No hay manera de ser un profesor de literatura sin ser un gran lector

No hay manera de ser un profesor de literatura sin ser un gran lector

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  • En muchos creadores literarios, la profesión de educar ha sido un vehículo de preparación para el acto creativo, por eso Víctor Fowler y Emilio Comas unieron sus voces en un intercambio con futuros profesores de Español-Literatura, que educarán diferentes generaciones de cubanos. Foto: del autor
    En muchos creadores literarios, la profesión de educar ha sido un vehículo de preparación para el acto creativo, por eso Víctor Fowler y Emilio Comas unieron sus voces en un intercambio con futuros profesores de Español-Literatura, que educarán diferentes generaciones de cubanos. Foto: del autor

El encuentro entre los autores y los jóvenes de la carrera Licenciatura en Educación Español-Literatura se produjo gracias a la gestión del proyecto literario extensionista “#Te Creo” y por el Consejo provincial de Casas de Culturas.

Las palabras iniciales de bienvenida las ofrecieron la Dr. C. Águeda Mayra Pérez García, Vicedecana de Investigación y Posgrado de la facultad y el estudiante de cuarto año David Almeida Martínez, Premio Ernesto García Alzola 2017.

Frente al enunciado de Fowler de que “la universidad no es un recinto cerrado, es la casa de todos” comenzó el intercambio, en el Fowler rememoró su infancia, rodeado de maestros en su familia, sus primeros estudios y los estudios secundarios. Nombres como Luz María Borroto (su tía), Alfredo Morales, Alfredo Díaz Fuentes (anterior rector de esa universidad) y Luisa Campos, directora del Museo Nacional de Alfabetización, están ligados a su vida y le mostraron el camino de la educación.

Después de un primer intento con las matemáticas, Fowler ingresa en la carrera Licenciatura en Educación Español-Literatura con el propósito de ser el mejor estudiante graduado de su cohorte. Aquí nuevos nombres de destacados pedagogos dejaron huellas en su vida, sobre todo por el modo de enseñar la literatura, nombres como Luis Estrada, Humberto Iznaga y Jaime García Cuenca, que formaron generaciones de profesores de literatura.

Víctor se graduó en 1987 y volver a la Universidad Pedagógica le hizo sentirse en casa y “dialogar con los muertos de su familia”.

Por otra parte, Emilio Comas, acompañado de “su amiga lupa”, explicó cómo se hizo maestro. Rememoró también su infancia, en la que leer la Biblia era la única manera de acceder a la lectura.

Recordó su estancia en la guerra de Angola y cómo esta estancia se convirtió en motivación para escribir dos de sus novelas: la primera, que tiene un carácter autobiográfico, una novela temprana-épica y una segunda más tarde en la que demuestra una madurez narrativa propia de un gran autor.

Graduado de Historia, de la profesión de educar opinó que es “tan bonita y creativa”, y compartió su felicidad por estar frente a un colectivo de estudiantes, desde la última vez, de la que ya había pasado mucho tiempo; entonces llegó el “aplauso para una clase después de tantos años”.

Luego se dio paso a la interacción mediante preguntas de los estudiantes y las respuestas de los escritores: en manejo de la mezcla narrador-escritor-persona, la selección de autores en antologías, construcción de los personajes, hasta el best –seller, del que también se intercambió. 

Una ovación final, fotos, sonrisas, abrazos, fueron motivos suficientes para calificar de excelente este intercambio por parte de los invitados, los cuales demostraron que “escriben y comparten con humildad”.