Orígenes de un Ciclón para recordar a Rodríguez Feo

Orígenes de un Ciclón para recordar a Rodríguez Feo

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  • José Rodríguez Feo fue un  hombre de pasión e intensidad, aglutinador de escritores y artistas.
    José Rodríguez Feo fue un hombre de pasión e intensidad, aglutinador de escritores y artistas.

Una deuda con el pasado y la cultura cubana fue saldada a través del homenaje a uno de sus más devotos animadores: el intelectual José Rodríguez Feo, quien se evoca en el evento Orígenes de un Ciclón, iniciado el en Centro Cultural Dulce María Loynaz este 11 de noviembre.

El encuentro se estructura en dos jornadas de trabajo e incluye un evento teórico y paneles. Lo motiva el aniversario 95 del onomástico y también fundador de la revista Ciclón y el 60 de la aparición de esta en el panorama literario cubano. Es organizado por el poeta y dramaturgo Norge Espinosa, con el auspicio del Instituto Cubano del Libro, el Liceo de La Habana, la UNEAC y la institución cultural ya mencionada.

Fue Rodríguez Feo, hombre de pasión e intensidad, aglutinador de escritores y artistas, así lo catalogó Norges, quien además destacó su cercanía con Lezama, con el cual fundaría la revista Orígenes, germen del conocido movimiento cultural homónimo, trascendental para la cultura cubana, aunque, señalaría después, la vida los situó en extremos opuestos, escenificarían uno de los “duelos intelectuales” más famosos de la escena cultural cubana. En esta revista coincidieron varios de los talentos nacionales e internacionales más destacados de la época, subrayó Norges.

Se hizo presente su grandeza como persona e intelectual en la voz y mirada de varios escritores cercanos en su vida y obra, testigos de todo su accionar a favor de la cultura, sobre todo en Ciclón que fundara por el desagravio con Lezama y Orígenes. Los premios nacionales de Literatura Antón Arrufat, Reynaldo González, Roberto Fernández Retamar, el poeta Sigfredo Ariel, el pintor y poeta Pedro de Oraá, testimoniaron vívidamente con magnos alegatos.

En su testimonio, Retamar reconoció de manera magistral la valía que imprimió al grupo Orígenes el homenajeado, quien, a pesar del altercado con Lezama, supo impulsar a todos sus integrantes; luego el propio vecino ilustre de Trocadero reconocería los aportes de Rodríguez Feo, acotó finalmente.

Concisas resultaron las palabras de Pedro de Oraá. Colaboró en las dos revistas fundadas por Rodríguez Feo, quien llegó a él en su acostumbrada labor de búsqueda de talentos jóvenes, “me dijo que pasara por su casa y que llevara unos trabajos de pinturas y escritura”. Se refirió al papel decisivo en la estética de la generación del 50.

Sin dudas, uno de los testimonios más impactantes fue dado por Arrufat. Gracias a su narración fluida y coherente, los asistentes pudieron conocer pormenores del temple y capacidad del agasajado. Lo describió como representante de una estirpe en extinción, pues “fue un gran devorador del conocimiento”. Reveló pormenores del nacimiento de Ciclón, del cual fue testigo en uno de los apartamentos del edificio situado en la intersección de las calles 23 y 26, propiedad de Rodríguez Feo, “pidió colaboración a todos los allí reunidos, la mayoría jóvenes escritores que no habían publicado”, dijo. Creaba así un nuevo órgano literario en oposición abierta a Orígenes, de la cual fue fundador junto a Lezama; un Orígenes, según Antón, con el espíritu del ilustre lezamiano.

Entre las características personales que hacen de Rodríguez Feo un ser único, destacadas por Arrufat en su fenomenal testimonio, está su altruismo. Hombre que venía de la sacarocracia cubana, adinerado pero un radical cuestionador de su clase. Sufragó sin temor alguno, la edición de los diversos números de Orígenes. Haría lo mismo con Ciclón. Otra de sus cualidades descritas fue la irreverencia, un total irreverente ante la conducta oficial, pacata y orientada hacia lo trillado, hacia un arte insensible y poco revelador, sentenciaba.

Por último, se refirió al papel de Ciclón en la historia de Cuba. Para Antón, esta revista significó un acontecimiento en la cultura cubana, en ella se llamó las cosas por su nombre, fijó posiciones políticas por lo que devino censura a su publicación. Gracias a ella y su creador, se propiciaron dos generaciones distintas y opuestas, concluyó.

Sobre las ofensas hacia Rodríguez Feo “Pepe”, conversó Reynaldo González, “fue una de las personas más agredidas de la cultura cubana, negado por muchos de sus compañeros”, señaló.

De las cercanías en la última etapa de su vida, laborando en la UNEAC, habló el poeta Sigfredo Ariel, quien leyó un poema dedicado a él.

En la velada también se hizo público un reconocimiento del Instituto Cubano del Libro al pintor y escritor Pedro de Oraá por su recién investidura como Premio Nacional de Artes Plásticas 2015.