La UNEAC en II Encuentro Nacional de Poesía con encendidos debates

La UNEAC en II Encuentro Nacional de Poesía con encendidos debates

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  • Palabras de bienvenida de Alberto Marrero, presidente de la Sección de Poesía de la Asociación de Escritores. Foto: Viviana Fojo
    Palabras de bienvenida de Alberto Marrero, presidente de la Sección de Poesía de la Asociación de Escritores. Foto: Viviana Fojo

Tras las palabras de bienvenida de Alberto Marrero, presidente de la Sección de Poesía de la Asociación de Escritores, y la conferencia magistral de Nancy Morejón sobre el origen y la continuidad de la poesía cubana, inició el Segundo Encuentro Nacional de Poesía que se estará realizando durante los días 20, 21 y 22 de marzo en la Sala Villena.

El primer panel de la mañana estuvo dedicado a los cincuenta años de la publicación de los poemarios Casa que no existía, de Lina de Feria y Cabeza de zanahoria, de Luis Rogelio Nogueras (Wichy), ganadores de la primera edición del Premio David de la UNEAC en 1967.

Compuesto por los poetas Virgilio López Lemus y Jorge Ángel Hernández, además de la presencia de Neyda Izquierdo, ─viuda de Wichy y compiladora de varias de sus antologías poéticas publicadas─ y la propia Lina de Feria; el debate estuvo enfocado a resaltar los valores históricos y estéticos de estos dos libros que no solo compartían el espíritu y la forma de hacer poesía del momento, sino que fueron durante esa década el patrón en la poesía de Cuba para muchos jóvenes poetas.

En sus palabras, Virgilio señaló que “la poesía identifica a los poetas, a los momentos, a los países, e indiscutiblemente la de Lina y Wichy no solo decía quiénes eran ellos, sino que estaban identificando el quehacer de la obra cubana. Han pasado cincuenta años por encima de estos dos libros y siguen siendo significativos.”

Más adelante recalcó que el Premio David fue un regalo para los jóvenes poetas de esa generación y no solo para ellos dos, pues se trata de una poesía que aparece después de Lunes de Revolución y del Caimán Barbudo, una época donde hubo discusiones ideológicas y estéticas que devino en un momento de expansión poética que ayudó a la repercusión extraordinaria en aquel 1967 de ambos poemarios.

“Son dos libros que en su interior tienen una suerte de diálogo ─señalaba Virgilio─, pues Wichy habla de un mundo más eternizado que está mirando desde lo externo de su ser, lugar desde el cual está buscando la voz de la poesía. Lina, por su parte, busca desde su intimidad, desde su casa, el diálogo con la vida del exterior.”

También Jorge Ángel Hernández en su intervención resaltó que Casa que no existía “es un libro al que todos los críticos desembocan en algún momento, pues la poesía de Lina es un torrente tal de imágenes, proposiciones filosóficas y el desprejuicio por la inmediatez.”

Mientras, de Wichy resaltó que aunque a veces parece más placentero de leer, para entender su ironía se deben tener importantes referencias literarias, pues nunca son situaciones o juegos literarios gratuitas, es el resultado de un conocimiento bien asentado.

El momento fue propicio para que el también poeta Edel Morales presentara la reciente publicación de Me quedaría con la poesía, una compilación de poemas de Wichy Nogueras, que a decir del propio Edel, “recogen todo el panorama de su poesía hasta mediados de los ochenta. Aquí aparecen sus poemas más demandados, acercamientos al amor, al deseo, a las maneras en que lo erótico se presenta y que tiene varios poemas que no son de los más conocidos que conviven con aquellos de culto.”

En otro momento, el también representante del Instituto Cubano del Libro comentó que a pesar de las varias antologías que se han hecho sigue creyendo que falta una definitiva, un estudio que lo presente como el enorme poeta que es y la aportación que significa su búsqueda al interior de la poesía.

El segundo panel de la mañana estuvo centrado en la poesía cubana de las últimas décadas, donde participaron Caridad Atencio, Basilia Papastamatíu y Geovannis Manso, quienes provocaron importantes debates con sus respectivas intervenciones.

Caridad Atencio reveló su inconformidad con el panorama actual que se les presenta a los poetas, y dirigió su intervención a dos poetas que en la actualidad han llamado su atención dentro de la poesía.

“Como crítica, hay dos casos a los que me gustaría referirme, uno es el del poeta y artista plástico Larry J. González, quien con un estilo innovador ha logrado ser un escritor atendido en su proeza y además ganar en lógica línea de ascenso los premios David, UNEAC y el de la Gaceta de Cuba y el otro es la publicación de Óbitos, libro del poeta cubano residente en Barcelona Pedro Marqués que recoge su poesía escrita entre 2003 y 2014 de excelente factura”.

Seguido de su lectura y afianzado también a su discurso, Geovannis Manso comentó que “es una tarea pendiente que queda a los críticos, ensayistas y demás personas que piensan la poesía cubana el de saber hacia dónde dirigir nuestro terror crítico, o sea, determinar cuáles son los cauces, las perspectivas, temáticas, los puntos más o menos atendibles de la poética nacional en los últimos años.”

Para el cierre, Basilia se refirió al comportamiento ético “de quienes han recibido la confianza, la atribución y la posibilidad de juzgar, premiar, afirmar, declarar y promover públicamente quiénes son los mejores escritores”.

Esta preocupación se incrementó cuando expresó que “debemos evitar que se extienda la injusticia, la invisibilización consciente de tantos excelentes poetas silenciados e ignorados por quienes hacen las historias culturales, al mismo tiempo que se enaltecen algunos autores por razones o coyunturas extraliterarias, creando erróneas categorizaciones a partir de méritos sobrevalorados.”

Luego de las tres intervenciones, se produjo un debate exquisito sobre la calidad de la poesía, los poetas y las publicaciones culturales, el papel de las instituciones culturales como las Casas de Cultura, las universidades y en general de todos los promotores de la cultura a lo largo y ancho del país.

En la tarde correspondió el turno a lecturas de los poetas presentes como Liliana Celorrio, Clara Lecuona y Ediel Pérez.