Las artes en Santiago de Cuba

(ANIVERSARIO 505 DE LA CIUDAD)

Las artes en Santiago de Cuba

Santiago de Cuba guarda tradiciones y leyendas tan antiguas como su fundación, realizada en 1515, cuando Diego Velázquez decidió establecer la nueva villa, porque su rey deseaba una población en la costa suroriental de la Isla.

Velázquez instauró la aldea y no se detuvo a pensar que aquel paraje rodeado de montañas provoca un calor sofocante. Lo significativo fue su amplia bahía de estrecha boca, protegida de los vientos, capaz de recibir grandes navíos, cercana a la tierra firme, con la mirada puesta al sur en Jamaica, con sus montañas que descuellan azules sobre las aguas del mar Caribe.

De aquel puerto salió Hernán Cortés en dirección a la Nueva España, el 18 de noviembre de 1518. Iba en busca del Oro –dios de aquellos aventureros— que Juan Grijalva había visto meses antes, en su visita a lo que después sería México. De Santiago partieron, asimismo, expediciones con rumbo a la conquista del Perú, de la Florida.

Andando el tiempo, en 1791 estalla la guerra en Haití, como una secuela de la Revolución Francesa en América. Se inicia un exilio de negros, mestizos y colonos franceses quienes trajeron sus hábitos y costumbres que, con el paso del tiempo se enraizaron en Santiago de Cuba. Por supuesto que Santiago cambió. Los franceses trajeron negocios, comercios diversos, artes, todo lo cual perduró durante varias generaciones.

Larga, mistificadora y accidentada ha sido la trayectoria de las artes en Santiago de Cuba. Santiago aporta a la cultura cubana el bolero y el son. Una cancionística potenciada por la trova bohemia que representa el continente latinoamericano y un ritmo bailable que alimenta a la salsa americana y mundial.

Aporta un carnaval insólito, con la marcha de la conga del cocoyé, con su colorido y música, su fuerza telúrica, su embriaguez, al compás de tambores y tradiciones de varias culturas (España, África, Francia y hasta el toque misterioso de lo indígena).

El carnaval cuenta con un museo en la calle Heredia, a unos pasos de la Casa de la Trova y la Casa de la UNEAC. Desde 1981 esta casona colonial sirve de sede a la Comisión del Carnaval, encargada de organizar los alegres y míticos festejos. El museo único de su tipo en el país, posee instrumentos musicales, fotos, gallardetes, cronologías y publicaciones.

Acompañan a las artes en Santiago la Casa de la Trova, a unos cien pasos del Parque Céspedes. La casona perteneció a un mecenas llamado Rafael Pascual Salcedo de las Cuevas, animador de la cultura y colaborador del Ateneo Cultural de Santiago de Cuba.

En los años 50 del siglo XX un trovador llamado Virgilio, instaló en esa casona una tiendecita a la que acudían sus amigos para escuchar a los trovadores procedentes del Tivolí y de Los Hoyos. Aquello comenzó a llamarse el cafetín de Virgilio.  Y en 1968 se inaugura allí la Casa de la Trova de la ciudad héroe.

Por la Casa de la Trova desfilan todos los trovadores y grupos soneros del lugar, un espacio que todo visitante disfruta. En ese recinto se han estrenado canciones inmortales que recorren muchos países.

La ciudad está llena de tabernas trovadorescas, como La Taberna de Dolores, con aires neoclásicos en Aguilera 80, en el entorno de la Plaza Dolores y frente a la antigua iglesia del mismo nombre. La taberna perteneció al gobernador Sebastián Kindelán y fue morada del patriota Francisco Vicente Aguilera.

Anualmente Santiago organiza varios festivales internacionales: Festival Internacional de la Trova Pepe Sánchez, Festival del Caribe (Fiesta del Fuego), Festival Internacional Matamoroson y los carnavales de julio.

Muchos de estos fabulosos festivales, como el del Caribe, es único en el continente con una convocatoria multitudinaria. Es una fiesta admirable por la riqueza de culturas, la imaginería colectiva en la que el público es espectador y actuante.

Santiago es una ciudad sonante, por sus calles está vivo el arte callejero, el teatro callejero lleno de colorido pintoresco. Este es Santiago de Cuba en sus artes, en su cultura y en su vida. Santiago es Santiago.