Olga Portuondo y el pensamiento cubano

Olga Portuondo y el pensamiento cubano

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  • La autora hurga en la psiquis de Francisco Muñoz del Monte y muestra las contorsiones de su actuar político y sus aspiraciones burguesas.
    La autora hurga en la psiquis de Francisco Muñoz del Monte y muestra las contorsiones de su actuar político y sus aspiraciones burguesas.

Olga Portuondo en su libro Un liberal cubano en la corte de Isabel II, volumen lanzado la editorial UNIÓN y que fuera presentado en el marco de la pasada Feria Internacional del Libro de La Habana, aporta un interesante punto de vista sobre el entorno político del siglo XIX y una clara semblanza del pensamiento liberal burgués de aquella época. Y no se trata de un gran mamotreto para estudiosos e historiadores. Es un conciso estudio, resumido en poco más de cien ágiles páginas, centradas en la personalidad de Francisco Muñoz del Monte, político e intelectual, liberal-reformista santiaguero que intentó por todos los medios de brillar en la política sin éxito alguno.

Mediante un estudio riguroso de su legado epistolar y de otros documentos es posible inferir el pensamiento burgués de la época y definir, más aún, los procesos por los que ha transitado el pensamiento cubano desde su momento fundacional hasta desembocar finalmente en el independentismo y la sublevación de 1868.

La autora hurga en la psiquis de Francisco Muñoz del Monte, así va mostrando las contorsiones de su actuar político y de sus aspiraciones burguesas. Es una singular vía para adentrarse en nuestra historia. De ese modo, Olga Portuondo nos muestra cómo una pesquisa en la personalidad de un hombre que no alcanzó el éxito puede esclarecer toda una época e ilustrar los devenires revolucionarios que sobrevendrían poco tiempo después. Las relaciones con José Antonio Saco, Domingo del Monte y otros, las múltiples publicaciones y los poemas e himnos de su autoría nos muestran que no era un personaje de orillas este Francisco.

Conquistó con relevancia la burguesía cubana, la de Santo Domingo y hasta la corte de Isabel II, en una época en que la moral impuesta establecía la esclavitud y la sumisión a la corona como hechos lícitos, los libre pensadores de entonces, liberales constitucionalistas, reformistas y otros, fueron creando en la opinión pública, el caldo de cultivo propicio para las posteriores gestas independentistas.

De esto nos habla este pequeño libro, de un cubano cuyos ideales fueron reformándose según cuando la vida se lo indicó, de un hombre de muy poca madurez política que cambiaba de casaca según la solvencia económica del momento, un personaje cuasi novelesco, cuyos fracasos son tan interesantes como los triunfos de otros. Pero como dice la autora ya en el final de su trabajo:

Si es valedero recordar a los héroes de la patria y a quienes alcanzaron a cumplir sus proyectos de vida, una lección histórica también puede resultar el seguir la huella de quienes no lo consiguieron, a pesar de los grandes esfuerzos realizados”.

Es este un libro ameno, interesante y no menos necesario. La autora muestra un estilo ensayístico muy fluido y directo, por eso una de las virtudes de un libro como este radica en que puede ser disfrutado por lectores especializados, lo mismo que por el público en general. De muy buen gusto sería que se publicaran muchos volúmenes como este.

Leer historia suele ser para muchos una tarea ardua e ingrata, pero para desmentir esta idea bastaría invocar, entre nosotros, el nombre y la obra de Olga Portuondo. Y Un liberal cubano en la corte de Isabel II es una excelente muestra de ello.

Olga Portuondo es doctora en Ciencias Históricas. Ostenta los Premios Nacionales de Historia 2005, de Investigación 2006 y de Ciencias Sociales 2010, es profesora Titular de la Universidad de Oriente e Historiadora de la Ciudad de Santiago de Cuba.