La historia me absolverá: historia maestra de la vida

La historia me absolverá: historia maestra de la vida

  • La concepción de La Historia me absolverá deviene historia maestra de la vida,  testigo de los tiempos y luz de la verdad, sintetizó el académico Andrés Fernández Millares. Foto del autor
    La concepción de La Historia me absolverá deviene historia maestra de la vida, testigo de los tiempos y luz de la verdad, sintetizó el académico Andrés Fernández Millares. Foto del autor

La cultura, lógica jurídica, política, inteligencia, gnoseología, habilidades  en su profesión de abogado y forma magistral de enfrentar la realidad objetiva de Fidel, las resaltó en Camagüey, el profesor de Historia  Andrés Fernández Millares.

Al disertar en la sede de la UNEAC provincial sobre el juicio contra los jóvenes que protagonizaron los asaltos a los cuarteles Moncada, de Santiago de Cuba y Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo, el 26 de julio de 1953, manifestó que se caracterizó por su prolongada duración.

“La Historia me Absolverá constituyó un alegato importante para las ciencias jurídicas en Cuba y el mundo”, agregó Fernández Millares.

Se trataba de la causa radicada en el Tribunal de Urgencia de Santiago de Cuba por los sucesos del 26 de julio, proceso que se extendió hasta el 26 de octubre de 1953.  

El día 21 de septiembre se inició el juicio en una pequeña sala de la Escuela de Enfermeras del Hospital Civil de Santiago de Cuba, la cual estaba totalmente colmada de soldados, oficiales y jurídicos, aunque la Ley de Procedimiento regulaba que debía efectuar  en los tribunales correspondientes.

Precisó que aunque Fidel Castro asumió su autodefensa, solo pudo asistir a las primeras dos sesiones porque la tiranía de Fulgencio Batista temía por sus palabras, demostradas en esos dos momentos en que concurrió, donde atacó fuertemente al régimen que lo quería juzgar a él y a sus compañeros.

El juicio se desarrolló en un ambiente muy complejo y desfavorable para los jóvenes de la bien llamada Generación del Centenario al estar suspendidas las garantías constitucionales, todas las leyes de procedimiento y el derecho penal.

Además de las arbitrariedades de los militares con los propios magistrados y el principio de que las armas tienen que ceder a la toga.

Enfatizó Fernández Millares que el 16 de octubre de 1953 en una tarde muy calurosa y contexto ajeno totalmente al proceso judicial, Fidel, con una fina ironía dijo a los magistrados que parecía que en Cuba la justicia estaba enferma y presa porque se juzgaba en condiciones inaceptables.

Señaló que el joven revolucionario preparó su alegato de autodefensa devenido pieza jurídica de un valor excepcional no solo para defenderse sino también para acusar.

La consideró una estrategia bien pensada para poder convertirse de acusado en acusador y revertir políticamente el revés táctico y militar de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes cristianizarlo en victoria moral y de las ideas.

Precisó que el juicio fue considerado por los magistrados y el Presidente del Tribunal, doctor Adolfo Nieto Piñero-Osorio, como “el más trascendental e importante de los que se habían celebrado en el período republicano en Cuba”.

Opinó que ni ellos mismo sabían las razones profundas de por qué ese juicio era el más importante de la historia de Cuba, donde Fidel utiliza la estrategia de defensa de ruptura sustancial, según definición posterior de prestigiosos académicos.

Añadió que cuando el representante del Ministerio Fiscal el doctor Francisco Mendieta Echavarría, le pregunta a Fidel que si era cierto que había participado en los sucesos del Moncada le respondió que efectivamente.

Posteriormente indagó que si el propósito que lo animaba era derrocar al gobierno, le afirmó que no podía ser de otro tipo.

El académico Andrés Fernández Millares resaltó la importancia de las declaraciones del acusado porque desde el principio reconoce su participación en la acción valientemente y no evade su responsabilidad, ni implica manifestación de arrepentimiento.

¿Por qué autodefensa? Porque el propio Fidel se encargó de decir: “Si he tenido que asumir mi propia defensa ante este tribunal se debe a dos motivos. Uno: porque prácticamente se me privó de ella por completo; otro: porque solo quien haya sido herido tan hondo, y haya visto tan desamparada la patria y envilecida la justicia, puede hablar en una ocasión como esta con palabras que sean sangre del corazón y entrañas de la verdad”.

Fernández Millares enfatizó que Fidel estaba consciente y además era una necesidad hacer la conversión de acusado en acusador y se propuso tres objetivos fundamentales con su autodefensa: la exposición de motivos, argumentar por qué el Moncada; el deber de denunciar el asesinato de sus compañeros de lucha, el baño de sangre con los prisioneros y proclamar el derecho inalienable del pueblo cubano de combatir y derrocar la tiranía batistiana.

El alegato La Historia me Absolverá es un documento raigal e histórico de plena vigencia por que no ignora la dialéctica y demuestra científicamente por qué se convirtió de acusado en acusador.

Fidel, afirmó, “trasciende las normas técnicas y esenciales jurídicas y va a lo político”.

Cuando el fiscal solicita para el acusado la condena de 26 años de privación de libertad leyendo un fragmento del Código de Defensa Social del Artículo 148 y sin hacer argumentación, el fiscal Mendieta Echavarría, ducho en la materia, fue muy lacónico como táctica para provocar en el acusado un silencio.

Fidel confiesa con ironía dulce:

“Confieso que algo me ha decepcionado. Pensé que el señor fiscal vendría con una acusación terrible, dispuesto a justificar hasta la saciedad la pretensión y los motivos por los cuales en nombre del derecho y de la justicia —y ¿de qué derecho y de qué justicia? —se me debe condenar a veintiséis años de prisión”.

“Pero no. Se ha limitado exclusivamente a leer el artículo 148 del Código de Defensa Social, por el cual, más circunstancias agravantes, solicita para mí la respetable cantidad de veintiséis años de prisión”.

Consideró el académico que la táctica del fiscal se convirtió en un bumerán contra él, porque Fidel la utilizó para aprovechar todos los asideros que permite el proceso judicial y establece una escaramuza jurídica contra el fiscal para desmontar su petición de 26 años de privación de libertad.

“Dos minutos me parece muy poco tiempo para pedir y justificar que un hombre se pase a la sombra más de un cuarto de siglo…”

“¿En qué país está viviendo el señor fiscal? ¿Quién le ha dicho que nosotros hemos promovido alzamiento contra los Poderes Constitucionales del Estado? Dos cosas resaltan a la vista. En primer lugar, la dictadura que oprime a la nación no es un poder constitucional, sino inconstitucional; se engendró contra la Constitución, por encima de la Constitución, violando la Constitución legítima de la República.”

Fidel utiliza el derecho de resistencia legal establecido en la Constitución de 1940 y usó la interpretación figurativa de la historia para consumar el alegado con palabras bellas de hondo contenido ético y filosófico:

“En cuanto a mí, sé que la cárcel será dura como no la ha sido nunca para nadie, preñada de amenazas, de ruin y cobarde ensañamiento, pero no la temo, como no temo la furia del tirano miserable que arrancó la vida a setenta hermanos míos. Condenadme, no importa, La historia me absolverá”.

La concepción de La Historia me absolverá deviene historia maestra de la vida,  testigo de los tiempos y luz de la verdad, sintetizó el académico Andrés Fernández Millares.