¿Periodismo y Literatura o Periodismo vs Literatura? (Parte I)

La Gaceta de Cuba, 55 años

¿Periodismo y Literatura o Periodismo vs Literatura? (Parte I)

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Escritores, La Gaceta de Cuba, Aniversario, UNEAC, Nicolás Guillén, revista cubana, Norberto Codina
  • La Gaceta de Cuba arriba este 15 de abril a sus 55.
    La Gaceta de Cuba arriba este 15 de abril a sus 55.

Las revistas culturales han ocupado un lugar importante en la historia de Cuba. Desde La Revista de La Habana (1853-1857), periódico quincenal de ciencias, literatura, arte moda y teatros hasta la Revista Crítica de Ciencias, Arte y Literatura (1868) en el siglo XIX, pasando por la Revista de Cuba (1877-1894), periódico de ciencias, derecho, literatura y bellas artes que pretendía reflejar en sus páginas el movimiento intelectual de la isla, y la muy importante Bimestre Cubana (1831), de la Sociedad Económica Amigos del País, que publicó artículos sobre las obras científicas y literarias más importantes de la época, tanto europeas como americanas.

En este influjo de revistas no hemos de olvidar la reconocida Orígenes, que nucleó a un destacado grupo de intelectuales y de la cual se desprendería Ciclón, fruto de la escisión entre José Lezama Lima y José Rodríguez Feo. Esta última ―sí establece otro rumbo que denota un renunciamiento a lo que hasta se estaba haciendo y se había hecho no solo en Orígenes sino en otras revistas. (Pérez, L. 1995:25)

A partir del 15 abril de 1962, se edita La Gaceta de Cuba, revista oficial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) que responde directamente a los intereses de la organización. Funge como su primer director el poeta Nicolás Guillén, también presidente de la UNEAC, lo que acentúa el carácter institucional de la revista. Guillén permaneció en esta posición hasta 1986. A partir de entonces La Gaceta… sería dirigida por un Consejo de Redacción integrado por León de la Hoz, Jefe de Redacción; Francisco López Sacha y Senel Paz. Y desde 1988 ostenta esta responsabilidad el poeta Norberto Codina.

Sin embargo, al analizar la publicación es importante tener en cuenta quienes han sido sus Jefes de Redacción. El primero en encargarse de ese puesto fue el reconocido periodista y escritor Lisandro Otero, seguido por otro periodista y novelista, Jaime Sarusky, quien se incorpora en 1965 para darle paso posteriormente al también periodista Euclides Vázquez Candela sucedido por el joven poeta León de la Hoz. A partir de 1991 llegaría el filólogo, escritor y periodista de oficio Leonardo Padura. Desde 1995 se encuentra en ese puesto Arturo Arango. Intelectuales cuyas obras no solo ha contribuido a engrandecer las letras cubanas, sino también al estudio profundo y al análisis crítico de la cultura cubana.

La Gaceta… cuenta con tiradas de 5000 ejemplares con 60 páginas cada uno, y cada número se confecciona sobre la base de un colchón editorial, a partir de las colaboraciones espontáneas, o mediante encargos que realice la revista por interés en un tema específico, sin embargo no poseen un carta de estilo que estipule la selección, jerarquización y exclusión de los temas tratados por la publicación.

―(…) “Aplicamos un rasero de selección que, como todos, puede ser injusto, pero es un principio de todo editor”. (Codina, N. 2010:145)

No obstante, en el aspecto de la selección temática sí es destacable la presencia habitual de los Dossier. Estos se ubican siempre en las primeras páginas de la revista y tratan un asunto único, mediante la confluencia de textos periodísticos y de creación, y no tienen una extensión determinada. Abordan temas tan variados como el periodismo cultural, la raza, la religión o la obra de escritores y artistas significativos dentro y fuera del ámbito nacional Incluso puede aparecer más de uno en el mismo número de La Gaceta…, tal es el caso de la segunda edición del año 2003:

-Subir, subir, subir: arte y deporte.

-Luis Amado Blanco en su centenario.

-La novela y el XIX.

La Gaceta de Cuba es una revista que ha transitado por varias etapas a lo largo de su existencia. Tiene una tradición en cuanto al tratamiento de la cultura cubana, especialmente la literatura; y cuando se aborda su estudio entre el 2001 y el 2011 es necesario tener en cuenta que se esfuerza por sostener una línea de trabajo y una estética únicas.

¿Cómo saber qué características posee el Periodismo Cultural hecho en una revista? ¿Tiene éste formas y propósitos especiales? ¿Qué particularidades distinguen a quienes lo hacen? ¿Se hace o no un buen Periodismo Cultural en La Gaceta de Cuba?

Para responder estas interrogantes se realizó un análisis de contenido en La Gaceta…, escogiendo como muestra un período de diez años comprendidos entre el 2001 y 2011. La investigadora eligió esta etapa con el interés de caracterizar un tipo de Periodismo Cultural realizado desde una publicación insigne dentro de las que existen hoy en Cuba, que no está ajena sin embargo al desarrollo de las nuevas tecnologías y la internet, que han impuesto nuevos retos al periodismo especializado.

En una investigación sobre la revista peruana Amauta, Fernanda Beigel destaca que ―en la última década las revistas culturales han sido renovadas como objeto de análisis a través de abordajes que intentan precisar sus ventajas en tanto formas documentales de los distintos estados del campo político o cultural (2003:112). Según lo que afirma Beigel, es posible considerar a La Gaceta… como norma documental de los estados del campo cultural cubano.

Entre enero-febrero de 2001 y noviembre-diciembre de 2010 se entregó a los lectores 60 ediciones de La Gaceta de Cuba, en ellas pueden encontrarse 449 trabajos referidos a la literatura. Un promedio anual de 45 artículos trata la temática en cuestión. Para el mejor análisis y comprensión de los textos, se realizó un minucioso estudio que implica la deconstrucción de ellos mediante varias categorías que tributan al Análisis de Contenido, principal método investigativo del estudio.

En los primeros años de la publicación sus principales colaboradores fueron reconocidos periodistas, como es el caso de Lisandro Otero, su primer Jefe de Redacción. La participación de Otero en la toma de decisiones desde una posición directriz ofrecía una perspectiva más dada al periodismo, aspecto que según Norberto Codina tratan de rescatar actualmente.

Por otra parte Arturo Arango señala que la revista tiene una perspectiva ―relativamente periodística porque no es, como tiene una periodicidad bimestral, un diario de la cultura, ni siquiera un semanario.

Parece entonces que se ha logrado en gran medida hacer periodismo en La Gaceta de Cuba entre el 2001 y el 2011, pues el resultado más significativo del Análisis de Contenido arrojó que el 95,5 % (429) de los artículos de temática literaria responde a las características propias del Periodismo Cultural.

Estos 429 artículos presentan contextualización, lo que se evidencia fundamentalmente mediante la utilización de conceptos y categorías propias de la especialización periodística. Son textos donde la actitud evaluativa y la opinión investigativa de los autores se desarrollan a través de una redacción coherente, basada en el equilibrio entre el lenguaje periodístico y el científico.

De todas las características que validan a una información como especializada, se destacan, en el caso particular de este estudio, el uso profuso de bibliografía pasiva y de publicaciones seriadas como fuentes documentales de información. Los redactores siempre establecen las referencias bibliográficas al concluir cada artículo, sin embargo no se evidencia en ningún caso el empleo de información extraída de Internet, aunque en muchas ocasiones la utilización de esta última sugiere escasa investigación, e incluso credibilidad, por las características propias del soporte. Sin embargo, hay sitios respetables en los que publican importantes autores cuyo nivel de veracidad  es apreciable.

De igual modo es relevante el empleo de fuentes testimoniales especializadas, aunque solamente en el caso de las entrevistas y los testimonios. O sea que no se utiliza este género periodístico como forma para obtener la información directa del entrevistado, lo que permitiría posteriormente elaborar un artículo donde se evidencie la contrastación de fuentes.  

El resultado estadístico no está determinado para la investigación por la profesión de los autores, pues solamente 25 periodistas publicaron trabajos sobre literatura entre 2001-2011. La gran mayoría de los autores, 275 en total pues 92 tienen más de un artículo bajo su firma, responde a otras profesiones, en varios ejemplos más cercanas al mundo de la literatura que al del periodismo. Ello si por una parte permite valorar la literatura por sus propios creadores, al mismo tiempo limita la capacidad crítica e incisiva que pueda tener quien no pertenece a los literatos, librado de los vicios que toda profesión impone.

Es evidente que quienes más publican en La Gaceta… no son los profesionales de la prensa, o quienes son plantilla de un periódico o medio de difusión,  sino aquellos vinculados directamente a la producción e investigación en torno a la literatura. Este aspecto ha sido señalado por Maylín Machado, para quien ―(…) lo más significativo es que ese periodismo [Cultural] no está siendo hecho por periodistas, sino por profesionales que vienen de otras ramas de las humanidades, principalmente formados en Letras, Historia del Arte y no precisamente en el Periodismo.

Esto significa que lo que entendido como Periodismo Cultural probablemente esté en desventaja respecto a otras maneras de afrontarse así mismo, pues desde su génesis en este campo informativo han incursionado mayormente escritores, quienes les han impuesto el sello de la creación literaria, aunque muchos periodistas del campo cultural aspiran u ostentan la condición de escritores.

La Gaceta… responde a los intereses de una institución que es la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Si realmente la revista se conforma sobre la base de un ―colchón editorial-, que crece a partir de colaboraciones espontáneas, entonces  pudiera significar que a la gran mayoría de los periodistas cubanos no les interesa escribir para este medio o no se sienten identificados o motivados por él. Esto, puede estar determinado por la insuficiente preparación de los profesionales de la prensa, opinión que sostienen Arturo Arango, Maylín Machado y Leonardo Sarría en las entrevistas realizadas; o, por sus propias dinámicas o rutinas productivas y por un simple desinterés hacia los temas reflejados en La Gaceta…, algo que en los años de fundación de esta no sucedía.  

Un aspecto que puede dar una idea al respecto es que la autora más publicada en este período es la poetisa Caridad Atencio, con un total de 16 artículos firmados por ella, además de materiales representativos de su obra creativa. Ocurre algo semejante con Cira Romero y Arturo Arango, con ocho textos cada uno, y Jesús Jambrina, con seis. El resto de los autores, cuyas firmas se reiteran, poseen entre dos y cuatro artículos a su nombre.

Lo antes relacionado demuestra la amplia gama de colaboradores que tienen cabida en La Gaceta…, aunque resulta interesante que Arturo Arango, del Consejo de Redacción de la revista sea el único repite con más de un trabajo en estos diez años relacionado con la temática literaria. Por otra parte, de los periodistas que publicaron en esta etapa sólo Ciro Bianchi Ross firma al menos 4 títulos.

Los textos pertenecen a autores cuyo promedio etario es de 47 años. De ellos 49 (11 %) tienen entre veinte y treinta. La mayoría oscilan entre 31 y 40, y entre 41 y 50, cincuenta y cinco en cada caso. Los 116 autores restantes tienen a partir de 51 años hasta más de 81. Los promedios de edades que permiten estas estadísticas demuestran que La Gaceta… tiende a  abrirle las puertas a personalidades consagradas dentro del ámbito literario e investigativo cubano, autores con una experiencia probada y que en la mayoría de los casos han sido protagonistas en los acontecimientos abordados. Resulta muy pobre aún la presencia de jóvenes, aspecto que incide negativamente en el tratamiento de la literatura más joven, y asimismo  la aleja de una visión más contemporánea y del tratamiento de problemáticas actuales de la literatura nacional.

Cada uno de estos colaboradores parece haber abarcado dentro de su espectro temático aquello que le resulta más atractivo. Sin embargo, el balance temático no responde solo a los intereses particulares del colaborador, ha habido una continuidad y una intención por parte de La Gaceta… en priorizar ciertos asuntos.

De las líneas temáticas reseñadas por el periodista Daniel Salas en la investigación de su autoría, donde repasa los años entre 1992 y 1996, tres se corresponden directamente con las más tratadas entre 2001 y 2011.

En el caso particular de ―los balances históricos, focalizados principalmente en la década anterior [1980], de las diversas manifestaciones del arte y la literatura cubanos, (Salas, D. 2007:95) es apreciable la continuidad en la década estudiada, donde se encuentran valoraciones sobre las características de la novela cubana en el siglo XIX.

Advertida por Salas también, ―la creación cultural de la diáspora cubana —teatro y literatura, sobre todo— y las relaciones con la cultura hecha en la Isla (2007:95), es otro de los tópicos recurrentes en la publicación, que puede catalogarse como revolucionaria en el tratamiento a este tema. Incluso, a partir del 2001 comienza a abrir un poco más el abanico mediante el estudio de la obra de los hijos de cubanos radicados en otros países.

Coincide también esta investigación con el criterio del profesor Salas al determinar como una temática muy abordada ―la esencial cubanidad de José Martí, y el valor de su ética en los difíciles tiempos que corrían [1992-1996] (2007:95). Sin embargo, entre el 2001 y el 2011 La Gaceta… trasciende la dimensión de Martí revolucionario para develar los rasgos de su prosa, poesía y periodismo.

La Gaceta… tiene la voluntad de insertarse en los debates del acontecer cultural de su tiempo, lo cual no quiere decir que lo cumpla, pues si en los 2000 las principales temáticas se corresponden con las de los 90, entonces no ha habido un desarrollo, una evolución, o simplemente una variación en los intereses de la revista acerca de qué tema resulta verdaderamente novedoso.

― (…) necesitaba encontrar las vías de incorporarse de la manera más adecuada al debate propio del momento que se vivía. Para ello sus gestores pusieron en práctica diversas estrategias, —algunas completamente conscientes, otras no tanto— que permitieron a la revista alcanzar una posición ventajosa como tribuna, dentro del afectado universo de las publicaciones culturales, del acontecer del campo cultural y aun de determinados elementos que escapan a este. (Salas, D. 2007:94)  

Aunque Norberto Codina refiere que los temas se seleccionan ―sobre un patrón de calidad, tratando de no repetir nombres, de que haya representatividad también, tratando de que por ejemplo cuando haya un autor de provincia, con determinada calidad que hace tiempo que no publica y reúne determinados requisitos para esto, publique. De los jóvenes hemos tenido una presencia muy grande por los mismos concursos, aunque tampoco creemos en el principio de la juvenilia, como un sello de calidad (…).

Las temáticas más tratadas son la narrativa cubana (13), la poesía (15), la literatura cubana de la diáspora (11), y la obra de autores como Roberto Fernández Retamar (10), José Lezama Lima (12), Nicolás Guillén (7), Virgilio Piñera (5), José Juan Arrom (4) y Lisandro Otero (4).

En el caso de los análisis sobre la vida y obra de un escritor en particular, dicho tratamiento parece estar respaldado por la notoriedad e influencia de la cual gozan dentro del contexto literario cubano. La mayoría de estos trabajos se ubican en los llamados Dossier, quizás por una intención propia de la revista de establecer o confirmar un canon literario nacional.

A partir del juicio de Codina, se trata de reconocer el canon literario dentro del contexto nacional, entonces vuelve a faltar la mirada a la joven literatura en lo que pudiera advertir una carencia de voluntad para el análisis de la literatura más joven que se produce en la Isla. El canon evidentemente es modificable, incluso susceptible de crearse, por lo que el perfil de la publicación se pudiera dirigir hacia una línea coherente pero renovada, para orientar al público acerca de quién es cada escritor. Entonces si el canon es variable, moldeable y establecido por las instituciones, debe utilizarse no para consagrar sino también para reconocer las obras de escritores de las jóvenes generaciones.

Según lo expresa Codina, La Gaceta… tiene y cumple con su voluntad de reivindicar a figuras que durante el Quinquenio Gris, por ejemplo, fueron preteridas por razones de la política cultural. Es indudable la prominencia de José Lezama Lima, Virgilio Piñera o Gastón Baquero, Pero sí debe existir un balance temático, una voluntad de destacar en la revista qué está sucediendo en el panorama literario nacional ahora. Por ejemplo, cuáles son las características de la cuentística que desarrollan actualmente los narradores cubanos, como significa Haydée Arango en el prólogo a Maneras de Narrar, compilación de los cuentos premiados en el concurso La Gaceta de Cuba entre 1993 y 2005:

―(…) la especificidad abrumadora de nuestra vida cotidiana a partir de los años ´90 y la deficiente valoración crítica sobre la sociedad cubana en los medios de comunicación masiva, podrían explicar por qué la narrativa actual asume significativamente temas, situaciones, personajes y conflictos de la realidad más inmediata, la prologuista reconoce este procedimiento como necesidad testimonial. Y más adelante afirma que ―en su mayoría estas historias se distinguen por testimoniar las contingencias cotidianas y los conflictos generados por el espacio social. (Arango, H. 2013:5)

Aunque también se abordan otros  temas como el homoerotismo en la literatura, de igual forma se publicaron artículos relacionados con la poesía erótica escrita por mujeres, el cervantismo en Cuba, los personajes negros en la cuentística cubana.

En los textos analizados no es común que se muestre preferencia por un autor o una estética. Pero aún quedan muchos espacios vacíos por explorar. Tampoco hay un estudio sistemático acerca de las expresiones literarias más jóvenes, lo más cercano a ello son las reseñas de la sección de Crítica. Y se sabe que la reseña es un género periodístico propicio para la promoción literaria, pero muy superficial. Por ello, La Gaceta… debe plantearse la necesidad urgente de abordar estos temas, ya que se han demorado treinta años para publicar las experiencias de las décadas de los ´70 y ´80 de la pasada centuria; y como plantea Fernanda Beigel las revistas especializadas son una fuente testimonial del acontecer del campo cultural.

Por: Natacha Reyes Escobar