La razón blindada

La razón blindada

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17 Festival de Teatro de La Habana
  • La trama de La razón blindada gira alrededor de dos personajes que se encuentran recluidos en prisión por motivaciones de índole política. Foto tomada de Cubaescena
    La trama de La razón blindada gira alrededor de dos personajes que se encuentran recluidos en prisión por motivaciones de índole política. Foto tomada de Cubaescena

La razón blindada, del escritor y dramaturgo argentino-ecuatoriano Arístides Vargas, es el título del espectáculo que la agrupación brasileña Paulicea de Teatro presenta en la capitalina sala El Sótano, subsede del XXVII Festival de Teatro de La Habana, que tiene lugar del 20 al 29 de octubre.

El elenco artístico incluye, en los papeles protagónicos, a los actores cariocas Cássio Castelani y Dudu Oliveira, quienes no obstante hablar la lengua portuguesa, lo cual torna difícil, pero no imposible, entender los diálogos —eje fundamental o punto focal en que se estructura cualquier puesta en escena— supieron suplir —con creces— las dificultades lingüísticas que se les puedan presentar a quienes no hablamos el idioma oficial de la hermana nación suramericana, con el uso inteligente del lenguaje gestual y los silencios dramatúrgicos; recursos técnico-expresivos, adquiridos en la academia y consolidados en la “praxis” teatral, que resultaron más elocuentes que miles de palabras. No solo los actores brasileños de telenovelas tienen un desempeño artístico-profesional de excelencia, sino también los artistas escénicos;  verdad, sustentada desde una óptica objetivo-subjetiva por excelencia, que puede ser apreciada por los amantes del buen teatro y los colegas de la prensa acreditada que cubrieron esa función de lujo.

La trama de La razón blindada gira alrededor de dos personajes que se encuentran recluidos en prisión por motivaciones de índole política; por ende, son seres victimizados por el abuso físico y emocional de que eran objeto por parte de los carceleros y los guardias del penal, donde cumplían sanción por oponerse a los desmanes cometidos por el régimen de facto que durante la década de los 70 y 80 de la pasada centuria usurpara el poder en la República Argentina, donde nació y creció el ilustre autor de esa joya de las artes escénicas iberoamericanas.

De ahí que buscaran consuelo mutuo y fueran a un encuentro en el crepúsculo dominical para relatar la historia de Don Quijote y su fiel escudero, Sancho Panza. Esos encuentros —como es obvio— están mediatizados por las disímiles limitaciones que, incuestionablemente, les impone el ambiente carcelario.

Las dos víctimas de malos tratos, vejaciones y humillaciones a su “dignitatis humanae” experimentan la acuciosa necesidad espiritual de vivenciar un momento único e irrepetible, que les permita participar en una aventura humana que solo puede tener lugar en la imaginación y en la fantasía de esos personajes, quienes se encuentran sometidos a una situación extrema, signada —en esencia— por el dolor físico, psíquico y moral que padecieran injustamente los 5 Héroes en oscuras prisiones del imperio.

La relación afectivo-espiritual, que las circunstancias los obliga a establecer, deviene una búsqueda desesperada de espacios de resistencia, los cuales constituyen generadores de nuevas sensibilidades y percepciones para poder enfrentar —con coraje y valentía— lo intolerable…, sin perder la humanidad que los identifica como personas

Según mi apreciación, el espectáculo La razón blindada, caracterizado —básicamente— por la concepción estético-artística y el enfoque ético-humanista que lo distinguen, constituye una clase magistral de resiliencia (capacidad que tiene el ser humano para levantarse cada vez que cae, como consecuencia de los golpes bajos que le da la vida, y continuar la marcha luminosa hacia el horizonte).