A propósito de Palabras para la escena

A propósito de Palabras para la escena

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teatro, Sahily Moreda, Angélica Liddell, El Matrimonio Palavrakis, UNEAC, Escénicos, sociedad
  • Angélica Liddell
    Angélica Liddell

Como parte de las actividades del espacio Palabras para la escena, conducido por el dramaturgo y director Rubén Sicilia, se debatieron los presupuestos éticos- estéticos de un teatro que apuesta por reflejar en toda su crudeza posible los estatutos de la sociedad.

Tras la exhibición de El Matrimonio Palavrakis, obra escrita, dirigida y protagonizada por la propia Liddell junto a Gumersindo Puche, pieza de la que ya Sahily Moreda y su teatro del cuartel puso sobre tablas una versión cubana. Como en otras propuestas de la Liddell, la visualidad de esta puesta está cargada de experimentaciones, el desnudo violento, la aberración, esta vez en medio de miríadas de cabezas de muñecas y peluches con un simbolismo muy particular.  Se sabe que otras veces, Angélica ha ido más lejos en sus actos provocativos hasta la propia autoagresión en escena. No en balde el nombre de la británica Sara Kane fuera invocado por  alguno de los presentes.

De tal modo la soledad, el desasosiego, el morbo, la duda, pequeñas bombas de tiempo con las que el ser humano hoy hace malabares en un mundo tan aquejado de males globalizantes, fueron sopesados ante los juicios, unos más optimistas, otros más tremendistas, de los presentes a esta tercera cita que propone Sicilia en su intento de instaurar una suerte de debate teatral en el seno de la UNEAC.

¿Cómo nos vemos reflejados o distorsionados en la intimidad de los dos personajes que actúan tan descarnadamente? ¿Cómo la intertextualidad? ¿Cómo la visión generacional se ve en el espejo de los Palavrakis? ¿Hasta dónde hay un feminismo en la hoja de ruta de su dramaturgia?

El debate agotó respuestas más allá incluso de lo previsible. El Matrimonio…  pone al parecer como pretexto la protección de la unión marital  para argumentar en medio de una atmósfera desgarradora, surrealista y sofocante por momentos, la necesidad –como en un llamado– de salvar el amnios que nos guarda.

Quizás, no obstante, lo más importante para este redactor, es validar la importancia del pequeño espacio, ese que disemina el debate y la disección de las verdades y sus apariencias. Lástima que faltaran a la cita –a esta y a las dos anteriores– algunos que otros funcionarios y especialistas de las variadas instituciones culturales que rigen los procesos creativos en sus últimas instancias y que puedan también participar en el debate del pensamiento y en consecuencia, aprovechar las coordenadas, para el mejor actuar.

De cualquier manera queda en pie, para unos y otros, la invitación a Palabras para la escena cada tercer sábado del mes en la sala Villena a las diez de la mañana. Un espacio que invita a la reflexión, al diálogo, al debate, a la polémica, en fin, al encuentro.