La Madre Tierra vista por Nerilicón

La Madre Tierra vista por Nerilicón

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Plásticos, Estudios Ares, artes plásticas
  • La muestra estará durante todo julio en la galería San Ignacio 4 de La Habana Vieja.
    La muestra estará durante todo julio en la galería San Ignacio 4 de La Habana Vieja.

La mayor prueba de inteligencia de los extraterrestres es no desear tener contacto con nosotros. Hemos convertido nuestro hogar en un basurero irrespirable y recibir visitas en cualquier momento dará mucha pena, si es que alguien decide visitarnos algún día. Algo así parece decirnos Nerilicón en su exposición Madre Tierra!, organizada por Estudios Ares, y que estará durante todo julio en la galería San Ignacio 4 de La Habana Vieja.

Devorada poco a poco por una enfermedad contagiosa, superpoblada hasta convivir los seres humanos codo a codo, desgastada hasta al extremo de sobrevivir con respiración artificial, la tierra a la que nos asoma Nirilicón tiene una cuenta regresiva y sus días contados. Padece un cáncer del desconcierto y visitas, por supuesto, son de hospital.

La perfección de una telaraña — la añoranza que un día lejano fueron el hombre y la mujer — ha dejado de serlo para mostrar abismos ya insalvables. Ahora lo que reina en esos conductos de malla por donde transitaba el ser humano es el vértigo y la sinrazón, la sed de falsas grandezas y el hambre voraz de poder; a la espera de la aún posible utopía de la reconciliación.

A veces se representa como un globo a ser explotado, o un árbol a derivar, en otra manzana despedazada o la sordidez de los desechos y el consumo, la madre tierra está ahí, vista de cerca y de lejos; mientras a sus habitantes nos devora un dios de la soberbia y el apetito. Un dios de la miseria. Un dios de la negación.

Cada vez estamos más conectados y nos miramos menos a los ojos. Cada vez más informados y entendemos menos hacia dónde vamos. La evolución del hombre ha traído su involución. La marcha del hombre cerrada en un círculo. El homo sapiens que creyó dejar atrás, es el que tiene frente a sus ojos de espaldas. Es el hombre en el que se ha convertido. Tanta inteligencia acumulada para vernos en ese espejo, parece decirnos Nerilicón. Y por supuesto, nos dice más.