Rogelio París In Memoriam

Rogelio París In Memoriam

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Medios audiovisuales y radio, cine cubano, sala Caracol, Homenaje
  • Rogelio París era un fervoroso martiano y amaba el séptimo arte con  gran pasión.
    Rogelio París era un fervoroso martiano y amaba el séptimo arte con gran pasión.

Rogelio París In Memoriam es el título del homenaje que la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), le dedicara a la memoria del eminente cineasta Rogelio París (1936-2016), en el primer aniversario de su lamentable deceso.

Dicha actividad tuvo lugar en la sala Caracol de nuestra cincuentenaria institución, y se estructuró en forma de panel, integrado por el historiador, escritor y profesor Luciano Castillo, director de la Cinemateca de Cuba, el crítico y periodista Roberto Pérez Betancourt, columnista del diario Granma, y el general de división Enrique Acevedo.

Las palabras de presentación estuvieron a cargo de la locutora y periodista Rosalía Arnáez, presidenta de la asociación anfitriona, quien ofreció algunos datos curriculares de Rogelio París, quien estudió Derecho e Historia en la Universidad de La Habana, y se desempeñó como profesor titular de la Facultad de Medios de Comunicación Audiovisual en la capitalina Universidad de las Artes (ISA) y como director de documentales y largometrajes en el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC).

Con posterioridad, fueron proyectadas algunas secuencias tomadas del documental Nosotros, la música, que recogen imágenes de solistas y agrupaciones que hicieron aportes puntuales al desarrollo del pentagrama sonoro caribeño y universal; glorias de nuestra cultura musical que hoy —lamentablemente— están invisibilizadas en los medios, pero Rogelio, amante apasionado de la música cubana, la auténtica, la verdadera, con el noble propósito de agasajarlas, las incluyó como eje central de dicho audiovisual.

Los ponentes reseñaron la fecunda producción intelectual y espiritual que el desaparecido maestro legara a las nuevas y futuras generaciones de documentalistas insulares y foráneos. En su forma única e irrepetible de crear imágenes en movimiento, Rogelio recibió influencias de figuras emblemáticas de la cinematografía cubana y universal.

Por otra parte, precisaron que era un fervoroso martiano y amaba el séptimo arte con pasión digna del más cálido elogio. El objetivo fundamental de sus largometrajes era impactar, sensibilizar y emocionar al cinéfilo, para tocar las fibras más sensibles del alma humana, porque esa era —precisamente— la principal motivación en que estructurara su filmografía.

Rogelio fue, es y será uno de los creadores más completos con que contara la plantilla del ICAIC.

Entre otros temas de interés, destacaron que el malogrado artista comprendió —como pocos— a los críticos de cine, así como la función “clave” que los profesionales de la prensa desempeñan en los medios, en lo concierne a la valoración —desde una óptica objetivo-subjetiva por excelencia, signada por la ética periodística— acerca de la producción cinematográfica nacional o extranjera. O sea, aceptaba la crítica con la inteligencia global y emocional que lo caracterizara, y además, poseía una gran imaginación y un talento inimitable, el cual expresaba a través de la sencillez, la humildad y el respeto; cualidades personográficas que lo identificaban, tanto detrás de las cámaras, como fuera de ellas.

Rogelio en el set de filmación era un director que impresionaba por las escenas arriesgadas, y hasta peligrosas, que acudían a su fértil fantasía creativa, y en consecuencia, las llevaba a la praxis desde la vertiente estético-artística, con una profesionalidad increíble, sobre todo aquellas que integraban la acción dramática de las cintas que recreaban la epopeya de la Guerra en Angola.

Por último, varios participantes, quienes trabajaron con Rogelio París y fueron sus amigos en el espíritu, relataron chispeantes anécdotas relacionadas con la vida y la obra de quien, según el maestro José Loyola, director de La Charanga de Oro, “es merecedor postmortem del Premio Nacional de Cine”.

A dicho homenaje, asistieron el licenciado Roberto Smith, presidente del ICAIC, la viuda y la hija del desaparecido cineasta, realizadores y directores del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) y del ICAIC, así como representantes de la prensa local.