Repensar el Danzandos, tarea de todos

Repensar el Danzandos, tarea de todos

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danza contemporánea, Matanzas, Acosta Danza
  • Danzandos, un evento para la coreografía.
    Danzandos, un evento para la coreografía.

La duodécima edición del Danzandos en Matanzas, acaba de concluir sus jornadas de trabajo con un primer premio compartido a favor de los estudiantes del ISA.

Dos obras: Unánime, de Julio César Rodríguez, y En silencio, de Eglier Morales,  sobresalieron entre otras 17 por el tema escogido: la escritura coreográfica, la integración de varias manifestaciones y el buen desempeño de sus ejecutantes.

En la categoría de interpretación el lauro recayó en María de la Caridad Romero Mariño (ISA) y el bailarín Esteban Aguilar.

Considero que la curaduría del certamen no estuvo a la altura de los años que ya tiene este certamen. Si es un encuentro bienal, hay tiempo suficiente para anunciar la convocatoria y escoger con detenimiento cuáles serán las obras implicadas por su mejor factura en la cita matancera.

Es el único concurso de su tipo que se realiza en el país y tiene un jurado de respeto; entonces ¿por qué no llevar lo mejor aunque la cifra no llegue a diez? Y soy optimista.

Este es un evento para estimular la coreografía y la interpretación, puntos neurálgicos de la danza actual, ¿por qué no fortalecerlos a partir de una rigurosa exigencia en la selección?

Otro de los elementos a señalar estuvo en los desmontajes de las obras por los creadores en el Salón de la Casa de la Memoria Escénica. Muy pocos supieron hablar de su coreografía delante de críticos, público y participantes. Y esto es más perjudicial aún, porque solo demostraron no estar preparados para defender lo que crearon, cómo llegaron allí, de dónde proviene el tema y sobre qué base lo sustentaron.

A los creadores jóvenes hay que ofrecerles talleres donde se les dote de esas herramientas de análisis, quizás así aprendan también a pensar mejor sus obras. La danza no se puede hacer primero y luego pensarla, y es lo que justamente dejaron al descubierto todos los muchachos en su gran mayoría.

¿Qué se llevan estos creadores? Una clase magistral del maestro Isidro Rolando, quien a sus casi 76 años tiene mucho que ofrecerles; los talleres de dos jóvenes coreógrafos que destacan en la actualidad: Osnel Delgado y Luvyen Mederos; y las clases de entrenamiento de Tangin Fong y Guillermo Horta.

Asimismo estuvieron en el escenario de la Sala Velasco, muestras de lujo de la Compañía Acosta Danza como Cruce sobre el Niágara, obra de Marianela Boánque que estará cumpliendo 30 años de su estreno en 2017, y constituye un fuerte referente de lo que es crear para una pareja de bailarines.

También se llevan la confrontación de ideas con destacados especialistas, el intercambio con el público y el diálogo con los críticos para mejorar y crecer como artistas.

En tanto, los estudiantes de Danzología, especialidad muy nueva en la Academia de las Artes, acompañaron el encuentro desde la realización del Boletín Danzonete, donde reseñaron cada uno de los espacios teóricos y las noches de concurso en la Sala Velasco.

Danzandos, es un evento pequeño que hay que cuidar, y no solo debe ser por parte de su fundadora y anfitriona Lilián Padrón, sino por todos: las instituciones, la academia y los amantes de la danza.

Como dijera la especialista Mercedes Borges: “Coreografiar para dos personas sigue siendo un reto a la síntesis en el movimiento y la belleza de imágenes en un pequeño formato donde de todas formas caben muchas obsesiones”.