Realidades fragmentadas en Esteban Leyva

Realidades fragmentadas en Esteban Leyva

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exposición, Galería Villa Manuela, UNEAC, Artistas Plásticos
  • A la exposición se podrá asistir durante los meses de enero y febrero, de lunes a viernes, de 10:00 a.m. a 5:00 p.m. Fotos: Ismara Álvarez
    A la exposición se podrá asistir durante los meses de enero y febrero, de lunes a viernes, de 10:00 a.m. a 5:00 p.m. Fotos: Ismara Álvarez
  • A la exposición se podrá asistir durante los meses de enero y febrero, de lunes a viernes, de 10:00 a.m. a 5:00 p.m. Fotos: Ismara Álvarez
    A la exposición se podrá asistir durante los meses de enero y febrero, de lunes a viernes, de 10:00 a.m. a 5:00 p.m. Fotos: Ismara Álvarez
  • A la exposición se podrá asistir durante los meses de enero y febrero, de lunes a viernes, de 10:00 a.m. a 5:00 p.m.
    A la exposición se podrá asistir durante los meses de enero y febrero, de lunes a viernes, de 10:00 a.m. a 5:00 p.m.

Existe un vínculo indisoluble entre los sueños de un artista y la realidad que proyecta en sus obras, siendo estas últimas la vía para acceder a parte de su intimidad. El lienzo se muestra como condición última de un trabajo forzoso, impoluto, quien sabe por cuántos días, desvelos o desasosiegos en aras de lograr resultados decorosos.

Si un artífice muestra en sus piezas osadía por transgredir el entorno circundante es Esteban Leyva, creador que ha mantenido una labor imparable por más de cuatro décadas. Su más reciente exposición De fragmentaciones —inaugurada en la tarde de ayer— se exhibe en la Galería Villa Manuela de la UNEAC durante los meses de enero y febrero.

La muestra propone un acercamiento a la pintura como método de realización personal: esa relación intrínseca entre las emociones interiores y el mundo externo lo cual hace del arte un credo inapresable entre la existencia humana y los contextos sociales.

Es palpable en De fragmentaciones el empleo del triángulo para formar dibujos (en mayor o menor formato), un símbolo místico e histórico. También es sinónimo de fuerza, poderío e ímpetu; sin embargo en las obras esta figura geométrica indica algo más, la visión de Leyva por las montañas y el paisaje insular donde converge —en palabras de Carpentier— lo real maravilloso.

La necesidad de fragmentar la realidad es otra constate en sus piezas. No busca contar una macro historia, más bien va conformando pequeños relatos marcados de colores vivos que significan un reto para el espectador. Es un gran rompecabezas donde las tonalidades cumplen un rol fundamental: determinan e infieren sentimientos de regocijo o lo contrario. Cada color ostenta de un poderío especial para signar lecturas exclusivas.

Con respecto a su labor creativa Leyva destacó: “…tengo una percepción social acumulada, mi vida ha sido convulsa y por eso mi pintura es súper fragmentada donde cada espacio es importante. Aparecen señales, unas más exactas que otras. Me interesa reflejar las buenas energías; además tengo muchas mezclas y estoy orgulloso de ello”.

Actualmente Leyva se encuentra trabajando en un nuevo proyecto el cual dará frutos en California. Confiesa ser un artista enamorado de la creación, ese impulso primigenio de transgredir los límites del tiempo y quedar en la posteridad, quizás por reflejar la dimensión de una isla.