Mano a mano entre pensadores de la plástica

Mano a mano entre pensadores de la plástica

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  • Privilegiado conversatorio con el artista Antoni Muntadas y la teórica e historiadora del arte Anna Maria Guasch. Foto del autor
    Privilegiado conversatorio con el artista Antoni Muntadas y la teórica e historiadora del arte Anna Maria Guasch. Foto del autor

Un animado e instructivo mano a mano intelectual escenificaron, por estos días, dos grandes de la plástica española y universal: el artista Antoni Muntadas y la teórica e historiadora del arte Anna María Guasch. El conversatorio aconteció en el teatro del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA).

Ambos creadores fueron presentados por Jorge Fernández, actual director del MNBA, quien pronunció lo especial que era tener en la Isla a dos importantes pensadores del arte actual. Recordó que Anna María, catedrática de la Universidad de Barcelona, debutó en Cuba a propósito de una conferencia impartida por ella en el Centro Cultural Criterio y es artífice de la colección Akal, referente obligado y vademécum de la artes visuales del momento, “ha seguido estudiando el arte contemporáneo y dando pasos a los pensadores españoles actuales”, señaló.

Por su parte, el catalán Antoni Muntadas, es un hombre importante de las artes plásticas en la actualidad, “ha marcado directrices y espacios en el arte actual, sus temas en el arte son infinitos”, explicó Fernández. Ha obtenido diferentes premios de prestigio fuera y dentro de su país y como característica especial en su obra, señala Fernández, adecua la misma al lugar expositivo.

Sobre la base de la descripción y el comentario de las imágenes contenidas en las obras de Muntadas, se estableció este intenso diálogo sobre el universo creador del artista. Este creador establece sus trabajos en tres direcciones fundamentales, según Anna: la palabra, la imagen y el espacio.

Abriría la sección Des/apaericiones, instalación con video proyección realizada en 1996, España. Según la mirada de Anna, “alude a la desaparición de un equipamiento o inmueble por la aparición, en el mismo sitio, de otro, dando otro sentido”. El artista apuntaría: “forma parte de un trabajo que realicé con los espacios de memoria”. Toda la muestra estaba planteada para que no se viera siempre lo mismo, proyectaba imágenes de los ocho políticos en disputa por el gobierno de aquel entonces en los ochos balcones interiores del inmueble expositivo junto a las palabras aparición/desaparición, “era como una gran película que se proyectaba en varios espacios, los lugares mismos interesaban para reencontrar historias y a la vez proponer otras nuevas”, comentó. La estética dinámica para el proyecto era la del flujo, señaló Anna para más tarde asegurar Muntadas: “ningún crítico podría hablar de este proyecto porque cambiaba constantemente”.

The file room (1994, Chicago), es quizá la obra más polémica de Muntadas, difícil de entender y contextualizar, “habla de Internet y la censura, de lo social; fue una obra futurista en su momento con una amplia gama de significantes y significados”, según admitió Anna. Una serie de archivos permanecen juntos uno encima de otro, formando un cuadro y, explica su creador “fue originada por una censura de mis obras en Reina Sofía en 1988”, explicó y revela su curiosidad por los archivos donde trabajó en búsqueda de información para realizar una obra a la televisión española, obra inconclusa y que le fue negada, “lo consideré un acto de censura y propuse hacerla en Chicago. En esos archivos comencé la obra, con más de 400 casos de censura, la mayoría de amigos latinoamericanos y de Europa del Este que habían sido víctima de la misma; hoy la obra esta online y se incrementan los archivos con más casos, son las voces de personas que han sido censuradas”. Luego reconoció que The file room es un archivo contra la censura cultural y surge de la necesidad de defenderse; la parte física —los archivos agrupados— obedece a la necesidad de dramatizar físicamente un espacio referencial —en realidad esos archivos permanecen vacíos—, su principal interacción es con Internet, “permiten que las personas se exorcicen”, puntualiza el artista.

The board room (1987), es otra de las instalaciones de Antoni que se analizó. Para él los room o cuartos son representaciones de poder. En esta, una larga mesa con 12 sillas ubicada al centro de una habitación-sala de corporación y poder, dialoga con una serie de cuadros colgados en la pared; en estos cuadros aparecen figuras de presidentes, Papas y otras dignatarios, “tiene que ver con la escena bíblica de la última cena, representación de la economía, la religión y el poder, a partir de una ficha arquitectónica se proyecta un video, creando varios significados”, refirió.

Otra de las creaciones súper interesantes de Muntadas y que no se puede dejar de mencionar es Ot: the Internet project (1997); otra vez la explicación de la misma resulta problemática, más bien se refiere su estructura, según comentó su creador: “me interesó asociar la Internet con un juego de niños, nombrado de una manera distinta en cada país; realicé una analogía con este juego y la red de redes que, a su manera, traduce y desaparece cosas tales como los acentos; en la traducción, este juego de niños pierde información como Internet lo hace también; hice más de 30 traducciones del nombre del juego —solicitó al Instituto Goethe de Alemania y sus representaciones en varios países, traducir el nombre del juego— terminó ininteligible la denominación, es una obra en working project”.

Sobre el sistema del arte, dígase producción, distribución y receptor, dialogaron los dos intelectuales. Para Muntadas el arte y su producción y el sistema que genera, experimenta una estructura compleja donde la cuestión económica censura el trabajo y se refirió a su llegada a los EE.UU. en el 71, “no había espacio para mostrar mi trabajo, tuve que ir hacia los espacios alternativos como otros artistas del momento”, concluyó.