Peña La Mazorca celebra primer aniversario

Peña La Mazorca celebra primer aniversario

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Escritores, peña, Hurón Azul, UNEAC, la Mazorca, literatura juvenil
  • La peña literaria La Mazorca celebra su primer año. Fotos: Héctor Navarro
    La peña literaria La Mazorca celebra su primer año. Fotos: Héctor Navarro
  • La peña literaria La Mazorca celebra su primer año. Fotos: Héctor Navarro
    La peña literaria La Mazorca celebra su primer año. Fotos: Héctor Navarro
  • La peña literaria La Mazorca celebra su primer año. Fotos: Héctor Navarro
    La peña literaria La Mazorca celebra su primer año. Fotos: Héctor Navarro
  • La peña literaria La Mazorca celebra su primer año. Fotos: Héctor Navarro
    La peña literaria La Mazorca celebra su primer año. Fotos: Héctor Navarro

No solo Raúl Aguiar se ve eufórico y feliz, también sus muchachos. Y el público, a decir verdad, muy complacido por un espectáculo sobrado de arte, ingenio y humor. No es para menos: festejan en grande el primer aniversario de la peña La Mazorca en la sede donde se reúnen el último martes de cada mes, en el Hurón Azul de la UNEAC.

Un año puede pasar de prisa y también dejar huellas en menos tiempo. Depende del prisma de quien viva esos minutos y horas que poco a poco se convierten en meses y al sumarse alcanzan el año de vida. Tal es el caso de La Mazorca, conducido por el escritor Raúl Aguiar, uno de los profesores del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, donde se imparte un seminario de técnicas narrativas que muchos de quienes no hemos asistido a sus clases soñamos con formar parte algún día de ese proyecto.

Si hablo del Centro Onelio es porque todos los jóvenes rebeldes e iconoclastas que se nuclean alrededor de La Mazorca forman parte de esa institución literaria o actualmente asisten a sus clases. “Todos son parte del Onelio”, dice Aguiar, y luego agrega otro dato con orgullo: “…y además son inéditos, deseosos de minar y hacer explotar la literatura con sus iniciativas, muchas de ellas francamente provocadoras”.

¿Y por qué La Mazorca?, le pregunto antes de que suba al escenario a presentar a los primeros francotiradores. “Sencillo: una mazorca la abres y cuando ves, ¿qué ves?, pues decenas y decenas de granos de maíz que se parecen, pero no son iguales. Ahí está todo”.

Tres jóvenes apuntan sus rifles y comienzan a disparar. El público es notablemente joven, la mayoría entre los dieciséis y veinticinco años, pero los hay que sobrepasan incluso los cincuenta y enfrentan esos disparos a quemarropa. Además frecuentan el público muchos de quienes han asistido al Coloquio Nacional de Narrativa que sesionó por estos días en la sala Rubén Martínez Villena de la UNEAC.

La Mazorca también se hace acompañar del grupo Ariete cada martes. Aguiar ha dicho que le gusta combinar la música con la literatura. “Es una alianza que da buenos resultados, a veces insospechado”, dice, y vuelve a subir a presentar a otros tres francotiradores.

A la irreverencia de los anteriores se une el performance. El erotismo dialoga con el humor y la sátira. Se hace un silencio largo, luego aplausos. Ahora una muchacha coloca la mirada indistintamente hacia el público y despliega su ráfaga a ciegas: crítica social, perversidad, paranoia. Otra la secunda en sus disparos con un poema de escenas cotidianas que trasluce realidades que a veces negamos su existencia. De pronto rafaguea un verso, “me cansa este país tercermundista”, y suceden aplausos. Muchos.

Les sobra vida a sus muchachos. A Raúl Aguiar también. Una energía como dinamita se respira en sus ojos. No se limitan a disparar cuentos y poemas, también viñetas y reflexiones que dan espacio a la literatura infantil. “Disparan a todos y con todo”, me dice Aguiar, y me acomodo. La Mazorca no tiene para cuando acabar, al contrario, apenas ha comenzado. Quiero seguir disfrutando, como los presentes, su primer año de vida. Mejor callo y presto atención, no sea que un disparo me agarre desprevenido.