Patriarca lucumí

Patriarca lucumí

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Escritores, Feria del Libro 2016, Rogelio Martínez Furé
  • La XXV Feria Internacional del Libro dedica al público la obra Rogelio Martínez Furé. Foto: Cortesía de Juventud Rebelde.
    La XXV Feria Internacional del Libro dedica al público la obra Rogelio Martínez Furé. Foto: Cortesía de Juventud Rebelde.

Todo está dicho ya, pero las cosas, cada vez que son sinceras, son nuevas.
José Martí

 

Disfruta el docto ingenio de la palabra oral y escrita; no divaga, ¡intercambia! Luego, canta quedo, muy quedo; entona como un silbido, con fineza, —a veces lo español, otras en lucumí, sublimado por sus ancestros— esa “dádiva pequeña y de cariño”.
Sin alarde de erudición penetra en las almas; posee ese don esotérico del poeta, lo sabe, pero para bien; no daña; no lo traiciona la pasión; vive el goce de enseñar a quien le solicita; aunque, si le nota indefenso, más le abraza.
¡Ahí están sus libros! Tal es la decisión del jurado que nombró al investigador africanista Rogelio Martínez Furé —presidido por el ilustrísimo Eduardo Heras León— como Premio Nacional de Literatura 2015. “En la justicia no cabe demora”, lo esgrimió Martí.
Precisamente este año le dedican —junto a la prestigiosa escritora Lina de Feria y, como país invitado a Uruguay— la XXV Feria Internacional del Libro, considerada, por muchos, la fiesta cultural de mayor relevancia, de la cual todo nuestro archipiélago resulta feliz anfitrión.
A ello se refirió sucinto, sobrio, el folclorista Martínez Furé: “Para mí estar en la Feria… es un privilegio; es la posibilidad de permanecer en contacto, de nuevo, con mi pueblo. Acerca del Premio… debo expresar que todo reconocimiento a la obra de una persona te toma de sorpresa, porque uno no escribe para premios, sino para tener la concesión de poder comunicarnos”.
¿Qué títulos traerá?
De la Editorial Letras Cubanas, Diálogos imaginarios; Briznas de la memoria junto a Eshu, oriki a mí mismo, y otras descargas, (oriki —en lengua lucumí cubana— significa canto de alabanza) y Cimarrón de palabras. Por la Editorial Oriente asoma Iwe olumo Yonu O Libro de las descargas y, editado por Arte y Literatura, El caballo de la palabra (de proverbios y enigmas africanos).
“Con esos textos, a los cuales denomino “descargas”, he alcanzado una armonía interior que me permite enfrentar todos los obstáculos. Esa sería mi utopía, el objetivo de mi existencia. Y digo más: trabajo porque amo cuanto hago —a lo que he dedicado toda mi vida, a exaltar los valores positivos de la cultura popular, tradicional, cubana— y deseo que nuestro pueblo asuma y salvaguarde ese tesoro heredado de los antepasados para hacer prevalecer siempre la justicia social que poseemos”.
En efecto, así lo alertó el Maestro: “Los libros consuelan, calman, preparan, enriquecen y redimen”. Apremiada por el cierre, solo esta síntesis puedo dedicar a quien ha aportado tanto, porque el lúcido creador nos conduce un minuto hasta el pasado, y después, en segundos, nos trae al presente, con la filosofía de estos tiempos; “sin xenofobia ni chovinismo”: El primer viernes de cada mes hace repicar campanas, cuando convoca a La Maka —su peña habitual— donde “crea una hermandad”.
Y, ¿por quién redoblan las campanas? Por un auditorio cómplice: Desde aquella embajadora de un país caribeño, hasta cualquier transeúnte que atraviesa el umbral de la sala Villena, en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), porque le murmuraron que Furé está allí, puntual, mucho antes de la hora del crepúsculo y cautiva al sol poniente, con una buena nueva unas veces en Español y otras pocas en dialecto lucumí. ¡Enciclopedia viviente!, le han llegado a llamar. ¡Qué fortuna conocerle!

 

Tomado de Tribuna