La Guerra Anglo-Bóer y su manipulación informativa en la prensa cubana

La Guerra Anglo-Bóer y su manipulación informativa en la prensa cubana

Etiquetas: 
culturas originarias, África, historia, prensa, Asociación de Escritores, UNEAC, sala Caracol
  • Los Bóers eran de un pensamiento sumamente racista africana y crean las condiciones para la aparición del Apartheid.
    Los Bóers eran de un pensamiento sumamente racista africana y crean las condiciones para la aparición del Apartheid.

En ocasiones, incontables son los temas de la Historia Universal desconocidos por parte de un gran número de estudiantes universitarios de nuestro país. Temas que necesitan con urgencia ser estudiados e investigados por nuestros educandos, producto del nivel de historicidad que les caracterizan y su indiscutible representatividad cultural e identitaria. Acerca de esos temas ha dedicado gran parte de su vida académica el acucioso investigador de temas africanos y profesor universitario Tomás Fernández Robaina quien, desde hace un tiempo, tiene a su cargo el espacio Ámbitos de interpretación de las culturas africanas contemporáneas, patrocinado por la Comisión de Escritores, en la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

En esta última oportunidad el profesor Fernández Robaina disertó sobre La Guerra Anglo-Bóer en la prensa cubana, de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, y sobre su interés personal de llevar a cabo un estudio y revisión bibliográfica profunda de publicaciones periódicas cubanas anteriores al triunfo de la Revolución (Bohemia, Diario de la Marina y El Mundo, entre otras), referidas a dicho tema.

“Durante la década de los setenta del pasado siglo llevé a cabo una investigación acerca de cómo se reflejaban los hechos acaecidos en África en la prensa cubana. Así, la elección de La Guerra Anglo-Bóer (1898-1902) como objeto de mi investigación, resultó ser algo muy significativo para mí al ocurrir justamente en los momentos en que en Cuba se inicia el proceso de ocupación norteamericana y el de constitución de la mal llamada República.

“Cuando comencé a profundizar en esta investigación circunscrita en una contienda armada entre los Bóers —habitantes del África austral (República Sudafricana) de origen holandés—, e ingleses, me percaté que las primeras migraciones de aquellos ocurrieron con la ocupación indiscriminada de los territorios de los africanos —verdaderos pobladores originarios—, y su consiguiente e inhumana explotación. Al respecto la prensa cubana de la época observaba a los Bóers como verdaderos patriotas luchadores contra el Imperio británico. Sin embargo, en ningún momento hacía referencia al nivel de opresión y explotación, a las formas de esclavitud que practicaban tanto Bóers holandeses como colonialistas ingleses, contra la población negra”.

Mas, ¿cómo fue posible que cinco millones de blancos estuvieran dominando a una población que los triplicaba y en un país de una riqueza inconmensurable?

“Recordemos que los ingleses fueron los primeros en plantear la abolición de la esclavitud, como consecuencia de su galopante desarrollo industrial que les obligaba a frenar la retrógrada política de trata y esclavitud. Por su parte, los Bóers eran de un pensamiento sumamente racista. De esta forma y producto de tal medida, la población africana apoya a los ingleses en aquella contienda. Sin embargo, al suscribirse la paz tras el triunfo de los ingleses, éstos dan la espalda a la población africana y crean las condiciones para la aparición del Apartheid”.

A continuación el también prestigioso Investigador de la Biblioteca Nacional José Martí recalcó “que los Bóers —en realidad oriundos de Holanda—, sostenían el criterio de ser africanos blancos, de tener una nación, una república; algo que, según ellos, los motivaba a luchar por lo que consideraban su patria. Con estos apócrifos planteamientos la prensa cubana de aquella época manipuló y tergiversó la verdad y realidad histórica de lo que ocurría en aquella región del mundo, al desconocer la existencia de una población mayoritaria negra con una incalculable toma de conciencia identitaria. Apoyó a los Bóers desconociendo la situación de la población negra explotada y masacrada durante años del África Austral, además de manifestar que estos eran los reales portadores de la civilización occidental. Definitivamente (y reitero), los verdaderos ciudadanos de ese territorio eran los africanos, quienes siempre repudiaron la posición opresora y esclavista de los Bóers”.

Subrayó como elemento también interesante en su investigación “la existencia de campos de concentración durante dicha contienda, a lo cual hace referencia un artículo de uno de nuestros periódicos al compararlos con la criminal y genocida política de Reconcentración, llevada a cabo en Cuba por parte del tristemente célebre capitán general Valeriano Weyler, enviado de la Metrópoli española”.

Ante la interrogante sobre las diferencias de las migraciones actuales hacia el Viejo Continente y América, procedentes de África y de otros puntos del planeta, comparada con la del período estudiado, el licenciado Fernández Robaina puntualizó que “en estos momentos los pobladores de muchos países de África y Asia, se ven obligados a huir de sus lugares de origen por falta de derechos humanos de todo tipo —trabajo, salud, educación, alimentos…—. Esta situación de los emigrantes la observamos hoy en los Estados Unidos, donde su actual sistema penitenciario está privatizado y donde muchos de ellos —y por razones diversas ocurridas de forma deliberada—, son recluidos en sus cárceles. A partir de aquí ocurre un fenómeno muy parecido al de los tiempos del colonialismo en América, cuando los esclavistas, dueños de barcos negreros, decidían vender a miles de emigrantes africanos como mano de obra esclava para trabajar en la agricultura, en minas, o en casas de hacendados y terratenientes ricos. Ahora ocurre algo parecido en los Estados Unidos, donde los propietarios de las cárceles alquilan como mano de obra barata a los emigrantes allí detenidos. Esta es, sin lugar a dudas, una nueva esclavitud, una nueva forma de explotación”.