Luces y sombras de Ramón Casas en Villa Manuela

Luces y sombras de Ramón Casas en Villa Manuela

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Plásticos, Galería Villa Manuela, arte cubano
  • En su obra predomina el arte cinético. Fotos: Ernesto Cuní
    En su obra predomina el arte cinético. Fotos: Ernesto Cuní
  • Durante la inauguración de la muestra. Fotos: Ernesto Cuní
    Durante la inauguración de la muestra. Fotos: Ernesto Cuní

Nuevamente regresa Ramón Casas como la primera vez. El tiempo es eterno para los hombres que llevan el buen arte en sus manos. Pedagogo, escultor, pintor. Simplemente Monchy para los amigos a los que siempre recibía con ojos sonrientes. Ya van dos años que abandonó esta existencia, y no existe mejor homenaje que la exposición Como la primera vez, Casas, la cual exhibe una muestra de su arte, en la Galería Villa Manuela de la UNEAC, durante los meses de julio y agosto.

En su obra predomina el arte cinético, donde parece que da vida a objetos inanimados. Cuando se contempla su obra, el espectador sabe que hay allí un mundo, una historia, una idea. La sensación de movimiento es una condición innata en cada pieza en la que sobresale la simplicidad y un marcado contraste de ingredientes pictóricos. En sus formas “raras” se puede encontrar lógica, sintaxis, pues sencillamente comprendes sin saber los por qué; esa intensa sensación de hallar respuestas sin preguntas.

Muchas de sus piezas piden a gritos ser trasladadas a un espacio urbano donde encajen perfectamente a luz del sol, y a su vez, al regazo de la sombra que emanan los árboles. Allí pueden ser contempladas como parte del entorno, pero con la virtud de ser desentrañadas en medio de un espacio cotidiano, cubierto de personas y otros objetos, pues también tienen la capacidad de ser leídas e interpretadas como si hubiera algún misterio que descifrar.

Casas hacía de su arte una experiencia plural. El efecto de querer tocar, palpar, sentir cada pieza con el recorrer de tus dedos es un hecho. No resulta un mero objeto, desconocido y distante, para quien lo mira; la tentación de hurgar en la creación misma puede ser irresistible, aun cuando sabes que es incorrecto, pero la experiencia onírica se impone en los sentidos y en la curiosidad que habita en descifrar las formas cósmicas propuestas por él. Bien lo definió la artista Silvia Llanes en las palabras del catálogo: “seductor (…) de materiales corrientes y soluciones sencillas con imaginación desprejuiciada”.

Los contrastes también formaban parte de sus creaciones donde encuentras un vestigio de su vida y su personalidad: su habilidad para mostrar sueños en una esfera sujetada por tornillos o en un par de alas metálicas. Esa posibilidad de sugerir, a través de la sencillez, la realización personal.

Intuyo que un hombre como él nunca le faltó el deseo de crear y apostar —desde la teoría y la praxis— por un arte diferente, digno de tener un sello único. Al final, nunca te fuiste, siempre estarás Como la primera vez, Casas.