Los conflictos sociales generan un teatro comprometido

Los conflictos sociales generan un teatro comprometido

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Escénicos, teatro cubano, Teatro Bertol Brech, sociedad
  • Imagen de Otra vez Jehová con el cuento de Sodoma, obra de Pequeño Teatro de La Habana.
    Imagen de Otra vez Jehová con el cuento de Sodoma, obra de Pequeño Teatro de La Habana.

Tal es el caso de la agrupación Pequeño Teatro de La Habana, con la obra Otra vez Jehová con el cuento de Sodoma. La puesta en escena está a cargo de José Milián, y el público puede apreciarla en el Teatro Bertolt Brech en los horarios de viernes y sábados 8:30 p.m. y domingos 5:00 p.m.

Según las notas al programa, Otra vez Jehová con el cuento de Sodoma es una obra que no está terminada nunca, es una puesta en escena abierta que se modifica de acuerdo a la época. De esta manera sobrevive la temática, mientras en el mundo haya guerras y violencia, el tema de Jehová no muere.

Parte de nuestros conocimientos los adquirimos por medio de la experiencia. Dicha adquisición es posible gracias al contexto social-cultural, ya que este juega un rol fundamental en el proceso de apropiación.

La cultura funciona como complejo sistema que incluye el conocimiento, las ciencias, el arte, la moral, el derecho, las costumbres y otros hábitos y capacidades aprendidos por el individuo en cuanto miembro de la sociedad. Vale señalar que los conflictos contextuales influyen en el individuo resultando un estímulo vital para la conducta del sujeto.   Entre los comportamientos antes mencionados podemos encontrar el hecho teatral, es decir, hacer teatro, pero comprometido con una filosofía de vida y una psicología epocal.

Se puede afirmar que Pequeño Teatro de La Habana utiliza el teatro como medio de comunicación masiva donde expresa las diferentes problemáticas presentes en el contexto socio-cultural. La obra hace eficaz manejo de las tensiones físicas y psicológicas que conducen a una respuesta de tipo reflexiva del individuo/espectador. La actitud escénica del equipo de realización resulta coherente, pues tributa a la intención artística del director.

El acertado movimiento en escena de los intérpretes y las transiciones favorecen el desarrollo de la acción dramática. Las interpretaciones toman forma de un sistema orgánico. El diseño escenográfico y de luces hace que el público experimente y exteriorice diferentes estados anímicos, mientras que los efectos sonoros y las imágenes visuales imponen un ritmo específico a la narración, teniendo presente en todo momento la progresión narrativa dentro del espectáculo teatral.

Aquí el teatro se legitima una vez más como expresión de la cultura material y espiritual; del modo de vida de diversos grupos sociales y las problemáticas humanas en general. El texto facilita la detección de los significados concretos de las palabras, las asociaciones, pausas, interrogantes e interrelaciones existentes en el discurso estético.

Otra vez Jehová con el cuento de Sodoma constituye un acierto que la sitúa entre las propuestas más sustanciales de la escena cubana contemporánea.