Nisia Agüero: una orquídea en primavera

Nisia Agüero: una orquídea en primavera

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sala Villena, Ministerio de Cultura, ICRT
  • La homenajeada. Foto tomada de Radio Rebelde
    La homenajeada. Foto tomada de Radio Rebelde

Cuba se ha desarrollado en el terreno de la cultura y la misma ha fructificado con la aurora del primero de enero de 1959, ese fenómeno no podrá ser sujeto de ningún equivoco; pero tiene antecedentes y consecuencias. Entre los primeros, hay una persona que con una aguzada sensibilidad humana, sencilla, callada, muy elegante, sensible,  muy cubana, patriota, revolucionaria y laboriosa como las hormiguitas, que desde la época del feeling continua siendo una inigualable promotora cultural: Nisia Agüero.

¿Cuántos han gozado de su apoyo, de su aliento, de sus gestiones en la carrera artística? Pues esa bella orquídea fue homenajeada hoy, 2 de junio, en la sala Martínez Villena de la UNEAC, en sus 82 primaveras. Un mundo de artistas se congregó, toda alegría junto a Nisia, sus familiares, amigos y personas, para quienes el jolgorio era un encuentro que no admitía excusas. Había que darle a Nisia todo el calor de la amistad, el reconocimiento y la gratitud por existir y haber hecho una contribución al quehacer cultural cubano, que rebasa su grácil figura. La sala estaba repleta de personas y de espiritualidad, esa que nos ennoblece y que reclaman nuestras almas.

¿Cuántos artistas querían con canciones o poesías expresar sus sentimientos para con ella?, ¿Cuántas horas dedicadas a cuidar a una estrella o socorrerla en sus cuitas personales o familiares? Ella siempre al servicio y a la promoción profesional o humana de los demás. Por eso, hoy todos querían poner un granito de arena en ese gran monumento que es la obra de Nisia; pero ella ha querido que sea un agasajo a su amiga Elena Burke y a José Antonio Méndez, escuchando las canciones que ellos interpretaban, de manera tan singular, como lo hacía cada uno de ellos.

Alden Knight declama un bello poema, sobre la persona sin abandonar el nido. Ausencia, Estoy aquí de pie, Tú me acostumbraste entre otras. Los recuerdos musicales se agolpaban, los parques en que nos sentábamos, las madrugadas que nos sorprendían y los delirios del amor. El valor de las sonrisas esas que surgen como hermosas mañanas. Brotaba a raudales la ternura, como de una inagotable fuente de pura cubanía. Así se sucedieron en el micrófono el bolerista Fausto Durán; la sensual voz de Deisy Ortega; Nelson Díaz con Rosa Mustia; Xiomara Valdés, quien estremeció a los asistentes indicando que ese era su día de descanso, que solo se lo dedicaba a Nisia; Chanel, quien con su atrayente personalidad y voz perfumada, nos sedujo a todos; Martha Anglada divina musa,  Cecilia Ibar, con Quiéreme y veras. Todos acompañados por las guitarras, de los grandes maestros, Rey Montesinos y Silvio Tarín. Deisy Brown y su maravilloso grupo. Una constelación de estrellas y emociones nos regalaron dos horas y medias de felicidad.

Afuera llovía a cantaros, para darle savia a la tierra de la cubana insigne. También la naturaleza quería festejarla; pero en la sala todos estábamos concentrados en la significación del convivío, cuando todo se había unido, para homenajear  a los que ya viajaron hacia la luz y a quien aquí,  es luz.

Alguien hizo una pregunta, ¿Qué pasará cuando ya no se escuche esta música? Silencio, todos quedamos mudos, pero la idea quedó flotando, porque esas melodías son lo más profundo del alma del cubano. Ellas nos identifican y nos hicieron recordar tantas cosas, desde el callejón de Hamel, hasta los sueños juveniles. Fue un delicioso viaje hacia los intersticios más recónditos de todos los presentes.

Bajo la conducción de Amada Morado, esa relevante artista fueron desfilando, la empresa Benny More, que lleva el nombre de una de las glorias musicales cubanas de todos los tiempos, El ICRT, La Dirección Provincial de Cultura y el Ministerio de Cultura, los que le obsequiaron flores, libros, reconocimientos, gestos de amor para quien merece amor.

Es admirable su determinación y modestia para llevar adelante un proyecto, sin desmayar en los obstáculos, y siempre lo hace de forma tal, que al cristalizarse lo concebido, la reacción es una, ¡qué bien ha quedado todo! Y allí está ella, sin reclamar oropeles, pero satisfecha de haber hecho feliz a los demás. Ella tiene la voluntad y la conciencia de hacer las cosas bien. Su ejemplo es el mejor homenaje a la virtud.

Concluyó el ágape con el querido Alden Knight llevándonos a todos a cantar Felicidades Nisia en tu día, que lo pases con sana alegría, y la orquídea brilló de emoción en las nuevas primaveras que jalonan su rica trayectoria, al saberse amada y querida por sus admiradores, sus amigos y familiares. El cake no tenía velitas, no hacían falta, porque ella era toda luz y su sonrisa, era miel del panal.

Por: Oscar Oramas Oliva