Los silenciosos héroes de Raúl Cañibano

Los silenciosos héroes de Raúl Cañibano

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Plásticos, fotografía
  • De la serie Fé por San Lázaro por Raúl Cañibano.
    De la serie Fé por San Lázaro por Raúl Cañibano.

A veces mirar resulta incómodo. Tanto da si miramos o somos observados, es otra manera de sentirse amenazado o indefenso. Es el momento en que una realidad que duele por sus imágenes devastadoras se interpone y comienzan a emerger recuerdos que se creían definitivamente enterrados. La memoria ha dejado de olvidar y emprende un recorrido al pasado que la trae al presente llena de imágenes que se creían perdidas.

Este acto de recordar, cuando viene protagonizado por la fotografía en blanco y negro, configura un panorama un tanto desolador. Es algo que lo confirman la veintena de instantáneas del fotógrafo Raúl Cañibano en la galería Seis seis (Aguiar No. 74 e/ Peña Pobre y Cuarteles, La Habana Vieja) a disposición del público los meses de julio-septiembre.

Hay que decir, para evitar equívocos, que su lente documenta la decepción y registra desilusiones que trascienden las personas fotografiadas. Sus héroes son solitarios, y en el brillo ausente de sus miradas quizás no respire del todo la derrota, sí el desánimo y la desesperanza, dos aliadas que si vienen juntas mejor darle la espalda a tiempo.

La selección de fotos de cuatro series de Cañibano (Tierra Guajira, Ciudad, por San Lázaro y Ocaso) ofrecen una inmersión en lo cotidiano, un memorial de la sobrevida y la desolación de seres atormentados por la impotencia y la amenaza de una realidad que los devora. Las alusiones son transparentes. Al espectador no le será difícil evocar y asociar.   

La anciana con una joroba en la espalda, que camina apoyada en un bastón sobre el pavimento mojado, ¿hacia dónde se dirige con la bolsa en la mano? El anciano que oculta su rostro dentro de un abrigo, ¿de cuál realidad quiere escapar?, ¿qué prefiere no ver? La mujer que llora desesperada alrededor de una multitud, ¿qué la aflige? Y el joven que arremete su cabeza contra el marco de una ventana, ¿qué lo atormenta?

Habitan tantas interrogantes como fotografías, ese modo de aproximarse a la realidad a veces un tanto esquiva, pero ahí, presente, expuesta con su pluralidad de ángulos, para que alguien como Cañibano enfoque y realice un recuento personal que hable desde el silencio hablante de las imágenes. Sus héroes no necesitan palabras para nombrar la desdicha ni la fatalidad. Sus gestos y expresiones lo dicen todo.