La vida especial de Gabriel García Márquez

Cumpleaños 90 del escritor colombiano

La vida especial de Gabriel García Márquez

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Escritores, literatura internacional, Homenaje
  • Gabriel García Márquez un grande de la Literatura por siempre.
    Gabriel García Márquez un grande de la Literatura por siempre.

Todo periodista siempre quisiera entrevistar a alguna gran personalidad como Gabriel García Márquez (GGM) un Premio Nobel de Literatura. Pero, eso no es tan fácil, por ejemplo, Ciro Bianchi, periodista de Prensa Latina estuvo dos años para poder hacerle una entrevista al escritor. Gabriel le dijo a Ciro: “Como fastidias”. Pero mi amigo Ciro le espetó: “Usted es periodista y sabe cómo son estas cosas”.

El escritor le respondió: “Sí, yo también lo fui, pero si tú revisas los seis volúmenes en que se recogió mi obra periodística no encontrarás una sola entrevista. Nunca entrevisté a nadie; preferí siempre reconstruir ambientes”.

El colombiano reveló, más de una vez que no era amante de las entrevistas, las rechazaba “les tengo miedo a los micrófonos y a las cámaras de televisión, al igual que a los aviones”.

Pero, Ciro, al igual que yo, sabemos que por solidaridad nunca GGM dice que no a un periodista. “Yo soy periodista y comprendo a mis colegas… Cuando concedo una entrevista es porque respeto tanto su oficio que no tengo corazón para decirles que no”, dijo una vez.

En el mundo del periodista se inventan muchas entrevistas, a GGM le inventaron muchas. “Es muy grave que sea inventada, pero peor aún que sea mala. En realidad, la mejor entrevista conmigo que se ha publicado entre las incontables que me han hecho fue una entrevista inventada en Caracas. Pero en vez de protestar felicite a su autor, porque era una síntesis perfecta de casi todo lo que yo había declarado para la prensa en los últimos 15 años, y todo organizado y mejorado de tan buena manera y con tanta precisión y tanta inteligencia que yo hubiera querido yo mismo hacerla igual”.

La manera que utilicé para hacerle entrevista a GGM fue a través de algunas preguntas que le soltaba al directo, en algunas de sus visitas: primero en le Feria Cubadisco 1997 Record Guinness El Son más largo del mundo. En su recorrido por Pabexpo hablamos de música cubana de la cual era un soberano especialista y un inveterado admirador.

En otras ocasiones lo hacía en sus visitas anuales en las que acudía religiosamente a la sede de la Fundación del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano. Muchos de esos diálogos se han publicado en Colombia y en Cuba.

Siempre quise conocer, indagar, acerca de los genios del arte y la cultura, un gran misterio los rodea, son cercanos y lejanos a la vez. GGM tenía sus misterios.

De los datos que más me han fascinado selecciono la manera en que escribía GGM:

“En mis tiempos de reportero juvenil escribía a cualquier hora y en cualquiera de las máquinas paleolíticas de la redacción de los periódicos, y en las cuartillas de un metro que cortaban del papel sobrante en la rotativa. La mitad de mi primera novela la escribí en ese papel en las madrugadas ardientes y olorosas a miel de imprenta del periódico El Universal de Cartagena, pero luego con la tenue en el dorso de unos boletines de aduanas que estaban impresos en un papel áspero y de mucho cuerpo. Ese fue mi primer error; desde entonces solo puedo escribir en un papel como este: blanco, áspero y de 36 gramos. Después tuve la desdicha de conocer una máquina eléctrica que no solo era más fluida sino que parecía ayudarme a pensar: ya no puede usar más una máquina convencional… En general los escritores a máquina lo hacemos con los dos dedos índices, y algunos buscando la letra en el teclado, igual que las gallinas escarban el patio. Sus originales suelen estar plagadas de enmiendas y tachaduras. Algunos originales eran tan difíciles de descifrar, que muchos escritores tenían que ser encomendados siempre a un linotipista de cabecera que conociera a fondo sus jeroglíficos personales. Yo era uno de aquellos escritores, no por lo intrincado de mis originales, sino por mis desastres ortográficos, de los cuales no estoy a salvo todavía en estos tiempos de gloria”.

Luis Raúl Vázquez Muñoz dijo que “por cada cuartilla desechaba cincuenta en un intento feroz por lograr la prosa más pulida posible y en la que ni siquiera perdonó los errores de mecanografía”.

La bohemia

Casi todos los grandes escritores han sido bohemios, gente humilde, sacrificados, pero llenos de ilusiones y esperanzas. Siempre me ha llamado la atención los sacrificios por los que pasó GGM antes de convencer a los editores y el público de que era un escritor triunfador.

Antes de lograr el fin de la novela Cien años de soledad, la familia tuvo que vender un auto empeñado para sobrevivir seis meses en los cuales escribiría la novela. Gabriel le dijo a su esposa Mercedes: “Yo me tengo que retirar por un año y no voy a trabajar. A ver cómo tú te las arreglas”. Mercedes tuvo que ocuparse de la casa y la familia todo ese tiempo. La factura al cabo de todo ese tiempo ascendió a 120 mil pesos mexicanos (unos 10 mil dólares); deuda de un año y medio de trabajo.

GGM le dijo a su amigo Plinio Apuleyo Mendoza. “Logró, no sé cómo, que el carnicero le fiara la carne, el panadero el pan, y que el dueño del apartamento nos esperara nueve meses para pagarle el alquiler. Se ocupó de todo sin que yo lo supiera, incluso de traerme cada cierto tiempo 500 hojas de papel”.

Luego ya famoso GGM fue a darle las gracias al carnicero más famoso del mundo.

Pero, parece que su esposa Mercedes tenía luz larga, siempre confió en que su esposo llegaría a la gloria. GGM conoció a Mercedes desde niña, en la propia farmacia del padre de ella. Cuando ella tenía once años, el periodista le dijo: “Yo me voy a casar contigo cuando sea mayor”. Luego, cuando ella cumplió 18 años le expuso: “Cásate conmigo porque voy a ser alguien muy importante”.

La esposa de GGM, no era la única que sabía que el escritor tenía pasta de genio, la periodista Lídice Valenzuela en un libro dedicado a GGM recuerda que Alfonso Fuenmayor, figura cimera del periodismo, una de las personas que más intimó con Gabriel. Puso parte de su suelo para que se quedara trabajando en la redacción en 1949. Cuando GGM tenía solo 21 años, le causó gran impresión a Alfonso. Sintió en el joven que era preciso, original en muchas de sus observaciones, desprejuiciado para opinar, arbitrario y anticonvencional. Gabriel con su verbo fácil y su manera de interpretar la vida, sobre todos los temas habidos y por haber. En las tertulias arrastraba a todos, lo que ocasionaba que los puestos de trabajo se quedaran vacíos. Fuenmayor tuvo que decirle claramente a su primo gerente del periódico: “Mira, Carlos, Gabriel es la gente más importante de El Heraldo. Tú no te acabas de dar cuenta de que es un diamante en bruto. No seas estúpido”.

El cronista Michael Jacobs comenta: “El Gabo era un hombre de pueblo, amante de la vida de los bajos fondos, una persona con el atractivo elemental de una estrella de fútbol”.

GGM decía: “Yo nunca, ni en mis mejores tiempos, he abandonado la brújula de la gente de la calle, de lo popular en la cultura”.

De las actitudes de GGM que más admiro es ante aquel incidente ingrato que le sucedió y dijo estas palabras que lo muestran en su verdadera personalidad: “La única desdicha grande que he conocido en mi vida es el asedio de la publicidad. Esto, al contrario de lo que creo merecer, me ha condenado a vivir como un fugitivo. No asisto nunca a actos públicos, ni reuniones multitudinarias, no he dictado nunca una conferencia, no he participado, ni pienso participar jamás en el lanzamiento de un libro, les tengo tanto miedo a los micrófonos y a las cámaras de televisión como a los aviones”.

He pasado por casi todo en el mundo. Desde ser arrestado y escupido por la policía francesa, que me confundió con un rebelde argelino, hasta quedarme encerrado con el Papa Juan Pablo II en su biblioteca privada, porque él mismo no lograba girar la llave en la cerradura. Desde haber comido sobras de un cajón de basuras en París, hasta dormir en la cama romana donde murió el rey don Alfonso XII. Pero nunca ni en las verdes ni en las maduras, me he permitido la soberbia de olvidar que no soy nadie más que uno de los 16 hijos del telégrafo de Aracataca. De esa lealtad a mi origen se deriva todo lo demás: mi condición humana, mi suerte literaria y mi honradez política”.         

Y finalmente, lo que más me gustaba de GGM era su pasión por la música, por ahí siempre le entré, porque estábamos en la misma sintonía, muchos de mis mejores amigos son colombianos (amigos de la música).

En una ocasión GGM dijo: “Me gusta escuchar con el mismo fervor y seriedad tanto a Los Beatles, como a Los Matamoros o a Bach y a Mozart… No es que evada a veces los temas musicales, es que me meto en un rollo que no acaba nunca. Es algo muy íntimo, todavía más secreto cuando la gente con que uno habla sabe de música… De alguna manera oigo no menos de dos horas diarias de música. Es lo único que me relaja. Lo único que me pone en mi tono… Y paso por etapas de toda clase”.