Sacbé, un camino para el arte

Sacbé, un camino para el arte

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artes plásticas; plásticos, Cuba, México
  • Foto Arte por Excelencias
    Foto Arte por Excelencias

Volumen I, fue un grupo cardinal en el arte cubano de los 80. Sus estrategias discursivas transformaron el arte cubano. Uno de sus miembros fue Leandro Soto, quien a lo largo de los años ha desarrollado una amplia trayectoria internacional. En esta oportunidad, luego de su muestra personal en el Museo Nacional de Bellas Artes se une al destacado fotógrafo mexicano Pim Schalkwijk en la muestra Sacbé, camino de intercambio en la Casa del Benemérito de las Américas Benito Juárez en La Habana Vieja.

Con curaduría de Guillermo C. Pérez Veranes la exposición se apropia de la planta superior del inmueble donde las obras de Soto y Schalkwijk dialogan en feliz comunión y elegancia. Pim presenta un conjunto de fotos sobre diversos espacios o puestos del mercado Lucas de Gálvez impresas sobre lienzos de grandes dimensiones que cuelgan del techo, mientras Leandro abraza lo abstracto y provoca a mirar cada uno de sus cuadros como métodos que trazan puentes con lo psicológico. Sus melomapas, como le gusta llamarles, están pintados con acrílico y contienen foamy, un material propio de varios juegos infantiles.

No han sido pocos los procesos artísticos que han buscado en lo popular y diverso, formas para la expresión artística. Tal vez por la riqueza cultural, fenomenológica, y hasta en términos de colorido que pueden ser extraídas de esta fuente. En México, donde realmente es esa una herencia viva pues se hace entendible. Por tanto, el Mercado Lucas de Gálvez constituye espacio para transacciones económicas, pero al mismo tiempo deviene expresión de un territorio, de relaciones sociales, de una suerte de paisaje urbano y humano, significativa concreción de la identidad mexicana.

Sacbé es precisamente una palabra que honra la huella maya en el territorio y significa camino blanco. En los tiempos de esplendor de la cultura madre, un camino que servía como ruta comercial y cultural y que hoy en el mercado encuentra el punto neurálgico. Pim y Leandro comparten ahora los legados de esa gran civilización en Mérida.

Un diagrama a todo color provisto por la conjunción de varios objetos de carácter utilitario  y melomapas se dan cita, entonces, como testimonios de un espacio que se transmuta y busca modos de resistir las fluctuaciones producidas por la globalización industrial y demás procesos asociados al mercado.

Lo etnográfico es obviamente en esta muestra un componente esencial, que entronca los caminos investigativos de ambos artistas. Leandro, es reconocido como el primer artista del arte del performance en Cuba y la instalación. Pim inició su carrera profesional en 1995 utilizando película de 35mm, medio y gran formato. Su archivo con más de 400 000 fotografías, es una ventana abierta a diversos temas de la cultura mexicana. Entre ellos resaltan sus retratos, sus fotos de arquitectura prehispánica, virreinal y contemporánea, entre otras categorías que lo convierten en fiel cronista de su suelo natal. En suma, un verdadero intercambio donde de nuevo tradiciones y tierras, costumbres y fronteras se diluyen para concurrir en un encuentro fértil, tal vez la única arena donde aún las voluntades trascienden las divisiones geográficas y políticas: el arte.