Modos para la creación teatral

Festival de Teatro de La Habana 2017

Modos para la creación teatral

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17 Festival de Teatro de La Habana, Ministerio de Cultura
  • Para Claramonte el abordaje creativo debe contemplar tres magnitudes fundamentales: altura, raíz y crecimiento. Foto: Rubén Ricardo Infante
    Para Claramonte el abordaje creativo debe contemplar tres magnitudes fundamentales: altura, raíz y crecimiento. Foto: Rubén Ricardo Infante

Autonomía y modos de hacer, vistos desde lo político, lo existencial y la creación artística, fueron puntos vitales abordados por el filósofo español Jordi Claramonte en la conferencia inaugural del evento teórico del XVII Festival de Teatro de La Habana, celebrada en la sala Abelardo Estorino del Ministerio de Cultura.

La Estética modal o la importancia de poder hacer lo que tienes que hacer, resultó una interesante “puesta” sobre el proceso creativo, en especial del teatro, muy a tono con el lema del evento: Teatro, sociedad, resistencia.  

Obrero valenciano devenido profesor y teórico, experimentó en su formación como ser social y especialista, toda una amalgama de improntas sociales —desde lo políticamente comprometido y afectivo— que lo sitúan en el terreno de la resistencia.

De ahí que vincule su óptica a lo autónomo comprendido como la opción contra los modelos clásicos, así como lo que esta pueda brindar desde el crear en el arte, mostrado en recorrido histórico por el accionar artístico creativo desde siglos pasados hasta los momentos actuales.

Estima, contrario a lo que se cree, que “la autonomía tiene que ver con la capacidad de ir combinando dimensiones que sean diferentes, cuestión de colaboración compleja entre estas, pueden parecer opuestas pero no lo son”.

Para Claramonte el abordaje creativo debe contemplar tres magnitudes fundamentales: altura, raíz y crecimiento. Suma a ello peripecia y reconocimiento que dan a paso a lo que llama Estética modal, “concreta proporción, equilibrio que hacemos entre estas diferentes dimensiones; distingue a cada persona y proceso”, dijo.

Otras de las maneras de asimilar esta teoría es la contemplación de las necesidades humanas, vistas en este orden: un nivel primario donde se incluyen la subsistencia, protección, afecto; un segundo acoge entendimiento, ocio, participación; y un último reúne creación, identidad, libertad.

Estos niveles, afirmó el expositor, implica una intrínseca y necesaria vinculación entre necesidades y satisfasores de las mismas, “hay que acudir a satisfasores sinérgicos que sean capaces de cubrir la mayor cantidad posible de estas necesidades”, vitales para el ejercicio del pensamiento y la creación.

La autopoyesis (autoanálisis, cada persona se produce a sí mismo) brindaría también otro caudal para el crear. Lo sinpoyetico es lo contrario, la necesidad del otro. La autonomía necesita de las dos, “tienen que encontrarse una a la otra, hay que acercarlas a la hora de  hacer teatro”, subrayó.

Estas visiones resume lo modal, los modos, vistos a la manera de la filosofía clásica sobre el pensar: lo necesario, lo posible, y lo efectivo (modos positivos); contingente, imposible, inefectivo (negativos); todas las poéticas, advierte el especialista, caen dentro de estos modos.

Concluyó su exposición resaltando la importancia de experimentar y romper, “tener un trabajo potente y conectado al público, aceptar la crítica y extraer de ella lo mejor”.

Válido esta primera jornada que cumple su acometido principal, según palabras de Omar Valiño, director curatorial de esta cita: vocación de la puesta en escena, correlato fuerte a través del pensamiento y el enfrentamiento de ideas.