Raúl Herrera: un gigante que llegó al mundo con sangre de poeta

Raúl Herrera: un gigante que llegó al mundo con sangre de poeta

  • Raúl Herrera lleva más de 40 años en el escenario de la música campesina. / Foto: Tomada de Escambray Digital
    Raúl Herrera lleva más de 40 años en el escenario de la música campesina. / Foto: Tomada de Escambray Digital

Hace más de 40 años que la lírica que corría por la sangre villaclareña del poeta repentista Raúl Herrera se mezcló con la espirituana. Así nació una combinación artística reconocida en medio mundo, acreedora de la Distinción por la Cultura Nacional, cuando recorría la mitad del tiempo vivido detrás de los telones que abren paso al verso cantado.

Su estatura física, y talla profesional, les agenciaron el apelativo Gigante Remediano, un título ganado a pulmón, a fuerza de garganta, y que compagina con su elegancia para cantar en décimas la realidad de su mundo.

¿De dónde le nació el don para entonar poesía?

En mi casa casi todo el mundo improvisa. Mi familia tiene una cantidad de descendientes de poetas, muy grande. Mi abuelo lo era y uno de sus hermanos también. Tengo dos tíos poetas. Uno de ellos, José Herrera, me llevaba a los guateques cuando yo tenía 8 años, para que escuchara.

Era aficionado y fue a los 16 o 17 años cuando comencé a cantar. Me faltaban muchas cosas por mejorar. Fui al ejército, en Matanzas, y allí tuve una gran escuela. En esa ciudad hay una enorme cantera de poetas con experiencia. Eso fue en la década del 70. Cuando regresé para mi natal Remedios ya traía la décima bastante pulida y cantaba en todos los festivales que había.

Buscando horizontes, y dando rienda suelta a una pasión empedernida por la música campesina, Raúl comenzó a explorar predios yayaberos. ¿Qué posibilidades encontró en el escenario cultural espirituano?

En Sancti Spíritus comencé a incursionar con el grupo Los Pinares. Villa Clara estaba saturada de poetas repentistas, los había muy buenos, y no había espacio para mí. Venía a esta provincia porque me gusta mucho cantar. Eso es lo que quería hacer.

Mi inolvidable compañero Luis Martín, conocido por el Ruiseñor del Yayabo, ayudó a que me abriera camino en este territorio. Juntos colmamos de público escenarios del patio y en el extranjero, por más de 30 años.

Mencionar a su adversario de escena anuda la garganta del poeta. Por arte de magia los ojos se apagan y devuelven una inevitable nostalgia por aquellos tiempos en que el dueto artístico ponía calientes a las ondas de Radio Sancti Spíritus, durante el programa Guateque en la agricultura. También se agolpan en su mente las asiduas controversias en pistas donde nace lo cubano: Palmas y cañas.

El Gigante Remediano agradece a Luis Martín su carrera artística en Sancti Spíritus. / Foto: Tomada de Escambray Digital

¿En qué género se siente más cómodo?

Yo soy un poco atrevido. No es que domine todos los géneros, pero si los incursiono. Tengo cinco libros escritos en Islas Canarias: El amor en décimas; Mis mejores décimas; Mi estancia en Tenerife; Betancuria y El Valbanera. Ahora trabajo en otra propuesta literaria, que debe salir a la luz próximamente.

Pero me gusta mucho la décima cómica, o jocosa. Luis Martín y yo le sacamos mucho provecho. Ahora la hago junto a Yeny González, La Avispita de Mayabeque, como se le conoce en el mundo del guateque. Ella, una muchacha joven, y yo con más tiempo vivido, pues hacemos buena pareja artística. Hasta ahora ha gustado mucho.

Imposible no reverenciar al Rey de las Tonadas, mientras Raúl va hojeando la historia de su vida artística.

El 20 de octubre de 2015, fecha en que inhumaron los restos mortales de su compañero de controversias en las tablas, tuvo que recomponer su voz hecha añicos. Entre décimas y un dolor visible y sonoro retumbó en Cabaiguán un «hasta luego» cantado por Raúl, a quien también ostentaba la Distinción por la Cultura Nacional:

Amigo, le digo adiós/ a tu voz y tu palabra/ sin permitir que se abra/ un abismo entre los dos. / Sé que vas del cielo en pos/ en invisible despliegue, / pero cuando Dios te entregue/ su bendición y te irradie/ no hagas pareja con nadie/ espera a que yo llegue.

Merecedor de la Medalla Raúl Gómez García, las Distinciones Antero Regalado y Viajera peninsular, entre otros importantes reconocimientos, el Gigante Remediano aplatanado en Sancti Spíritus desde hace décadas, destraba los versos que dan vuelta en su imaginario, para formar un jolgorio en las redes sociales y romper el silencio que la pandemia impuso a los campos y ciudades de Cuba.

Yo no tengo Facebook, pero Carlos Sotolongo, director de la Empresa Comercializadora de la Música y los Espectáculos, de aquí de Sancti Spíritus, me manda un pie forzado, yo hago las décimas, y él las publica en su perfil. Ha sido muy divertido, y tengo referencias de que ha tenido mucha aceptación la iniciativa.

Este 19 de octubre, cuando se cumplen cinco de la partida física de Luis Martín, mi compañero de aventuras musicales, le haremos un homenaje virtual, hasta que se pueda hacer un buen guateque en su honor. Eso lo estoy procurando desde hace tiempo.

Raúl Herrera junto a Luis Martín el Rey de las Tonadas, con quien cantó por más de 30. / Foto: Tomada de Escambray Digital

El arte repentista se ha visto obligado a montar tarimas en casa. Desde una de ellas, Raúl Herrera, hijo pródigo de la UNEAC, mantiene su lírica en la punta de la lengua, para cuando una de sus seguidoras le convide a lanzar un verso improvisado:

El honor y el denuedo/ del Día de la Cultura/ se asoma por la montura de Perucho Figueredo/ Mi décima te concedo/ con magia Cucalambeana/ en la tierra espirituana/ respiro la cubanía/ para celebrar el Día de Cultura Cubana.