Redescubrir a Soler Puig en su centenario

Redescubrir a Soler Puig en su centenario

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Escritores, UNEAC, José Soler Puig, literatura cubana, Santiago de Cuba
  • Aida Bahr, durante la conferencia de prensa en la UNEAC, con motivo del centenario de Soler Puig.
    Aida Bahr, durante la conferencia de prensa en la UNEAC, con motivo del centenario de Soler Puig.

Inolvidables son para Aida Bahr (Holguín, 1958) las tertulias en casa de José Soler Puig, en el santiaguero Reparto Sueño; sitio donde —por estos días— será colocado una tarja a propósito del centenario del novelista, dramaturgo, guionista de radio y televisión, fallecido en 1996.

Antes que concluyera el pasado año, la narradora, crítica y ensayista comenzó a ocupar gran parte de su tiempo como Secretaria Ejecutiva de la Comisión encargada de organizar las conmemoraciones dedicadas al merecedor del Premio Casa de las Américas, por su novela Bertillón 166, en su primera edición y Premio Nacional de Literatura 1986.

En un encuentro con la prensa, a propósito de la efeméride, el Sitio de la UNEAC sostuvo un diálogo con Aida Bahr quien tiene como padre, en cuestiones de literatura a José Soler Puig, primer presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba en la sede de Santiago de Cuba.

Soler Puig ha sido un autor ha sido poco atendido por la crítica y las editoriales cubanas. ¿Obedecerá esto al hecho de haber realizado su obra en Santiago de Cuba?

Puede haber incidido el fatalismo geográfico, pero en el momento en que originalmente aparecieron las obras, no tuvieron ni todo el realce ni toda la atención de la crítica.

Una novela tan relevante como El pan dormido, la crítica más importante que tuvo, sale en el momento que se publica, hecha por Mario Benedetti.

En ella dice que es una obra al nivel del boom latinoamericano y, sin embargo, la crítica sale publicada en la Revista Santiago, publicación de la Universidad de Oriente.

Es decir, no sale en ninguno de los grandes medios nacionales, aunque la Revista Santiago tenía en aquellos momentos una circulación bastante efectiva. De manera que sí creo que el fatalismo geográfico incidió en ese momento.

¿Y posteriormente?

No puedo decir que eso esté ocurriendo en la actualidad porque obras de figuras que eran de La Habana y escritores importantes, tampoco han tenido reediciones.

Indiscutiblemente la crisis editorial de los años 90, la misma dinámica de nuestra industria editorial ha hecho que, no solo Soler, sino también otros autores importantes no estén representados, en estos momentos, en las librerías del país.

Creo que uno de los problemas peores es que nuestra crítica es una crítica académica que sale en libros y, en las revistas especializadas, por regla general, se publica poca crítica.

Los periódicos no publican ninguna, apenas una reseñita promocional de algo. Todo eso limita mucho la conciencia de la gente acerca de las obras importantes; de los autores que siempre debiéramos tener presentes.

Soler no ha sido muy estudiado por los académicos. Ha tenido poca suerte, por decirlo de alguna manera. La cantidad de personas que tenían hechas investigaciones sobre Soler —a propósito de su centenario— era realmente reducida.

¿En las Facultades de Letras no se propone la obra de Soler como tema de tesis?

El pasado curso académico se impartió un curso de pre grado sobre Soler y se hicieron tres tesis de diploma.

Tristemente debo decir que son los únicos que sobre él se ha hecho en los últimos diez años en la Universidad de Oriente, que es la más cercana a Soler. No creo que haya muchas más personas en el resto del país trabajando este tema.

¿La conmemoración del centenario de su natalicio ha cambiado en algo este panorama?

Si ha servido este centenario es para que reaparezcan las obras de Soler e incentivar el interés por este escritor en los investigadores académicos, profesores universitarios y las personas que trabajan la crítica literaria por distintas vías. Esos son los principales propósitos de la conmemoración.