Movimientos ibéricos en Gibara

Movimientos ibéricos en Gibara

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Fiesta de la Cultura Iberoamericana
  • La Villa Blanca fue escenario de Gibara, ciudad en movimiento como parte de la Fiesta de la Cultura Iberoamericana. Foto: Kevin Manuel Noya
    La Villa Blanca fue escenario de Gibara, ciudad en movimiento como parte de la Fiesta de la Cultura Iberoamericana. Foto: Kevin Manuel Noya

Según nos cuenta Fray Bartolomé de las Casas, el Almirante Cristóbal Colón luego de observar el enigmático paisaje desde las aguas de la Bahía de Gibara, escribió en su bitácora el 29 de octubre de 1492: “Este otro río y puerto en que agora estaba tiene de la parte del sueste dos montañas así redondas”. Esta es la primera descripción de Gibara que conoce la historia occidental: una ciudad que celebró en enero sus primeros 200 años de fundada, luego se abrió al mundo como destino turístico en mayo de este año, con motivo de la Feria Internacional de Turismo, y sufrió, en septiembre, los vientos obstinados del huracán Irma en su paso por la costa norte del país.

Una ciudad que cada 29 de octubre acoge a buena parte de los delegados que asisten a la Fiesta de la Cultura Iberoamericana para protagonizar “Gibara, ciudad en movimiento” y reanimar así las calles principales de una urbe que bien conoce al arte y los artistas, pues es anfitriona desde hace varios años del Festival Internacional de Cine de Gibara.

Varios carteles esparcidos por las principales arterias de la ciudad anunciaban que Gibara sería una vez más “ciudad en movimiento” como parte de la XXIII Fiesta Iberoamericana. En esta ocasión la llovizna levemente invernal —que mantuvo el cielo nublado buena parte del día— no impidió que los narradores orales de Palabras al viento regalaran sus historias al público gibareño. Tampoco que el colorido desfile inundara literalmente la calle Independencia, desde la Plaza de la Cultura hasta las inmediaciones del cine Giba. Poco antes, en la Casa de Cultura de Gibara, actuó la Compañía Estilo Criollo, de Río Negro, Argentina. Hieráticos, gallardos, regios, sus integrantes demostraron ser genuinos exponentes de las raíces autóctonas y el rescate del folclore del sur del país latinoamericano. Como bailar tango es sinónimo de seducción y maestría, además de identidad argentina, la pareja integrada por Natalia Matoso y Sandro Pérez, integrantes del proyecto Patagonia Tango, integrado en esta ocasión a Estilo Criollo, también entregó su arte en el escenario gibareño.

Por su parte, el Proyecto Ojos, de Santiago de Cuba, y los integrantes de Estilo Propio, protagonizaron el pasacalle que desembarcó en el parque Calixto García de la urbe costera. Todos quisieron tomarse fotos con las “estatuas vivientes” de Ojos, liderados por Alcides Carlos González Díaz, Tití, quienes ya se habían apoderado de buena parte del parque y sus inmediaciones.

La Fiesta aunó numeroso público al ritmo del Ballet Folklórico de Oriente, la Compañía Ecos, de La Habana, y el Mariachi Holguín junto al Maestro Avelino Vega Pérez, de Sonora, México, para quien “es un placer exquisito volver por cuarta vez a Gibara”. Avelino interpretó, además de otros temas clásicos del repertorio mexicano, su canción “Canto a la ciudad de Holguín”, donde asegura que “de estar viniendo seguido yo me quiero aquí quedar”. Finamente, la conocida Steel Band de El Cobre, en Santiago de Cuba, puso a bailar al público asistente con temas como “Bacalao con pan” y “Despacito”.

Una vez más la apacible Gibara, escenario obligado por ser cita hacia el reencuentro y la historia, hacia la interacción de pasado, cultura y desarrollo, se convirtió en una ciudad en constante movimiento en los días de la XXIII edición de la Fiesta de la Cultura Iberoamericana.