Mirtha, una vida

Momentos significativos de la UNEAC en el 2015

Mirtha, una vida

Etiquetas: 
cine, Radio y Televisión, Mirtha Ibarra, Octavio Cortázar, UNEAC, Tomás Gutiérrez Alea
  • Una mujer honorable, una actriz íntegra que lleva en sí la magia y el don del talento.
    Una mujer honorable, una actriz íntegra que lleva en sí la magia y el don del talento.
  • na mujer honorable, una actriz íntegra que lleva en sí la magia y el don del talento. Foto: Viviana Fojo.
    na mujer honorable, una actriz íntegra que lleva en sí la magia y el don del talento. Foto: Viviana Fojo.
  • Una mujer honorable, una actriz íntegra que lleva en sí la magia y el don del talento. Foto: Viviana Fojo.
    Una mujer honorable, una actriz íntegra que lleva en sí la magia y el don del talento. Foto: Viviana Fojo.
  • Una mujer honorable, una actriz íntegra que lleva en sí la magia y el don del talento. Foto: Viviana Fojo.
    Una mujer honorable, una actriz íntegra que lleva en sí la magia y el don del talento. Foto: Viviana Fojo.

La UNEAC como parte de las celebraciones por el Fin de Año cierra con broche de oro, escoge a una mujer que lleva consigo una inmensa obra, luchadora incansable que tiene por bandera el camino del éxito. Derrocha talento y pasión en cada entrega, hasta en la manera de contar sus anécdotas. Mirtha Ibarra es protagonista no solo de su vida, sino de la historia del cine cubano. El documental que lleva su nombre, bajo la dirección de Lourdes Prieto y producido por la Octavio Cortázar, se estrenó en la sala Villena el miércoles 23 y recrea la vida de esta singular figura.

Esta ocasión especial contó con la presencia de Miguel Barnet, Presidente de la UNEAC, la propia Mirtha, Susana Molina, vicepresidenta del ICAIC, Lourdes Prieto, Rosalía Arnáez, Nancy Morejón, Lesbia Vent-Dumois, entre otras personalidades.         

Mirtha cuenta su vida, desde una perspectiva personal y única, sus comienzos, sus andanzas en la escuela y su espíritu libre, la relación con sus hermanos y su madre; gracias a ella aprendió a ser una mujer independiente. “(…) siempre fui una niña muy traviesa, atrevida, obsesiva y muy fuerte de carácter”.

Nació en San José de las Lajas  y su pasión primera fue siempre ser actriz, ese bichito que le “picó” de niña y que posteriormente haría de las suyas —con su inmensa transparencia y naturalidad— en la gran pantalla y el teatro.

La campaña de alfabetización fue otro hecho que marcó su vida,  pues a la “guajíra” que le tocó alfabetizar le dijo que tenía que ganarse la comida e Ibarra tuvo que recoger café desde las 5:00 a.m. hasta las 4:00 p.m., pero cuando la perseverancia impera, la obstinación no tiene espacio en ningún lugar y su objetivo primero de alfabetizar, se cumplió.

Cubana al fin, disfruta de cada paseo por la capital, del olor a mar que inunda las zonas aledañas al mismo y se deleita cuando descubre alguna casa que nunca había visto.

Un capítulo esencial de su vida, un hombre que marcó su existencia es su gran amor Tomás Gutierrez Alea, Titón. Cuenta la propia Mirtha que le impactaron sus ojos azules y que fueron inseparables. “Sobrevivo en esta casa llena de recuerdos, con la presencia de Titón en cada objeto (…) es cómplice de mi soledad”.

Fresa y Chocolate, filme que tuvo enorme trascendencia para el cine cubano; de pronto y sin quererlo, comenta Mirtha, se encontraban planchando trajes para los Oscar. Momentos especiales, instantes únicos en la carrera de un actor.

Una mujer honorable, una actriz íntegra que representa más que un nombre, ha honrado al cine y el teatro de la Isla, lleva en sí la magia y el don del talento.