Perdonen que hable sobre mi vida

Perdonen que hable sobre mi vida

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Fidel Castro Ruz, UNEAC, cultura cubana
  • Un pueblo entero le dice: “Gracias por todo Fidel”.
    Un pueblo entero le dice: “Gracias por todo Fidel”.

Cuando recibí la noticia de su muerte, en la madrugada del día 26 de noviembre, me encontraba en una casa cerca del Morro en Santiago de Cuba. Entonces la noticia me dejó perplejo. Y opté por pensar en lo lógico de la vida y la muerte.

Pero hoy 28 de noviembre, cuando fui a firmar el libro de condolencias, acompañado de un fuerte estado gripal, quise pasarle un último mensaje a Fidel, y solo pude escribirle: “Gracias por todo, Fidel”. Y entonces las lágrimas anegaron mis ojos, y me di cuenta de cuánto lo quería, y lo que es más importante, de cuánto tengo que agradecerle.

Soy hijo de un pobre pescador analfabeto y de una madre que solo llegó al segundo grado. El primer libro de literatura que entró en la casa lo llevé yo, cuando era un adolescente, y en mi infancia solo leí y estudié la Biblia, que además me sirvió y me sirve de mucho en la vida.

Estudié en buenos colegios privados porque un tío, que fue mi preceptor, me pagaba los estudios y compraba los uniformes, y libros, y libretas.

A veces, como ahora, me pregunto, ¿Qué habría sido de mi persona si no llega a existir un Fidel Castro, un año 1959 y una Revolución verdadera en Cuba?

La verdad es que no sé, posiblemente fuera un buen cocinero o pescador, que eran los únicos oficios que sabía mi padre.

Soy el primero de mi familia, incluyendo a los Comas y a los Paret, que asistió a la Universidad; el primero que se graduó de pedagogo; el primero que dirigió infinidad de escuelas secundarias antes de ser asesor pedagógico en una región cubana; de haber sido también dirigente del PCC, convertirme en escritor y hoy tener una obra realizada que me da cierto reconocimiento en la Isla.

Antes de escribir esta nota saqué la cuenta y he visitado catorce países, estuve como combatiente en la guerra de Angola y he representado a Cuba en varios eventos internacionales, tengo libros publicados en varios países y traducidos a otras lenguas

Y exactamente por eso digo de nuevo: “Gracias por todo Fidel”.

Y también fueron las lágrimas.