Librería de la UNEAC, para leer bueno

Librería de la UNEAC, para leer bueno

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Asociación de Escritores, UNEAC
  • Librería de la sede nacional de la UNEAC. Foto: Abel Rojas
    Librería de la sede nacional de la UNEAC. Foto: Abel Rojas
  • Librería de la sede nacional de la UNEAC. Foto: Rubén Ricardo Infante
    Librería de la sede nacional de la UNEAC. Foto: Rubén Ricardo Infante

Con solo un somero repaso a los estantes de la librería El gran zoo de la UNEAC (H y 17, El Vedado) el visitante queda atrapado por el buen surtido enjambre de títulos donde brillan atractivos títulos, excelentes novelas, poemarios, cuentos, testimonios…libros para, que niños y jóvenes por igual, tengan donde escoger.  

Para los revisteros hay otra fiesta con La Gaceta de Cuba, Unión, Opus Habana (Oficina del Historiador de La Habana), Arte Cubano (Consejo Nacional de las Artes Plásticas) y otras muchas, incluso algunas de las editadas en provincias, que también proponen interesantes materiales.

De títulos recientes la librería de la UNEAC ofrece, entre otros, La Habana año cero, Karla Suárez (La Habana, 1969), basado en el legendario personaje Antonio Meucci que inventa el teléfono en La Habana.

Dice la nota editorial que: ”Con la sencillez narrativa que la caracteriza y la autenticidad que imprime a todo lo que escribe, esta novela es un homenaje  al italiano Antonio Meucci.” Otros libros de la autora son Espuma y Carroza para actores, cuentos, y las novelas La viajera y Silencios.   

Por otra parte, están Los barcos terminados, un volumen de cuentos de Emerio Medina (Mayarí, 1966) ”que tienen en común una visión poco frecuente de su realidad, que tiende a desdibujarse a veces, otras a mostrarse desde aristas menos exploradoras, y quizás por eso más interesantes”. Otros cuentos del autor están recogidos en Plano secundario y Las formas de la sangre y para niños, Sarubí, el preferido de la luna.

Igualmente, la libreria de la UNEAC ofrece La cinta métrica, de Efraín Rodríguez Santana (Palma Soriano, 1953), novela que versa sobre la vida del poeta Ángel Escobar, uno de los poetas más renovadores de la literatura cubana actual, que se suicida en su país de origen a los treinta y nueve años. 

El ruido de las largas distancias de Ernesto Pérez Castillo (La Habana, 1968), mereció el Premio Regino Boti de novela. Es una obra que se destaca por su “gran economía de recursos, un lenguaje sencillo y ameno, y una historia surcada por la separación y la soledad, El ruido… resulta ser una novela que refleja el tema de la emigración a partir de una mirada intimista y profundamente personal.”

Otro volumen de gran interés es Lejos, después del mar del poeta Modesto San Gil (La Palma, Canarias, 1922 y vive en Cuba desde 1928), “Es una obra (…) escrita siempre dentro de una vorágine de sentimientos que devoran a quien se siente obligado a acrisolar su identidad sin detenerse, en perene desasosiego.”

Estos y otros muchos títulos pueden encontrarse entre las propuestas que guarda como un regalo la librería de la UNEAC. 

De verdad, vale la pena visitarla, pasear las manos por los estantes, tocar las cubiertas de algunos títulos y detenerse en uno.