Rememora primera presidenta de la UNEAC en Granma el trabajo desplegado

Rememora primera presidenta de la UNEAC en Granma el trabajo desplegado

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Granma, UNEAC
  • Lucia Muñoz, poetisa y primera presidente de la UNEAC en Granma, papel que desempeñó por 19 años. Foto de la autora
    Lucia Muñoz, poetisa y primera presidente de la UNEAC en Granma, papel que desempeñó por 19 años. Foto de la autora
  • Luis Carlos le entrega a Abel Guerrero, poeta, periodista y realizador de radio la placa por el Premio a la Excelencia Literaria José Joaquín Palma, conferida en 2017. Foto de la autora
    Luis Carlos le entrega a Abel Guerrero, poeta, periodista y realizador de radio la placa por el Premio a la Excelencia Literaria José Joaquín Palma, conferida en 2017. Foto de la autora

Decir mujer y joven hace tres décadas todavía hacía latir los prejuicios hacia el género femenino y la capacidad de enfrentar tareas y dirigir procesos. Estrecheces mentales y tabúes con respecto al desempeño administrativo sorteó Lucía Esther Muñoz Maceo, quien fuera la primera presidenta del Comité Provincial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) en Granma cuando el 22 de diciembre de 1987 se constituyera la organización en la provincia.

Venía de un entrenamiento bien fuerte, nueve años en la Brigada Hermanos Saíz, como vicepresidenta de este núcleo creador, y un sólido despegue como poetisa cultivado en los talleres literarios de la provincia que por entonces tenían fuerza telúrica y agrupaban a quienes despuntaron luego como los intelectuales y escritores más representativos del territorio.

Para esta mujer alta y elegante, aún en sus más de seis décadas de vida, las palabras, los versos han sido el ancla hacia la existencia. Autora de una veintena de textos poéticos, combinó, con magia y grandes esfuerzos, la maternidad, la vida hogareña con 19 años al frente de la UNEAC granmense, etapa de la que tiene preciosos recuerdos.

Fue un logro la fundación, recuerda Lucía, porque solo La Habana y Santiago de Cuba estaban constituidos y en Granma era una necesidad imperiosa de los artistas, porque después que cumplían los 35 años y salían de la Brigada Hermanos Saíz no tenían una organización que los representara.

Las actividades se hacían casi a diario, hoy leíamos poesía aquí, mañana inauguraban una exposición de la plástica allá y pasado presentaban un libro en una escuela, o en la tabaquería o en otra fábrica.

Apenas había tiempo para el descanso, y las instituciones culturales prestaban sus salones para las actividades, porque aún los artistas y creadores no tenían  sede. La casa de la UNEAC en Granma vino después, ubicada en la casa natal del patriota Tomás Estrada Palma, Presidente de la República en Armas entre 1876 y 1877 y luego Primer Presidente de la República, después de finalizada la guerra contra España. Sitio al que hubo que remodelar y acondicionar y luego quedó pequeña para las necesidades crecientes de la organización. Pero el patio se llenaba de personas disfrutando de las peñas teatrales y musicales.

Crear antes que todo y promocionar esa creación artística, son los objetivos primordiales de la organización desde sus inicios. Recuerda Lucía los empeños por habilitar  espacios para los creadores y propiciar el pleno desarrollo como artista. La UNEAC, me asegura, tenía entonces que ver con todo, hasta con los problemas personales y laborales de sus miembros que entorpecían la creación.

Entre los recuerdos que más regocijo le produce a la reconocida por su obra literaria como La novia de Bayamo, fue el desarrollo de los certámenes nacionales en Granma, como el premio David o UNEAC, momentos en que por primera vez ambos concursos contaron entre los miembros del jurado, con escritores de las provincias orientales, y el intercambio con artistas de toda la isla fructificaba estrechando lazos de amistad y nuevos proyectos.

Dirigir con tino la UNEAC en el difícil período especial, le correspondió también a esta poetisa que ha sido galardonada dentro y fuera de Cuba por su musicalidad poética y apego a la cubanía en sus versos. Hasta la llegada del 2007 fecha en la que se realizó el Congreso que le permitió retirarse, no por cansancio, sino por el necesario tiempo para desarrollar su obra artística.

De lo que cambiara o mejorara, Lucía lamenta la pérdida del concurso de poesía Fidelia, una oportunidad para los jóvenes talentos del país de ganar además del prestigioso premio nacional que se otorgaba en Granma, la publicación del cuaderno premiado. Asuntos relacionados con la economía y que quizá no supieron en su momento, defender lo suficiente el espacio, me dice con nostalgia.

Hoy todas las filiales de la UNEAC en Granma, a pesar de estrecheces propias del bloqueo a que somete el gobierno norteamericano a la isla, que influye directamente en la creación, por las limitaciones de materiales, y el pago de los proyectos, tienen sustanciosas propuestas y esto es digno de admirar y mantener.

Los escritores tienen entre sus premios el muy prestigioso al Mérito Literario José Joaquín Palma, en comunión con la Embajada de Guatemala en Cuba. Distinción que rinde homenaje por la obra de la vida a un escritor del territorio, y a la vez al poeta, periodista y compositor bayamés, patriota que además de editar El cubano libre, primer periódico insurrecto y que circulara desde octubre de 1868 en Bayamo, escribiera años más tarde el Himno de Guatemala, nación donde se le venera como no más de esa tierra.

Entre las actividades que se realizan por estos días por los escritores e intelectuales de Granma, que festejan los 30 años de constituida la unión de artistas de Cuba, Lucía refiere que es muy especial la mesa de homenaje dedicada al escritor Eduard Encina, santiaguero de cuna pero granmense por el afecto que se ganó en estos predios.

Encina fue un prestigioso poeta, ensayista y narrador, que recientemente ganó el premio de La gaceta, pero una repentina y fulminante enfermedad dio al traste con su vida hace apenas tres meses, cuando apenas tenía 40 años y la madurez  y la fuerza creadora asomaban a su realización artística.

Jóvenes de la Asociación Hermanos Saíz y de la filial de Escritores de la UNEAC, leyeron pasajes de la obra de Encina y recordaron cada uno cómo lo conoció y cómo veían al creador y al increíble ser humano que se combinaban en un solo ser para granjearse el afecto sincero de todos en Granma.