Lo niego todo, último disco de Joaquín Sabina

Lo niego todo, último disco de Joaquín Sabina

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  • Portada del reciente disco de Sabina.
    Portada del reciente disco de Sabina.

Luego de siete años de silencio Joaquín Sabina lanza su último disco titulado Lo niego todo. Compuesto por 12 temas basados en referencias autobiográficas, con total ironía y destello ante la vida, vuelve a entregar a los amantes de su música, piezas que evocan recuerdos pasados, señalados en rojo, como suele tener acostumbrado al público que lo ha esperado vacilante todo este tiempo.

El diario El País informó que el CD “…se grabó en Cádiz en un clima raro, con mucho entusiasmo e intensidad”. Por su parte, el autor de 19 y 500 noches al referirse a esta etapa poco fecunda declaró: “A mis musas les habían salido varices y les olía el aliento”.

Con el habitual sarcasmo que lo caracteriza en Lo niego todo existen alusiones a la muerte. Señala los fallecimientos de David Bowie, Leonard Cohen, Javier Kraheo Prince, así como recuerdos del ayer que definen una vida. Es el caso de Leningrado donde cuenta las pasiones que el tiempo suprimió: Se nos ha muerto el sol en los tejados / Tú firmabas la paz, yo buscaba al desquite. Hubo un error de cálculo en ser nosotros dos, añade con voz ronca en diferentes melodías.

Sabina también destacó la participación de dos compañeros en el disco: Leiva, productor y Benjamín Prado, quien le ayudó con las letras. Ambos dieron el toque definitivo para que su autor se entusiasmara con la nueva obra.

Como una radiografía de la existencia humana, pasado y presente se hibridan en canciones potentes las cuales describen al destacado cantautor, quien es, ante todo, un superviviente. Así lo advierte en Lágrimas de mármol: Superviviente sí, ¡maldita sea!/ Si me tocó bailar con la más fea, viví para cantarlo. También agrega Sigo mordiendo manzanas amargas, pero el futuro es cada vez más breve y la resaca más larga.

No se puede esperar menos de él, altanero, intrépido y reflexivo nos ha regalado temas por casi cuatro décadas que tocan la esencia de cada ser. O mejor dicho en palabras de Benjamín Prado “¿De dónde salen las canciones? Del mismo sitio al que van a morir los pájaros. No lo sabemos, pero sí que también se parecen a ellos en otra cosa: si las quieres, las tienes que cazar al vuelo”.

Así pudiera definirse Joaquín Sabina: un cazador de vuelos, quien ha acertado durante todo este tiempo con la diana en alto y el saco a cuestas.