Luis García Pascual: saber a Martí

Luis García Pascual: saber a Martí

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Escritores, José Martí, periodismo cubano, Biblioteca Nacional José Martí
  • Luis García Pascual brilla con la luz de la estrella del Apóstol. Fotos: Nohemí Cartaya
    Luis García Pascual brilla con la luz de la estrella del Apóstol. Fotos: Nohemí Cartaya
  • Luis García Pascual en pleno quehacer. Fotos: Nohemí Cartaya
    Luis García Pascual en pleno quehacer. Fotos: Nohemí Cartaya

 “…Me incliné hacia la lectura de Martí desde muy niño. Leí los epistolarios de Félix Lizaso que reúne 500 cartas, y en uno de los momentos del libro dice: “fechamos estas cartas” —porque muchas están sin fechar o tienen una data incompleta. Luego empecé a coleccionar cartas y me inscribí en la fragua martiana en un curso sobre Martí. Le pregunté a Gonzalo de Quesada por qué no se completaban las fechas de las cartas y me dijo que sería una tarea inmensa. Entonces me dediqué a eso. Estuve más de 20 años reparando las cartas. Yo soy autodidacto. Trabajaba en el Cotorro, en la electricidad, pero empleaba el tiempo libre del turno de la mañana o la noche en la investigación. En esa época la Biblioteca Nacional cerraba a las 10:00 p.m. y el Archivo Nacional a las 7:00 p.m., acumulé más de mil 300 cartas y llegué a arreglar más de 500 poniéndoles el mes y el año porque había fechas dislocadas completamente…”

Una vida ejemplar, suerte de sacerdocio entregado a la investigación de la papelería martiana por más de cincuenta años, apuntando aquí y allá donde hubiera un yerro, enmendando fechas y nombres, dejando la anotación precisa que amplíe la comprensión de cada documento. Sin otro compromiso que el de hacerlo después de su jornada de obrero, Luís García Pascual se ha convertido en paradigma para todos, cultivador del periodismo de hondo tema y autor de varios libros sobre el entorno cotidiano del maestro, de formación autodidacta, difícil y tenaz porque no escogió el fácil tema para su desempeño, sino el más complejo y útil para sus semejantes. Porque conocer a Martí va más allá de la lectura de su hermosa obra, casi infinita, y de los entramados de las disquisiciones críticas sobre ella. Conocer a Martí es hurgar en lo velado, en lo no descubierto aún, en los confines de las sombras de los grandes hombres. Porque como dice el propio García Pascual: “muchos saben de Martí, pocos saben a Martí”.

Sobre este sencillo martiano, el historiador Eusebio Leal aseveró en una ocasión: “¡que la sencillez y humildad del hombre no nos confunda en cuanto a la capacidad y diligencia filial, útil y fecunda!

García Pascual ha laborado sin recibir remuneración alguna que pueda vedar el mérito probado de su desinterés, y vencido mil dificultades, en ocasiones mezquinas, para acceder a los documentos originales. Logró rastrear el destino errático de no pocas misivas, esquelas y dedicatorias que surgieron de la pulsación inquieta y febril del maestro, y aún de aquellas otras a él dirigidas por familiares, amigos, compañeros y admiradores, a lo largo de su azarosa y breve existencia”.

La poeta y ensayista Mercedes Santos Moray al referirse a Luis García Pascual expresó: “… sin ningún apoyo institucional ni recursos, sin ser en sí mismo un intelectual formado por la academia, y de manera empírica, fue adentrándose con verdadera pasión y devoción en la papelería martiana y en sus referentes históricos y sociales, y también madurando en su propio ejercicio investigativo, perfilando sus medios, herramientas e instrumentos para ir ganando en el oficio, siempre en diálogo con muy diferentes, complejas y también muchas veces contradictorias fuentes primarias.”

Luis García Pascual nació en La Habana en 1922. Trabajó como ayudante de electricista en la cervecería del Cotorro buena parte de su vida. Martiano de consecuente raíz decidió consagrar su vida al estudio de la obra del maestro. Contra viento y marea, robándole horas al descanso y enfrentándose a la falta de una metodología académica se hizo de sus propias herramientas investigativas con una perseverancia sin desmayo que enfrentó prejuicios burocráticos y baladíes. Pero en su noble afán, García Pascual siempre encontró amigos que le ayudaron en el empeño de hacer una de las obras más trascendentales del estudio de la obra martiana.

Entre las obras de García Pascual están Epistolario de José Martí, en cinco tomos que publicó en 1993 cuando contaba ya más de sesenta años; El destinatario José Martí; Entorno martiano; José Martí. Documentos familiares y José Martí. Cronología familiar. Trabajos suyos han aparecido en Opus Habana, el Caimán Barbudo, la revista Honda y en el Anuario Martiano de la Biblioteca Nacional José Martí.

Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba ha recibido reconocimientos y condecoraciones, entre las que se cuentan el Premio de la Crítica Científico-técnica del Instituto Cubano del Libro, el Premio Ramiro Guerra de la Unión de Historiadores de Cuba, el diploma a los resultados que confiere la Academia de Ciencias de Cuba; la Réplica del machete de Máximo Gómez, el Premio La Utilidad de la virtud y la Distinción por la Cultura Nacional.

Con 95 años cumplidos en medio de una lucidez impoluta desde su humilde barriada de Lawton, Luis García Pascual brilla con la luz de la estrella del Apóstol. Un hombre que es sin dudas, uno de los ejemplos más extraordinarios de la vocación y militancia martiana.

Un maestro de juventudes aunque tal condición no le haya sido otorgada oficialmente. Un hombre al que la cultura cubana le debe mucho más aún. Un intelectual nacido del pueblo al que la Universidad cubana bien pudiera entregarle el Título de Doctor Honoris Causa. Para el bien de todos.