Miradas al Salón Ruperto Jay Matamoros

Miradas al Salón Ruperto Jay Matamoros

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: Plásticos, UNEAC de Holguín
  • El III Salón Regional de Pintura Naif Ruperto Jay Matamoros articula su propuesta conceptual en el tema de la industria. Fotos: Carlos Rafael
    El III Salón Regional de Pintura Naif Ruperto Jay Matamoros articula su propuesta conceptual en el tema de la industria. Fotos: Carlos Rafael
  • El III Salón Regional de Pintura Naif Ruperto Jay Matamoros articula su propuesta conceptual en el tema de la industria. Fotos: Carlos Rafael
    El III Salón Regional de Pintura Naif Ruperto Jay Matamoros articula su propuesta conceptual en el tema de la industria. Fotos: Carlos Rafael

La industria azucarera como parte imprescindible de la identidad nacional: plantaciones, ingenios, centrales, calderas, el complejo proceso de la esclavitud que trajo aparejado su desarrollo, macheteros, obreros, su auge y posterior decadencia a fines del siglo pasado, ha estado presente en la conformación del “corpus” cultural de la Nación como casi ninguna otra rama de nuestra economía.

Principalmente en la literatura —en obras como La zafra, de Agustín Acosta, El ingenio, de Manuel Moreno Fraginals, y buena parte de la vanguardia literaria cubana en la primera mitad del siglo XX— y en las artes visuales ha estado presente el tema azucarero: la serie de grabados Los ingenios de Cuba, de Eduardo Laplante, con piezas como Ingenio Buena Vista, La torre de Macana y Casa de calderas del ingenio Flor de Cuba, entre otras, podrían marcar el inicio de una tradición insular a la que se suman obras de varias generaciones de artistas.

Por eso, el III Salón Regional de Pintura Naif Ruperto Jay Matamoros, expuesto en el Centro Provincial de Arte de Holguín, y organizado, entre otras instituciones, por la UNEAC en Santiago de Cuba, articula su propuesta, precisamente, en el tema de la industria azucarera y su importancia en la conformación y consolidación del ser nacional.

La muestra, inaugurada en Santiago de Cuba en diciembre del pasado año, es una iniciativa del reconocido Grupo Bayate, creado el 17 de diciembre de 1994 en el municipio santiaguero de Mella, para fomentar la apreciación de arte naif en el país, comentó Bertha Beltrán, especialista del Centro de Arte holguinero, quien acotó, además, que el III Salón Regional continuará su periplo por el resto de las provincias orientales.

La exposición, compuesta por 32 piezas de mediano y pequeño formato, firmadas, principalmente, por autores orientales y de La Habana, reúne las obras del Salón que lleva el nombre de uno de los principales exponentes del naif insular, Ruperto Jay Matamoros (1912–2008). Desde la aparente ingenuidad del arte naif, son representados, con una colorida espontaneidad, el cañaveral, la siembra y el corte, los centrales y bateyes azucareros, el trabajo en el campo, en las naves, las fiestas de fin de zafra… Encontramos, mediante colores brillantes que permiten captar la luminosidad de los paisajes, acercamientos a la historia de las plantaciones de la caña de azúcar y los centrales en la isla, con la presencia de los esclavos y mayorales en la Cuba colonial; aunque la mayoría de las piezas se enmarcan en una especie de “estado idílico” en la actualidad, un estado que es propio de la mirada sencilla y limpia del arte naif desde su cimiente.

Los campesinos van felices al corte; la producción aumenta; el central deja perder el humo por los cielos; el tren avanza, igual los tractores; las cortadoras mecanizadas levantan la caña, pero aun así están presentes las carretas de bueyes, esa que vemos también en un cuadro de Menocal; el poblado se ha modernizado, observamos a lo lejos una torre de telecomunicaciones; las palmas y también la bandera cubana presiden el corte, el trabajo diario… cuestiones palpables en las hermosas piezas de autores como Yumisleidy Lamas Ramírez, Daniel Álvarez Arias, Eduardo Núñez, Luis J. Rodríguez Arias, Rafael Cala Lores, Luis Téllez Bruff, Salvador Pavón, entre otros que componen el Salón Regional.

Los artistas del Grupo Bayate, proyecto sociocultural que defiende, además, el rescate de las tradiciones artísticas nacidas de la propia comunidad, se diferencian de otros exponentes del naif insular por haber articulado una “poética de conjunto” distinguible a simple vista por su colorido y luminosidad, los diseños armónicos de sus obras y por circunscribirse, sobre todo, a elementos marcadamente bucólicos y, de alguna manera, idealizados, del campo cubano y sus habitantes.

Bayate —presidido por la familia fundadora Rodríguez— nos muestra esas zonas rurales santiagueras llenas de lirismo y colorido, pero al mismo tiempo enaltecidas por la fecunda imaginación de estos creadores autodidactas que reflejan, desde su arte, parte de la realidad de los campos cubanos, esa realidad que se les ofrece, al mismo tiempo, palpable desde la cotidianidad en que están imbuidos como habitantes también de la misma.

El Grupo Bayate, uno de los principales exponentes del arte naif en Cuba y Latinoamérica, ha realizado numerosas exposiciones en el país y el extranjero desde 1994, año en que fue creado. Entre ellas sobresale su reiterada participación en el Salón Regional de Arte Naif, organizado en las galerías Titón y La Confronta de la UNEAC en Santiago de Cuba. Asimismo, su producción artística se encuentra presente en diferentes países, entre ellos España, Francia, Estados Unidos, Puerto Rico, Jamaica, Venezuela, Israel, Polonia, Canadá, Suecia y República Dominicana. Además, el grupo integra prestigiosas colecciones privadas y públicas, incluyendo la colección del Museo Nacional de Bellas Artes, en La Habana, y el Museo de Arte Naif Albert Laporte, en Francia.