Manzano en la baranda del paisaje

Todas las voces, todas

Manzano en la baranda del paisaje

  • Roberto Manzano durante la lectura en el espacio "Todas las voces, todas". Foto del autor.
    Roberto Manzano durante la lectura en el espacio "Todas las voces, todas". Foto del autor.

“Estaba destinado a escribir, por eso desde muy joven comencé a tratar de leer la vida, los rostros, las cosas; a tratar de colectar información para lo que vendría luego”. Afirma Roberto Manzano poeta cubano mientras regala una intensísima lectura en el espacio Todas las voces todas, que coordinado por el escritor David López Ximeno a nombre de la sección de Poesía de la Asociación de Escritores, se sucede cada segundo viernes de mes en la sala Rubén Martínez Villena de la sede nacional de la UNEAC en 17 y H, el Vedado.

Este tercer encuentro protagonizado por el autor de Sinergos y Canto a la Sabana junto a más de una decena de cuadernos de poesía y otras muchas antologías y panoramas de la lírica nacional en las que ha puesto una parte importante de su empeño; creador a fin de entregar a presentes y futuros lectores su visión acrisolada desde el primer impulso literario gestado en medio del universo rural cubano.

Sin ambages que lo ubicaran fuera del camino de la creación se ha mantenido este hombre renacentista que devora los tonos de una época libre de inocencias vitales; pero que sin embargo necesita cada vez más del verso como camino de certidumbre en medio de su enajenación cotidiana.

No se entra a esta poesía pretendiendo una arqueología que es profeso pudiera insinuarse ante un título como Tablillas de barro, sino como quien viaja en el coral discurso de quien ejerce el sacerdocio del amor y la escrutadora curiosidad de un eterno joven al cual todo lo puede elevar o hundir, sublimar o deshacer en un golpe de afecto o una extraña hibridación de tiempo y realidad mancomunando el odio y la desidia de los otros.

Su vocación de guardabosque, declarada este día, no solo en el “tropos”; nos hace su cómplice para celebrar siete décadas de vida y muchos alumbramientos literarios que convocan a una multitud de seguidores y buenos amigos, que no se amilanaron ante la amenaza de lluvia o dificultades con el transporte en esta despedida del verano del Caribe.

Profesor, editor, escritor, dibujante, compilador, gestor de sueños e infatigable lector, Roberto Manzano; apuesta por la esperanza y recostado en su baranda contempla lo que puede ser su nuevo bosque, germinado a través de muchas manos, con una extraña confluencia de entregas y añoranzas. Todo está atravesado por un hilo y una piedra nos aguarda para elevarnos a través de la palabra de este artista, a quien muchos le deben la esperanza, el asombro vital y la cátedra que un buen maestro suele ofrecer sin pedir nada a cambio.