Sesiona Coloquio Boleros de Oro

Festival Internacional Boleros de Oro 206

Sesiona Coloquio Boleros de Oro

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Músicos, Festival Boleros de Oro, Centro Hispanoamericano de Cultura, UNEAC, Juan Jesús Guanche Pérez
  • Primera jornada del Coloquio Boleros de Oro en Centro Hispanoamericano de Cultura. Fotos: Héctor Navarro
    Primera jornada del Coloquio Boleros de Oro en Centro Hispanoamericano de Cultura. Fotos: Héctor Navarro
  • Primera jornada del Coloquio Boleros de Oro en Centro Hispanoamericano de Cultura. Fotos: Héctor Navarro
    Primera jornada del Coloquio Boleros de Oro en Centro Hispanoamericano de Cultura. Fotos: Héctor Navarro
  • Abrió la sección el investigador y etnólogo cubano Jesús Guanche. Fotos: Héctor Navarro
    Abrió la sección el investigador y etnólogo cubano Jesús Guanche. Fotos: Héctor Navarro

Dedicado a Puerto Rico y a Daniel Santos, figura emblemática de la música de ese país, se inició este jueves 23 de abril en el Centro Hispanoamericano de Cultura, el Coloquio Internacional Boleros de Oro.

¡Otra vez la inspiración... Daniel Santos en Cuba!, es el nombre dado a la cita académica que reúne a prestigiosos investigadores y estudiosos de varios países del antológico género en Latinoamérica.

La primera jornada del evento reservó memorables instantes al evocar al también denominado Intrépido Anacobero, al bolero como magia de la geografía musical de nuestra región y a la significación de Boriquen en la promoción del melódico cantar.

Abrió la sección el investigador y etnólogo cubano Jesús Guanche, quien dirigió su mirada, desde lo lingüístico, demográfico y sociocultural de Puerto Rico, vinculado con el Diccionario Etnográfico de los pueblos de América Latina y el Caribe, del cual es coautor junto a la también investigadora Carmen Corral. Riqueza del lenguaje, diversidad etnográfica, credos e idiosincrasia, así como la vastedad cultural del conglomerado regional y su influencia en Puerto Rico, fueron analizados por él. Concluyó que este hermano pueblo es un ejemplo del bolero como patrimonio compartido, mucho más allá de las islas y pueblos.

Una de las intervenciones más aclamada fue la realizada por el Dr. Olavo Alén Rodríguez. La conferencia Los puertorriqueños en Cuba, fue sin dudas una lección académica sobre el tema. Tres figuras del panteón musical borinqueño fueron eje temático de su exposición: el compositor Rafael Hernández, el cantautor Pedro Flores y la figura de homenaje del coloquio, Daniel Santos.

De Rafael Hernández confirmaría lo que ya, por suerte, muchos conocen: fue uno de los compositores puertorriqueños más influenciado por la música cubana y uno de los más relevantes de la misma, de tal manera que la revolucionó; por años se creyó que era un autor cubano más. Rafael asimiló el formato cubano de música y su filosofía, “utilizó los géneros más importantes de Cuba para crear su obra, es posible que su contacto con músicos cubanos lo haya convertido en portador de estilos y formas de interpretar nuestra música”, señaló Olavo.

Varios números musicales de su autoría hicieron eco rápidamente en agrupaciones cubanas de la época. Es el caso de Buchipluma y Capullito de Alelí, incorporados al repertorio de Trío Matamoros o El Cumbanchero y Cachita, interpretados por diversas orquestas cubanas.

El intérprete y compositor Pedro Flores tuvo una relación fuerte con los músicos cubanos. Cantó en los más importantes centros nocturnos del país en los años 40. Números de su autoría forman parte de la historia musical del Cuba tales como Blancas azucenas, popularizado por el cantante cubano Panchito Riset y, Bajo un palmar; esta última, llevada a la fama por Tito Gómez y la Orquesta Riversaide, sentaría pauta para la interpretación del bolero, “todos los del área tomarían ese patrón”, subrayó Olavo al respecto. Otros boleros famosos de Pedro Flores y que destaca su rol en la nuestra música, son los más que conocidos Obsesión y Perdón, este último número, hizo famoso el dúo ocasional de Benny Moré y el llamado Tenor de las Américas, Don Pedro Vargas.

Pero el pico más alto en la exposición de Alén Rodríguez se logró, sin dudas, en la figura de Daniel Santos. Hombre polémico, de vida licenciosa, se catapultó en nuestro suelo. Según su punto de vista Santos se fue convirtiendo en el músico más carismático de ese país llegado a Cuba durante 15 años, “se convirtió en un peculiar puertorriqueño-cubano, su permanencia en la Sonora Matanzera lo certificaría, grabó obras que lo marcarían para toda la vida, tal es el caso de Dos gardenias, de Isolina Carrillo”.

Algo poco difundido son las composiciones del Anacobero, creadas durante su permanencia en la Isla y a la cual hizo referencia el expositor. Entre ellas se encuentra Virgen de la Caridad, realizada mientras guardaba prisión en el Príncipe; Amigotes, la cual recoge su tormentosa y caótica vida nocturna; y Sierra Maestra, tal vez la más significativa en cuanto revela la sensibilidad e identificación de Daniel con el proceso revolucionario cubano y que surge de la supuesta noticia de la muerte de Fidel Castro, estando el artista en Venezuela. Mil discos de 45 rpm serían grabados en New York de la canción, que se convirtió en himno de los alzados, dado que un ejemplar de esos discos llegó a las montañas libertadoras. Por esta canción el artista fue acusado de comunista y amigo de Fidel.

El documental Daniel Santos: para Gozar La Habana, de la realizadora Lourdes Prieto, trajo en imágenes la vida del cantante, fue comentado por el periodista e investigador musical Jorge Calderón.

Luego, el acápite El bolero por la geografía musical latinoamericana, daría una panorámica de este por las tierras de la región, especialmente, Colombia. Dos hijos de ese país Juan Carlos Álvarez y David Zabala, esbozaron sus puntos de vistas. Juan Carlos se refirió al panorama del bolero en la zona del paisaje cultural cafetalero y Zabala vinculó al género con la idiosincrasia colombiana, del cual afirmó: “desde que llegó se metió en el habla y los huesos”.

Cerraría la intensa jornada la joven Licenciada en música cubana Sandra Busto Marín, quien se refirió al devenir histórico del bolero en Cienfuegos, lugar de tradición y culto del género con la presencia de figuras como Marcelino Guerra, conocido como el Rapindey; Rafael Lay y Benny Moré.