Museo de Artes Decorativas: la belleza de un sitio (I)

Museo de Artes Decorativas: la belleza de un sitio (I)

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patrimonio, arte universal, museo, exposición
  • Uno de los más distintivos en Cuba: el Museo Nacional de Artes Decorativas. Foto del autor
    Uno de los más distintivos en Cuba: el Museo Nacional de Artes Decorativas. Foto del autor

En pleno centro del Vedado habanero: calle 17 esquina a E, está emplazado el Museo Nacional de Artes Decorativas. El edificio es un bello palacete que fue residencia de María Luisa Gómez Mena, condesa de Revilla de Camargo. Construida entre 1924 y 1927 a partir de un proyecto elaborado por los arquitectos franceses P. Viard y M. Destugue y en los trabajos a pie de obra contó con la dirección de los arquitectos cubanos Alberto Camacho y Adrián Maciá, su historia y los objetos que allí se muestran lo convierten en un sitio de obligada visita para los cubanos.

En el edificio confluyen varios estilos europeos, construido con piedras de capellanía. No se escatimaron los gastos y se utilizaron una gran cantidad de materiales de importación como mármoles italianos para los pisos, herrajes de bronce bañados en oro, traídos de París, al igual que la verja de hierro, y adoquines de Bélgica. El único material cubano utilizado en la casa fue del árbol de la caoba para las obras de carpintería. La decoración interior de la casa se encargó a la casa Jansen de París.

La casa pertenecía a su hermano José Gómez Mena. La familia Gómez Mena era dueña de varios centrales azucareros y de la manzana de Gómez, que recientemente acaba de ser restaurada y a punto de rehabilitar sus funciones comerciales con lujosas tiendas y un hotel.

La manzana comprendida entre Monserrate, Zulueta, San Rafael y Neptuno, conocida como De Gómez, fue edificada hacia 1893 por el arquitecto Pedro Tomé, para centro comercial. El lugar cobró notoriedad con la muerte a balazos de Andrés Gómez Mena el 11 de enero de 1917. Su hermano José, ya multimillonario, fue baleado el 29 de enero de 1951 al abordar un ascensor y logró salvar la vida.

La condesa enviuda el 23 de junio de 1938, sin hijos y pasa a residir aquí entre el 1939 y 1940. Reside la mayor parte del tiempo en Paris y acá se codea con la aristocracia cubana organizando recepciones de las cuales quedan fotos expuestas actualmente en el museo. Poco después del triunfo de la Revolución la condesa se fue del país, la casa quedó al cuidado de un sobrino que en 1961 se marchó a España.

La casa se inaugura como Museo el 24 de julio de 1964 exhibiendo exclusivamente piezas del patrimonio de la Condesa de Revilla de Camargo buena parte de ella fue descubierta en falsas paredes y desvanes. Posteriormente la colección del Museo se ha ido ampliando a través de donaciones, compras y recuperaciones.

Un grupo de técnicos especializados en la clasificación y conservación de las distintas piezas son una parte fundamental del museo para la explicación y diseño de las diferentes salas de exposición. Son tantas las obras pictóricas, las piezas decorativas y utilitarias expuestas en los dos pisos de esta mansión que solo mencionaré una parte ínfima de las mencionadas en una visita dirigida con las descripciones detalladas por el especialista Humberto Lista.

A la entrada del vestíbulo una estrella de David en el piso de mármoles con dibujos geométricos y distintos colores. Desde el 14 de febrero hasta fines de junio de este año se muestra la valiosa colección de abanicos de la poetisa Dulce María Loynaz, en un salón aledaño al hall de la casa.