¡A perpetuar el humor, como género interpretativo de lo cubano!

¡A perpetuar el humor, como género interpretativo de lo cubano!

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Escénicos, humor cubano, Festival del Humor Aquelarre
  • Segunda jornada del evento teórico de Aquelarre 2017. Fotos: Luis Bruzón
    Segunda jornada del evento teórico de Aquelarre 2017. Fotos: Luis Bruzón
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    Segunda jornada del evento teórico de Aquelarre 2017. Fotos: Luis Bruzón
  • Segunda jornada del evento teórico de Aquelarre 2017. Fotos: Luis Bruzón
    Segunda jornada del evento teórico de Aquelarre 2017. Fotos: Luis Bruzón

La formación del criollo, del cubano, es la de una nueva sociedad iniciada desde el período colonial pero, al mismo tiempo, diferenciada por una nueva sicología, por otro modo de ver la vida y priorizar urgencias que lentamente la va separando de España. Así, con el transcurrir del tiempo, la introducción de nuevas ideas y soluciones propias para problemas del país, además de nuevas situaciones en todos los ámbitos de la vida económica, política y social se convertirían en algo (también propio), para varias generaciones con condiciones de vida y de hábitos muy diferentes.

De esta forma emerge nuestra cultura, con signos arráigales, cubanos, criollos, nuestros. Al revelarlos, elevaron la reflexión a posibilidades de discusión ética y práctica, y permitieron que, la conciencia criolla deviniera en conciencia cubana, en identidad nacional.

Todo ello, entre otras razones, caracteriza a nuestra cultura nacional, a la cubanía, al orgullo de ser cubano. Esta ya no sería la cultura del criollo blanco (burgués) ilustrado, y abierto a nuevas soluciones e ideas, sino la cultura mestiza y popular, surgida en medio del combate, con la ascensión del antiguo esclavo a ciudadano, y la fusión de las dos raíces –u otras en menor cuantía como la china o la árabe–, en un solo tronco genealógico y… ¿por qué no?, antropológico. Y asimismo, nació, creció y comenzó a desarrollarse, el conocido choteo, el inefable humor del cubano. Algo imprescindible e identificativo de nuestro pueblo; del cubano de antes, de hoy y de siempre.

Así y acerca de este tema dedicado al humor costumbrista, versa en estos días en la capitalina sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), el evento teórico ¿Piensas ya en el humor?, el que reunió a connotados artistas de ese género de la radio, la televisión y del cine. Confabulados todos en nuevos proyectos y reales aspiraciones para continuar haciendo del humor uno de los elementos más identificativos e insuperables en cualquier parte del mundo (¿por qué no?) de la alegría de vivir de cada uno de los habitantes de esta Isla antillana.

En el segundo día del enveto Con el título Vivir del cuento: algo más que vivir del cuento, su guionista Antonio Berazaín Iturralde, trajo al numeroso auditorio: “ …algunas de las situaciones que se afrontan para la realización de dicho programa humorístico que, desde hace casi una década mantiene el mayor rating de teleaudiencia a todo lo largo y ancho de la Isla, como también de otros muchos televidentes fuera de nuestras fronteras.

“Voy a entregarles una mirada parcial acerca de Vivir…, pues para emitir criterios o críticas hay mucha tela por donde cortar. Es un programa que ha logrado reunir altos índices de teleaudiencia que lo califican como el más gustado, por su característica fundamental el ser un programa basado en el costumbrismo cubano actual, mediante temas que a veces no son bien utilizados o se realizan indistintamente. Hay quienes califican por igual lo bufo de lo vernáculo.(1) Y no es así.

“La literatura costumbrista cubana, posee figuras muy importantes como Carlos Loveira, Enrique Serpa… mas no quería obviar a Hermenegildo Zumbado, quien realizó en las décadas de los 70 y 80 una disección de la sociedad cubana, al igual que al director de cine Titón (La muerte de un burócrata), entre otros.

Seguidamente, Berazaín trajo a la rememoró a popularísimos actores y actrices de antaño de las tablas, la radio y de la televisión –como los conocidos Garrido y Piñero, Pototo y Filomeno, Alicia Rico, Candita Quintana, Enrique Arredondo y Ramón Espigul, entre otros–; al igual que muchos otros que inundaron durante décadas las pantallas como son los casos de aquellos famosos del veintiañero programa San Nicolás del Peladero, dirigido por el desaparecido Carballido Rey –Enrique Arredondo, Enrique Santiesteban, María de los Ángeles Santana, Agustín Campos, Germán Pinelli, Carlos Moctezuma, Omar Valdés, Natalia Herrera…–; Detrás de la Fachada –Alfredo Perojo, Enrique Arredondo, Enrique Almirante, Consuelito Vidal, Elena Bolaños–; Casos y cosas de casa –Coqui García, Ana Lasalle, Marta del Río, José Antonio Rivero…–; libretistas y actores radiales humorísticos como Marta Jiménez Oropesa, Idalberto Delgado, Armando Soler, Juan Carlos Romero, Aurora Basnuevo y Diana Rosa Suárez…”.

Destacó Berazaín como programas televisivos que durante más tiempo pegaron en la pantalla televisiva a: Detrás de la Fachada y San Nicolás del Peladero, al igual que durante el difícil período económico de los noventa, se reunieron una lista interminable de actores y actrices quienes decidieron la creación del Centro de Promoción del Humor (1990), y tomaron las riendas de la actuación humorística, ¡para nunca dejar de reír como cubanos! De esta forma se reunieron consagrados actores de la calidad de Carlos Ruiz de la Tejera, Alejandro García Villalón, Virulo, y Jorge Guerra, mientras que en diciembre de 1993 se realiza el Primer Festival Aquelarre. Visitan la Isla grupos de otros países como es el caso de los argentinos Les Luthiers, los que traen consigo un humor más refinado y con un desempeño más depurado y didáctico. Un año después se funda el Centro Promotor del Buen Humor, el que logra reunir a las vanguardias del humor escénico, hasta diciembre de 1995 en que adopta el nombre de Centro Promotor del Humor.

Acerca de Vivir del cuento y la razón de su éxito, analizó Berazaín que “es ante todo producto de la existencia de un magnífico y talentoso colectivo con estrechas relaciones de cooperación, además de reflejar costumbres y problemas muy actuales o epocales; utilizar los mecanismos históricos del teatro vernáculo cubano (juegos de palabras, el doble sentido…); ser capaz de presentar situaciones, enredos, sátira y crítica social (en temas incluso, bastante áridos); a lo que hay que agregar la credibilidad y simpatía del personaje principal (Pánfilo)… Estamos también ante un programa costumbrista caracterizado por un humor nada chabacano, ni vulgar. En estos momentos los indicadores del programa en relación con registro de audiencia y gusto están en: Audiencia, de un 20 por ciento logrado en el 2008 –año en que se inicia–-, a un 80 por ciento en lo que va de año; mientras que el gusto, está entre un 94 y un 98 por ciento hasta la fecha”.

Desde Santa Clara, provincia central de Villa Clara, intervino el MsC. Adrián Quintero Marrero, con la ponencia El costumbrismo en la Radio cubana: La tremenda historia de La tremenda corte”, programa radial realizado entre 1942 y 1961 en Cuba, por el escritor Cástor Vispo.

Al respecto Quintero Marrero rememoró la excelente actuación de sus principales protagonistas: Leopoldo Fernández, Aníbal de Mar, Mimí Cal y Adolfo Otero, quienes recrearon durante años infinidad de situaciones de la vida cotidiana llevadas ante un juez (Aníbal de Mar) quien se encargaba de ejercer la justicia. “Las situaciones manejadas –entre juegos de palabras, entredichos, enredos…–, siempre se caracterizaron por el empleo de un lenguaje bien popular, sin caer nunca en la vulgaridad o chabacanería”, subrayó.

Durante su recordatorio, el disertante mencionó las impresiones de dos relevantes escritores humoristas y críticos de la época, Enrique Núñez Rodríguez y Guillermo Orozco. El primero, cuando afirmó: “No ha habido espectáculo radial más netamente cubano que La tremenda corte”. A su vez, Orozco resaltó: “La sola longevidad de La tremenda corte habla por sí misma de un referente de escuela radiofónica de varias generaciones. La radio, como imaginario popular de la realidad”.

Por su parte el MsC. Ronel González Sánchez expuso sobre el tema El humor para niños en la poesía cubana más reciente, además de presentar el interesante libro de literatura infantil de su autoría, Relatos turulatos.

Con Kike Quiñones
En entrevista concedida a este Sitio Web el director del Centro Promotor del Humor Luis Enrique Amador Quiñones, más conocido artísticamente como Kike Quiñones, explicó que…

 “Los últimos tiempos he estado inmerso en varios proyectos, en especial espectáculos, al igual que en otras propuestas y en la dirección del Centro al cual le dedicó mi mayor tiempo. En estos momentos estoy preparándome también para una película –su director, Lester Hamlet, no me permite que adelante nada–, que será muy interesante para la Cultura cubana pues su proyecto lo considero realmente muy cautivador.

“Por otra parte están los espectáculos. Hace tan solo unos días estrenamos Cubanos en las nubes, obra humorística escrita por Iván Camejo, para la cual actuamos: él, Carlos Gonzalvo y un servidor. A la vez estoy cursando una maestría en la Universidad de las Artes (ISA) sobre Estudios Socioculturales de Cuba; en ella parto de una investigación sobre el desarrollo social del humor en nuestro país”.

¿Cuándo y cómo surge el humor en Kike Quiñones?

“Ante todo en mi familia no existe ningún artista humorista, no tengo precedente alguno, aunque hace pocos días atrás estaba observando a mi hijo (dos años de edad) que jugaba con unos títeres, y fue en ese momento que rememoré que durante mi etapa de estudios en la enseñanza del preescolar, actuaba junto a otros niños como titiritero. Los niños se divertían de lo lindo… Más tarde realicé algunos trabajos con la Casa de la Cultura de la provincia de Pinar del Río –soy pinareño–; seguidamente, en el Pedagógico Superior Universitario donde estudié Lengua y Literatura Inglesa, me inicié como actor dramático hasta continuar con elementos dramatúrgicos unidos al humor junto a otros compañeros estudiantes. Por ahí comencé. En 1994, fui contratado por Artes Escénicas de Pinar del Río hasta llegar a graduarme como profesional”.

¿Qué actores cubanos y extranjeros han resultado los más prominentes y admirados en su formación profesional?

“De mi niñez tengo que incluir a Enrique Arredondo, quien se convirtió en un referente bastante fuerte, al igual que Enrique Santiesteban –un actor muy versátil y una grandísima escuela–, al igual que Reynaldo Miravalles, en mi opinión, el mejor actor cubano de todos los tiempos. Actualmente, considero a Osvaldo Doimeadiós, como un paradigma en mi formación y en la de un buen grupo de todos nosotros, gracias a sus talleres de actuación impartidos durante la década del 90. Un compañero muy versátil. Igualmente debo citar a otros actores y actrices de los cuales tuve una gran ayuda como la fabulosa Natalia Herrera, Suárez del Villar, Manolín Álvarez, del maestro Churrasco… entre otros muchos.

“En relación con actores de otros países guardo como referente muy cercano la imagen del humor argentino, en especial, de Les Luthiers”.

El director del Centro Promotor del Humor aclaró seguidamente que, cuando le preguntan si es actor absolutamente dramático o humorista: “siempre respondo que soy un actor que me gusta representar personajes tanto dramáticos como humorísticos porque la construcción y puesta en escena de los personajes siempre será la misma; lo que cambia es el contexto y el toque final de trasladarlo a la escena. Incluso, mi carrera cinematográfica ha partido siempre de personajes dramáticos. Es el ejemplo del largometraje Operación Fangio. Dentro de este contexto tengo que citar a actores eminentemente dramáticos que me han aportado mucho como Manuel Porto y Frank González, entre otros, al igual que me gustaría trabajar con directores de cine como Fernando Pérez, Arturo Soto y Pavel Yirú. Estas son mis aspiraciones futuras, pues todo lo que he hecho no es nada, comparado con lo que me falta por hacer”.

¿Hacia dónde vamos, Kike?

“Decididamente a perpetuar el humor cubano, como género interpretativo de Lo Cubano. ¡Reír es cosa muy seria!”.

Con Luis Silva (Pánfilo)

Al viejito que cada lunes en la noche se nos presenta en nuestros televisores como alguien amargado, lleno de problemas por resolver –en lo fundamental económicos–, junto a sus vecinos: “¡Siempre metidos aquí en mi casa!” o “¿Cuándo me dejarán tranquilo?”. Y con su siempre feliz contraparte, Mario Sardiñas (Chequera), convocándolo a buscarse cualquier tipo de complicación “sin beberla, ni comerla…”. El principal protagonista de Vivir del Cuento, Luis Silva o Pánfilo, confiesa a este Sitio Web que “realmente me faltan muchas cosas por hacer. Vivir… me ha robado mucho tiempo, nueve años, pero para un bien inmenso. Sí quisiera realizar dramatizados, formar parte de una película, salir un poco del personaje de Pánfilo, y que el público me pueda ver en otras interpretaciones, incluso, hasta desempeñando un personaje negativo. Que no se vea a Luis Silva no solo para reírse, sino también para cogerle odio”.

Puntualizó seguidamente que “también me gustaría llegar a tener un show propio en la televisión, que tenga de todo: humor, música, baile, entrevistas a artistas, deportistas, profesionales de distintas materias, personalidades todas de la cultura nacional… Un programa bien variado, y donde también se incluyan a los personajes de Vivir… ¿Por qué no? Opino que, actualmente, RTV Comercial está llevando a cabo un excelente trabajo con la inclusión de nuevos programas como es el caso de Sonando en Cuba. Realmente se está disponiendo de más recursos en función del entretenimiento del televidente cubano”.

Nota:

(1) Según señala Kike Quiñones, en su tesis de Maestría: “(…) No es hasta principios del siglo XX en que surgen los personajes populares del vernáculo, representativos de un humor caracterizado por elementos del pensamiento, unificadores, que resumen el estereotipo psicológico de los rasgos del cubano, que lo convierten en elemento identitario. De esta forma el elemento vernáculo está ligado a las tradiciones musicales más avanzadas del pueblo, además de establecer una profunda interrelación con las masas populares y las élites del poder (…) El contexto es determinante en nuestra expresión oral, escrita y con las personas o público al cual nos dirigimos. Asimismo, el contexto socio-político condiciona el humor cubano, es el termómetro que sirve para medir por dónde y hacia dónde va nuestra condicionante humorística”.