Saúl Sosnowski: “Es inmenso el Premio Casa”

Saúl Sosnowski: “Es inmenso el Premio Casa”

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  • “Es mi primera vez en el jurado y segunda vez que estoy en Cuba”, declaró Sosnowski. Foto de la autora
    “Es mi primera vez en el jurado y segunda vez que estoy en Cuba”, declaró Sosnowski. Foto de la autora

La foto que acompaña esta entrevista, fue la tercera que le hice a Saúl Sosnowski (Buenos Aires, 1945), al finalizar nuestra breve entrevista en el cienfueguero Hotel Jagua.

En las dos anteriores, me dijo, la seriedad de su rostro no hacía justicia a la satisfacción que ha sentido al fungir como jurado del 59 Premio Literario Casa de las Américas en la categoría de ensayo, cuyos resultados se darán a conocer el próximo jueves.

Y ahí lo pueden ver, con su sonrisa cordial, expresión de lo realizado que se puede sentir este intelectual que, más allá de su extensa labor docente en universidades estadounidenses, es autor de más de doscientos textos, ha fundado y dirigido centros de investigación de la literatura latinoamericana y también la revista Hispanoamérica, para cuyas páginas entrevistó a Jorge Luis Borges, Octavio Cortázar y Adolfo Boy Casares, entre otros grandes de nuestras letras…

En primer lugar, quisiera nos hablara sobre las obras recibidas este año en el género de ensayo.

Tenemos 22 ensayos, de varios países. Los mayoritarios son Argentina y Cuba. Hay material sumamente interesante. Provocativos, en el mejor sentido de la palabra. Creativos. Así que creo que vamos a encontrar muy buen material para ir dirimiendo a ver quién saca el Premio.

¿Es su primera vez en el jurado del Premio Casa?

Sí. Es mi primera vez en el jurado y segunda vez que estoy en Cuba.

¿Aquella primera visita estuvo relacionada con algún evento literario?

Vine en el año 1982 a una reunión que había convocado Casa de las Américas y a la cual invitó a quince latinoamericanos que estábamos residiendo en los Estados Unidos. Desde entonces, hasta ahora no había vuelto. Así que estoy feliz de estar aquí.

Me resulta interesante que, tanto como ensayista que, como editor, Ud. ha acudido en más de una ocasión a las obras de Jorge Luis Borges y Octavio Cortázar, dos escritores que están en las antípodas.

Sin embargo, en cuanto a lecturas y a propuestas de los textos, Borges no es antípoda, porque de alguna manera revolucionó. Y sé que la palabra “revolución” tiene muchos sentidos. Pero en la manera de escribir y, sobre todo de leer, él nos enseñó a leer textos.

En términos ideológicos sí podemos decir antípodas; pero en términos de lo que significaron para las letras latinoamericanas y, de hecho, para las letras mundiales, no los pondría en los opuestos.

Dijo Ud. que Borges nos enseñó a leer. ¿En qué sentido?

Una de las cosas que él nos enseñó es cómo prestar atención, no solamente a las palabras, sino a los espacios que hay entre las letras. Nos enseñó a interrogar los textos.

Nos ha enseñado a que, en el momento en que estamos leyendo, interroguemos el sentido de aquello que estamos leyendo. A cuestionar. El hecho de que un escritor nos enseñe a cuestionar, que nos enseñe a ver que tras las palabras hay múltiples sentidos, es una lección de largo alcance.

¿Cuál es su apreciación acerca de la producción ensayística actual?

Lo que pasa es que el ensayo es entendido de muchas maneras. Tenemos, por ejemplo, tesis doctorales que, teóricamente, son ensayos.

Pero también hay que considerar que el ensayo ha sido aquel en que se pensaba en voz alta. El ensayo, como lo pensaron Borges, Alfonso Reyes, Henríquez Ureña…Ensayos en los que se iba pensando la América.

Entonces, tenemos esos ensayos y los otros que son, sin menospreciarlos, digamos la parte más seca, más analítica, que se enfrenta a un cierto problema y trata de analizar cuáles son los diferentes componentes de ese tema.

Diríamos que menos literarios…

Sí. Muchas veces son menos literarios y con pretensiones científicas. Inclusive, últimamente vi varios textos en los cuales se trataba la diferencia que hay entre lo que es el ensayo y el “paper”. El ensayo y lo que se presenta en ocho páginas acotadas a quince o veinte minutos en un congreso, frente a lo que era el ensayo de esos casos paradigmáticos, como los que le acabo de mencionar.

¿Ante la premura con que se lleva la vida en estos tiempos y el auge de las nuevas tecnologías, cómo ve el futuro de un género como el ensayo?

Nunca va a haber un ensayo de 140 caracteres, aunque sí puede haber un cuento de una sola oración, como nos lo enseñó Tito Monterroso con El Dinosaurio. No. No va por ahí. Pero por internet también se puede escribir un buen ensayo.

Y depende. Rulfo escribió textos breves. ¿No es cierto? Borges dijo que nunca entendió por qué había que escribir una novela, cuando se podía decir en pocas páginas lo que una novela dice en cientos.

Sí, se pueden decir cosas brevemente. Para para citar el slogan: Lo bueno si es breve…

No quiero ponerlo en una situación incómoda porque es un evento que organizamos acá, pero cuál es su valoración del Premio Casa.

¡Es inmenso el Premio Casa! Es uno de los grandes Premios de las letras americanas. Es importantísimo. Y lo ha sido desde el comienzo. Lo he seguido a lo largo de mucho tiempo y en muchas ocasiones fue un marcador.

Es un Premio que nos da también pautas sobre cómo un grupo de personas ha opinado sobre el estado de determinado género. No hay infalibilidad. Todos nos podemos equivocar, pero digamos que es uno de los premios más prestigiosos que tenemos. Sin dudas.