Primer Festival Jazz Centro en Morón

Primer Festival Jazz Centro en Morón

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Músicos, Festival Jazz Centro, The Family, Morón, Ciego de Ávila
  • En el festival los músicos defienden y atesoran lo mejor del panorama sonoro. Foto: Vasily M. P.
    En el festival los músicos defienden y atesoran lo mejor del panorama sonoro. Foto: Vasily M. P.
  • En el festival los músicos defienden y atesoran lo mejor del panorama sonoro. Foto: Vasily M. P.
    En el festival los músicos defienden y atesoran lo mejor del panorama sonoro. Foto: Vasily M. P.
  • En el festival los músicos defienden y atesoran lo mejor del panorama sonoro. Foto: Vasily M. P.
    En el festival los músicos defienden y atesoran lo mejor del panorama sonoro. Foto: Vasily M. P.

Con la participación de 13 músicos en un jazz band de lujo y la agradable sorpresa de Maikel Elizalde y su grupo en el Teatro Reguero de Morón, se inició este 7 de noviembre en la norteña localidad avileña la primera edición del Jazz Festival Centro.

Es un festival que tiene su origen en una peña de jazz que se realiza todos meses con el quinteto de jazz The Family en la Fundación Nicolás Guillén del municipio avileño de Morón. Un espacio que aglutina amantes del género y espectadores embrujados por esa sonoridad tan especial y el ritmo tan ecléctico, además del virtuosismo a pulso.

La familia de los Oney, representada en Nelson Oney Peña, músico que rompe patrones y define una estética dentro de la música de la improvisación. Su familia es como la de los Bach, todos músicos que transpiran notas musicales y se divierten con ello.

La jazz band de turno, una ampliación del quinteto The Family, convoca sobre todo a músicos de Santa Clara y Camagüey que dominan el arte de la improvisación con altísimo nivel de complacencia y tecnicismo. Por lo que el espectáculo se vuelve fabuloso y digno de admirar.

En este sentido es necesario destacar el rol del showman que los jazzistas asumen sobre las tablas y sobre todode Dayron Oney, ese trompetista con demasiadas singularidades que sabe guiar las secciones de improvisación, así como incitar al público a que disfrute del show tanto como lo hacen ellos. Esto se logra con talento, carisma y genialidad musical.

Una atención bien distinta merecen, a mi juicio, el audio y la locución. El primero brilló por su estridencia y su efecto 3D que iba en detrimento de la locución. El segundo, mostraba sin claridad lo que estaba sucediendo y enfatizó en las emociones y no hizo lucir bien a las parejas animadoras. Se debiera pensar en verdaderos locutores que en Morón abundan con calidad y talento. De cualquier manera lo que más valía en esa apertura del primer Jazz Festival Centro era, precisamente, la interpretación del jazz. Y para ello el talento sobraba.

Era como estar en otra dimensión. La música por momentos echaba a un lado nuestra identidad avileña, pero con una gracia que lo volvía agradable, para luego regresarnos a la cubanía de la cual todos formamos parte. Y es que el jazz es universal, pero se conjuga con nuestros ritmos e idiosincrasia para devolvernos un producto realmente cubano. A nuestra manera.

A la altura de un producto netamente cubano estuvo Maikel Elizalde con su tres, y acompañado por la percusión, el bajo, la voz de una excelente cantante y la flauta, la cual resultó  fundamental en las piezas de danzón y el bolero Tres palabras de Osvaldo Farrés.

Para cerrar, una pieza del binomio Maikel Pino y Maikel Elizalde Conversación, que funde la voz del tres con la trompeta, en una agradable diálogo colmado de gracia y coherencia. Arrancó ovaciones que parecían desbordar el universo del Teatro Reguero.

Resulta un festival necesario no solo para la ciudad de Morón si no, también, para cultura avileña. Los músicos defienden y atesoran lo mejor del panorama sonoro, así como aquellas personas que lentamente se van acercando al jazz y sus encantos.