Plenaria de la Asociación de Escritores

Momentos significativos de la UNEAC en el 2015

Plenaria de la Asociación de Escritores

Etiquetas: 
Escritores, Arístides Hernández, literatura cubana, editoriales, publicaciones, cultura cubana, Zuleica Romay, Instituto Cubano del Libro, Centros Provinciales del Libro
  • Durante las discusiones de la Asociación de Escritores este 16 de diciembre.
    Durante las discusiones de la Asociación de Escritores este 16 de diciembre.
  • Durante las discusiones de la Asociación de Escritores este 16 de diciembre.
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    Durante las discusiones de la Asociación de Escritores este 16 de diciembre.

Sin mucho quorum, a pesar de los ingentes esfuerzos por convocar a los miembros de la Asociación, se celebró este miércoles la Plenaria de los Escritores con dos temas esenciales: El derecho de autor, que se llevó los planos estelares de la atención y el debate, y la Promoción a través de las plataformas digitales de la UNEAC con sus realidades hoy por hoy, sus perspectivas y la necesidad de la participación de los miembros para el logro de su efectividad.

El derecho de autor fue abordado inicialmente por una especie de prólogo enunciado por el Vicepresidente de la organización, Arístides Hernández, Ares, quien se refirió a los pasos dados poscongreso en el proyecto de la nueva ley, al que sucedió una explicación de Ernesto Vila, Director del Centro Nacional de Derecho de Autor, CENDA, acerca de los elementos fundamentales que animan la reformulación de muchos de los preceptos que hoy constituyen pilares de una ley que se ha envejecido y que ya no responde a los nuevos tiempos que vivimos.

Sin duda que la principal inconformidad entre los escritores radica en las tarifas de pago a publicaciones, aplicadas desde los ochenta, según la ley vigente, que constituyen flacos estímulos para una labor intelectual sostenida y de, a veces, invaluables aportes a la cultura.

Por otro lado, resulta también una preocupación permanente la protección de la obra intelectual ante el pirateo internacional, modalidad muy en boga en estos momentos y ante la cual, muy poco pueden hacer las autoridades cubanas responsabilizadas, ante procesos litigantes de altísimo costo. Igualmente las relaciones contractuales de los escritores y las editoriales, en ocasiones, vulneradas por estas últimas en franco irrespeto a los marcos legales.

Preguntas, anécdotas y alguna que otra exigencia matizaron la primera hora de la plenaria hasta que alguien puso en claro que, a estas alturas del juego, en fase de proyecto y revisión de expertos, sería imposible responder a cada una de las inquietudes. Una ley que, una vez revisada a partir de los reiterados planteamientos y desacuerdos y habida cuenta de la necesidad de ponerla a tono con nuestro proceso de actualización económica, tendráque ser sometida a consulta general con el gremio, en particular aquellas normativas e instrumentaciones pertinentes de su aplicación.

Pero sin duda alguna que, lo mejor de la plenaria estuvo centrada en la exhaustiva intervención de Zuleica Romay, la Presidenta del Instituto Cubano del Libro quien en su doble condición —de escritora y funcionaria—  magistralmente dio cuerpo a conceptos e ideas  y aportó una buena cuota de información fresca para el entendimiento de los complejos procesos de la industria del libro.

Explicó Zuleica lo importante de la denuncia oportuna y directa ante los dislates, a veces expresados de manera general y a destiempo por los afectados, como única garantía de la enmienda seria de los problemas. Aclaró igualmente las diferencias entre la situación económica y la financiera de las instancias del Libro, sus causas, y lo que se hace actualmente para desburocratizar procederes, trabajar sin margen a la improvisación desde la decisión de publicar y cuánto publicar hasta cuándo y cómo pagar a los acreedores.

En tiempos en que hay quienes se preguntan “qué será de las conquistas” resultó alentador escuchar el compromiso responsable de defender los presupuestos con tratamiento especial de la mayoría de las editoriales y entre ellas las que constituyen emblema de la literatura cubana, estudiar la posible inserción a pequeña escala de las nuevas formas de producción cooperativa y pasar al sistema empresarial aquellas entidades que su encargo y estructura así lo aconsejen.

Quedó claro la necesidad de una reinterpretación adecuada de los procesos culturales en las actuales circunstancias por parte de los organismos globales de la economía en el país que se ajuste a la naturaleza particular de esta industria y, en tal sentido, la Presidenta del Instituto Cubano del Libro se refirió a medidas tales como las de una mayor incidencia sobre los Centros Provinciales, la descentralización de la Feria, el crecimiento de las librerías especializadas y las posibilidades de comercializar en ellas productos culturales afines.

Como claves del asunto en el afán de lograr una mayor eficiencia están la mayor motivación y capacitación de los libreros, formar en los editores una conciencia que les permita interesarse por el libro hasta que llegue al lector, luchar sin descanso contra la burocracia y evitar producir libros para los almacenes, lo que requiere un minucioso estudio de “mercado” en  todas las editoriales.

En los minutos finales de la reunión Omar Olazábal quien dirige la esfera de promoción de la UNEAC, se refirió al sitio web de la organización pronto a convertirse en Portal y a los beneficios y aportes del mismo para los creadores y los públicos en general. Instó asimismo a la participación de los escritores en el proyecto de promover la obra literaria y conducir, desde la vanguardia, el necesario debate cultural imprescindible para estos tiempos.