Los múltiples imaginarios de Cosme Proenza

Los múltiples imaginarios de Cosme Proenza

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: Plásticos, Holguín
  • La muestra Retrospectiva del maestro Cosme Proenza se expone en la galería gibareña  del reconocido creador. Fotos: Kevin Manuel y José Ángel
    La muestra Retrospectiva del maestro Cosme Proenza se expone en la galería gibareña del reconocido creador. Fotos: Kevin Manuel y José Ángel
  • La muestra Retrospectiva del maestro Cosme Proenza se expone en la galería gibareña  del reconocido creador. Fotos: Kevin Manuel y José Ángel
    La muestra Retrospectiva del maestro Cosme Proenza se expone en la galería gibareña del reconocido creador. Fotos: Kevin Manuel y José Ángel

Cosme Proenza ha forjado reconocibles “mitologías individuales” donde lo simbólico y lo mítico, mediante el uso de diferentes signos e intertextualidades, acompañan al ser humano en un vía crucis artístico a través del estudio de los códigos del arte occidental.

Estilísticamente diverso y conocido principalmente por las obras que integran las series Boscomania y Los dioses escuchan, su trabajo deconstructivo en el ámbito de la historia no se puede conocer sin “las transformaciones acaecidas en el ámbito del arte y la cultura a partir de las tres últimas décadas del pasado siglo. Transformaciones que se aprecian en su manera de ver la historia, con múltiples configuraciones que constituyen el paisaje cultural por excelencia”, asegura el curador Ángel San Juan Paneque.

Precisamente el quehacer deconstructivo, el diapasón estilístico presente en su obra y el abordaje del cuerpo femenino distinguen la muestra Retrospectiva, inaugurada en la galería gibareña del reconocido creador, como parte del Festival Internacional de Cine de Gibara.

Dialogante con el arte occidental, pero unificada como resultado de un mismo trabajo creador, su obra se desmarca de las clasificaciones: “Clásico o barroco, romántico o realista, simbolista o expresionista fueron oposiciones para los historiadores; pero no para quien además de aptitud para el dibujo y la pintura poseía también la aptitud para salirse de lo programático y establecido en el anhelo de los mitos de la vanguardia. La variedad aquí reunida se cohesiona con la unidad temática en las obras seleccionadas: el desnudo como género pictórico y el cuerpo femenino como sujeto de abstracción; ambos han sido interdependientes desde tiempos inmemoriales”, subraya San Juan.

El cuerpo femenino unifica la muestra presidida por una Cecilia Valdés barroca, modernista y criolla, como el mítico personaje cumbre de nuestra novelística decimonónica. Mientras piezas como Juventud, Alba, Nostalgia, La noche y una de sus Mujeres con sombrero nos muestran la obra de un Cosme expresionista, hiperrealista, surrealista… y al mismo tiempo ajeno a todo tipo de clasificaciones que estrechen su creación.

Preciso tino curatorial —y excelente oportunidad para quienes seguimos su obra— resultó reunir en uno de los salones tres piezas que muestran como pocas el interés investigativo del multifacético creador que también ha trabajado los murales, el grabado y la cerámica: una hermosa copia de La gran odalisca, pintada en 1814 por el francés Dominique Ingres; una apropiación de la misma obra perteneciente a su serie Manipulaciones y donde el pintor se añade a la misma, y finalmente el desnudo de Ingres “corporizado” dentro de las figuraciones planas y distorsionadas de otro francés, Henri Matisse. Perteneciente a la reciente serie Variaciones sobre temas de Matisse, la odalisca se integrada a un paisaje alucinante, colorido y por extensión, posible.

En la inauguración Jorge Perugorría comentó que esta exposición es un honor para el Festival por muchas razones: “Por lo que significa Cosme dentro de la pintura cubana, y por la relación que ha tenido con el Festival desde que Humberto inició este evento. Digamos que la relación de Cosme es fundacional. Ha sido un gran privilegio que enseguida se estableciera esa complicidad entre dos grandes artistas cubanos. Cosme siempre ha estado en cada festival que se ha hecho, en las catorce ediciones. Está en Gibara, en Holguín, y sobre todo presente en la cultura cubana. Es un gran honor celebrar este aniversario y hacer esta exposición en su galería. Estamos muy felices y te doy las gracias, también en nombre de Humberto”.

En la exposición  Cosme Proenza, uno de los artistas hispanoamericanos con una de las cosmovisiones más enigmáticas y originales en los últimos tiempos, recordó su amistad con Humberto Solás, los años fundacionales de la cita y catalogó al FICG como “uno de los eventos culturales más importantes de este país”.