La UNEAC: Defender la cultura es defender la Revolución

A los 55 de la UNEAC

La UNEAC: Defender la cultura es defender la Revolución

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  • La Unión próxima a cinco décadas y un lustro ha crecido y ampliado su membresía hasta más de 9000 creadores.
    La Unión próxima a cinco décadas y un lustro ha crecido y ampliado su membresía hasta más de 9000 creadores.

Continúan los festejos por el cumpleaños de la UNEAC y el espacio de la Mesa Redonda no se perdió la celebración. Este jueves 18 de agosto, cuando se cumplieron 55 años de que Cuba celebraba su Primer Congreso Nacional de Escritores y Artistas, varios miembros de nuestra intelectualidad se reunieron para rememorar y presentar algunos de los retos más inminentes de la organización.

Bajo el pensamiento Defender la cultura es defender la Revolución, los invitados de la tarde expusieron sus análisis sobre nuestro papel en el escenario cultural cubano de estos tiempos y cuánto falta por alcanzar. De un lado, el presidente de la UNEAC, Miguel Barnet y la vicepresidenta y directora de coros Digna Guerra; del otro, el vicepresidente primero Luis Morlote, y el escritor pinareño Juan Ramón de la Portilla, presidente de la filial en la provincia.

Para iniciar el diálogo, el etnólogo y poeta cubano evocó varios de los momentos fundacionales que sedimentaron lo que es hoy la UNEAC, gracias “al pivote que significó Fidel como elemento de cohesión y unión”. Hasta ese momento no existía una estructura dentro de la cultura que uniera, aglutinara las fuerzas de artistas y escritores en todas sus disciplinas. Fue entonces que el hombre, cuyo poder de convocatoria nadie podía resistirse, nuestro Nicolás Guillén, primer presidente de la organización, nucleó a todos para trabajar en común por nuestra identidad cultural.

La Unión que nació para la posteridad ha crecido y ampliado su membresía hasta ser hoy más de 9000 creadores. Según el criterio de la maestra Digna Guerra, “ser miembro de la UNEAC es un gran honor porque aún cuando no es elitista, sí es selectiva, por lo tanto, es un reconocimiento a la trayectoria artística y profesional de cada uno. Además ayuda a la promoción de la obra artística e investigativa, se canalizan los criterios”. 

Durante la segunda mitad del programa, el moderador conversó con el primer vicepresidente de la organización, Luis Morlote, quien ahondó sobre el papel de las ocho comisiones permanente de trabajo que funcionan en la UNEAC enfocadas en las problemáticas de la cultura y la sociedad cubanas. “Ese aporte colectivo, no solo está concentrado en La Habana, sino en los más de 9000 que están repartidos en comités municipales y provinciales”, afirmó el dirigente.   

El también realizador audiovisual explicó la importancia de cada uno de estos grupos y colocó el ejemplo de la comisión Aponte, dirigida en estos momentos por el vicepresidente Pedro de la Hoz, la cual trata temas sobre la discriminación racial y cómo combatir ese fenómeno en nuestra sociedad.

Hizo alusión a “los especialistas e investigadores que a través de su producción teórica, de pensamiento, aporta también al fuerte debate que tienen los cubanos y ese es un aporte real. La UNEAC tiene ese espacio de propulsión de la obra —como afirmó Miguel— pero también ese espacio de participación inclusivo, polémico y plural como dijera Fidel en Palabras a los Intelectuales”.

Asimismo, confesó el grato impacto que le produjo el más reciente proceso de crecimiento pues muchos fueron los creadores, de todo el país, sobre todo jóvenes, que se acercaron a las asociaciones por la necesidad de pertenecer a la organización. “Que a 55 años de fundada tantos creadores quieran pertenecer a la UNEAC es señal de vitalidad”.

Para conocer sobre el trabajo de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba en las provincias, el presidente de la filial en Pinar del Río, Juan Ramón de la Portilla, explicó parte del recorrido histórico de 1961 hasta 1987 cuando completan la creación de todos los comités provinciales, incluida la más occidental. “Esto dinamiza mucho el trabajo desde una provincia y no se puede entender el trabajo cultural desde un territorio sin la UNEAC. Tenemos los mismos objetivos lo que localizados en la provincia. Nuestra función está muy encaminada en rescatar los valores, las tradiciones y por supuesto, representar a nuestros miembros. Por ejemplo, nosotros tenemos un fuerte movimiento de pintores paisajistas u otro enfocado en la literatura infantil, quizás tiene que ver con el desarrollo editorial con Cauce y el trabajo formidable de Nersys Felipe”.

También puntualizó sobre el estrecho vínculo con las instituciones de la cultura y la importancia de crear un adecuado sistema de relaciones con las autoridades del territorio.

En los momentos finales, el presidente de la organización profundizó sobre los retos de los intelectuales cubanos en los momentos que vive el país y aseguró que los “problemas económicos no se pueden resolver sin la cultura. La espiritualidad del pueblo que determinan los valores culturales no solo los artísticos sino los éticos también son los que le aportan solidez a los procesos sociales y económicos. Cuando casi estábamos tocando fondo, Fidel con su clarividencia de siempre nos dijo que había que salvar la cultura ante todo. Nosotros tenemos que velar por no bajar la guardia”.

Más adelante reafirmó: “mantener la calidad es nuestro mayor reto frente a la chabacanería, a la superficialidad, a la subcultura y los productos burdos que a veces nos imponen de fuera. Tenemos la falsa idea de que todo lo foráneo es lo bello, lo positivo, lo moderno y no es así; sin chovinismo alguno tenemos que estar muy orgullosos de la cultura que ha desarrollado nuestro país, no solo en las expresiones artísticas sino del pensamiento, desde Agustín Caballero, Carlos Manuel de Céspedes, José Martí… Nosotros siempre hemos defendido todas las expresiones artísticas sin discriminación alguna.

“Defendemos la tradición como un sostén, también como un paso a la renovación, quiere decir, que tenemos que luchar contra cualquier expresión globalizada que nos lleve a una neocolonia”.