Rafael de Águila recibe Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar

Rafael de Águila recibe Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar

Etiquetas: 
Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar, Abel Prieto, Miguel Barnet
  • Con la presencia de Abel Prieto, Miguel Barnet y Edel Morales, tuvo lugar en la habanera sede del Centro Cultural Dulce María Loynaz la entrega del Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar. Foto: Rubén Ricardo Infante
    Con la presencia de Abel Prieto, Miguel Barnet y Edel Morales, tuvo lugar en la habanera sede del Centro Cultural Dulce María Loynaz la entrega del Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar. Foto: Rubén Ricardo Infante

Con la presencia de Abel Prieto, ministro de Cultura; Miguel Barnet, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y Edel Morales, vicepresidente del Instituto Cubano del Libro, tuvo lugar en la habanera sede del Centro Cultural Dulce María Loynaz la entrega del Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar, el que recayó en esta ocasión en el cubano Rafael de Águila con su cuento Viento del Neva: “por haber logrado llevar a rango literario un problema acaso superado en la actualidad pero siempre vigente, y la peculiar manera de asumir la intertextualidad como hilo conductor de un discurso hilvanado con eficacia y alto nivel escritural”.
El jurado encargado del análisis de las obras recibidas estuvo integrado por los intelectuales Jorge Testero, de Argentina, y Marilyn Bobes y Edel Morales, de Cuba.
Al igual que en años anteriores, participaron autores de lengua española residentes en todos los continentes, con un elevado número de textos —270 cuentos de trece países—, algo que confirma nuevamente el prestigio alcanzado por este concurso. El cuento premiado será publicado por la revista La Letra del Escriba, y la Editorial Letras Cubanas lo incluirá, junto con los otros relatos que merecieron menciones, y en un volumen que será presentado en la Feria Internacional del Libro de Cuba del 2018.
En su intervención como miembro del Jurado, el argentino Jorge Testero [1] destacó que su desempeño como tal resultó ser “un trabajo arduo, difícil y en un corto tiempo, pero placentero. Y es que a quienes nos gusta leer hemos gozado de muy buenos cuentos de gran calidad literaria. En esta oportunidad participaron 270 cuentos de trece países, lo que viene a recalcar que el Concurso Iberoamericano Julio Cortázar ya se instala como un certamen internacional, y esto le hace honor a quien lleva su nombre al igual que a las letras cubanas, al rescatar lo mejor de la tradición literaria de esta Isla hermanada, al mismo tiempo, con lo mejor de la argentina. Algo que tiene que ver, curiosamente, con los vericuetos literarios y con el criterio de que el cuento es la columna vertebral de la literatura de mi país —tenemos cuentistas como Horacio Quiroga, Jorge Luis Borges y el propio Cortázar, entre muchos otros—. Es por ello que el hecho para mí, como argentino, de participar en un concurso que lleva el nombre de Julio Cortázar constituye algo excepcional al llenarme el corazón de mucho orgullo”.

Puntualizó seguidamente que: “He visitado varias veces Cuba y este país tiene la virtud de hacerme retornar y de comprender cada vez más a su pueblo, y de haber reunido una cultura tan rica, apasionada y tan firme en su ideología, defensa de la soberanía, democracia y participación popular. Es así como un día como hoy siento una profunda convergencia entre Julio Cortázar —para nosotros un cuentista excepcional y uno de los mejores de la Argentina e Hispanoamérica—, y por estos cincuenta años en que se cumple el asesinato de Ernesto Che Guevara. Para un argentino esto constituye algo muy especial, y les agradezco estar en estos días acá en La Habana, recordando también a aquel maravilloso argentino quien tuvo también el orgullo de ser ciudadano cubano (…) Los insto a continuar trabajando en este certamen que considero como uno de los más importantes de habla hispana”.

Por su parte, el escritor cubano Miguel Barnet, quien fungió como Presidente de Honor del certamen, rememoró la época tan extraordinaria en que conoció a la intelectual lituana Ugné Karvelis, segunda esposa de Cortázar durante catorce años y viuda después. No puedo hablar sobre él sin mencionarla a ella, quien vivió momentos muy intensos junto a Julio, los que se iniciaron en Cuba (…) El primer viaje de Julio a nuestro país fue en 1964, invitado como jurado del Concurso Casa de las Américas. A partir de ahí es que comenzamos a conocer la obra de este argentino, sus maravillosos cuentos, entre ellos Rayuela, esa obra grande comparable únicamente con la obra Paradiso, del cubano Lezama Lima”.

Añadió a continuación que “Cuba tiene que agradecerle muchas cosas a Julio Cortázar. En primer lugar, durante aquella visita en que mucho nos enseñó sobre el oficio del escritor, un oficio realmente solitario, de soledad, pero que luego se comparte, se ensancha y abre al mundo hasta convertirse como bien expresase Alejo Carpentier, en un oficio realmente solidario”.

Barnet resaltó, asimismo, que “Ugné Karvelis, esposa de Cortázar, fue una mujer como pocas. De una gran belleza, sensibilidad y humanismo. Hija de lituanos, era una mujer muy adelantada para su época; cursó estudios en los Estados Unidos donde se formó desde niña pero con ideas muy progresistas, marxistas —no obstante ser sus padres todo lo contrario en cuanto a ideología—; luego pasó a residir a París, donde llegó a tener cargos muy importantes en la editorial más importante de Francia, como editora de libros extranjeros en Galimart. En ella llegó a promoverse toda la Literatura latinoamericana y de la Europa del Este, los primeros libros de Carlos Fuentes y de otros autores. Ugné, mujer avanzada de la década de los sesenta, de tantos movimientos políticos progresistas y de izquierda, se incorpora a las filas de vanguardia (…) Tras la muerte de Cortázar, Ugné ayudó al financiamiento de este Premio y la Fundación Alia a partir de la herencia de su compañero desaparecido”.

“Nicodemo y Colombina” del chileno Poli Délano; “Rosa cachete” de la escritora cubana Dazra Novak; “El hombre que tiene un secreto” de Carlos E. Bischoff; “Chancho” del argentino Guillermo Mac Kay y “Booble” del cubano Sergio Cevedo.

“Naufragante” del mexicano Nicolás Homero, por el: “Buen manejo del tema de la inmigración ilegal, su excelente factura y su manera original de resolver el desarrollo de un texto notable por su crescendo dramatúrgico”.

Nota:

[1] Jorge Testero: Editor, escritor y periodista. Natural de Rosario, Argentina. Desde hace veinte años reside en Buenos Aires donde labora como editor de las producciones literarias del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, del cual fue su director anteriormente en la ciudad de Rosario. También forma parte del Movimiento Cooperativo Argentino.