Lágrimas negras, sombras sobre nuestro presente

Lágrimas negras, sombras sobre nuestro presente

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Escritores, Feria Internacional del Libro 2017, Ediciones UNIÓN
  • Al centro Eliseo Altunaga en presentación de Lágrimas negras, su reciente novela. Foto: Roberto Bello
    Al centro Eliseo Altunaga en presentación de Lágrimas negras, su reciente novela. Foto: Roberto Bello

Lágrimas negras, la reciente novela de Eliseo Altunaga (1941) que tiene como escenario la insurrección y posterior masacre de los Independientes de Color, probablemente se convertirá en uno de los títulos más polémicos y controvertidos del catálogo de Ediciones UNIÓN en lo que va de año, anunció la directora de la editorial Olga Marta Pérez.

Presentado en la sala Alejo Carpentier por la investigadora Zuleica Romay, el volumen se sumerge en “un periodo de nuestra historia que hemos estudiado poco y mal: 1899-1923, el cuarto de siglo que marca la instauración de la república burguesa neocolonial y la decepción que ella produjo”.

La ensayista, quien he centrado muchos de sus estudios en el debate racial, aseguró haber disfrutado Lágrimas negras “como la segunda estación de un recorrido temático en Altunaga que pudiéramos denominar de rebeldía negra”, una novela mayorpor la sólida investigación que la sustenta, el modo convincente en que se enhebran personajes e historias y por su prosa elegante con destellos del buen guión cinematográfico.

Romay se preguntó si el autor de A medianoche llegan los muertos escribiría una tercera novela sobre los empeños emancipatorios de los descendientes de africanos. “No lo sé”, dijo, “y quizás tampoco Eliseo pueda responder esa pregunta, pero es más que suficiente habernos legado Lágrimas negras, obra centrada en cubanos negros y mestizos, y en su lucha por materializar el ideal de igualdad prometido en la manigua”.

El discurso antirracista de la novela ysu hondura psicológica para visibilizar la confrontación entre el ideal maceísta de la nueva generación republicana y el anexionismo de la elite burguesa aliada al poder interventor, ofrecen un espacio para reflexionar sobre la ideología mambisa subsistente en las capas populares, así como el papel jugado por los intelectuales liberales al servicio de la burguesía emergente, agregó Romay.

En la novela unos personajes nos cuentan la historia desde su tiempo,y otros protagonizan historias que irrumpen en nuestro tiempo, que es el de la lectura del texto impreso, alertó la ensayista. “Cada uno de los protagonistas se las arregla para hacernos viajar a ese lóbrego periodo de la historia de Cuba y recalcarnos que no tenemos derecho a olvidar, porque las angustias, los miedos y dolores de 1912 aún esparcen sombras sobre nuestro presente”.