Sonia Rivera-Valdés: Yo siempre estoy trabajando

Sonia Rivera-Valdés: Yo siempre estoy trabajando

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  • Sonia Rivera-Valdés, ganadora del Premio Casa de las Américas 1997 con Las historias prohibidas de Marta Veneranda.
    Sonia Rivera-Valdés, ganadora del Premio Casa de las Américas 1997 con Las historias prohibidas de Marta Veneranda.

Nacida en Cuba, donde vivió por varios años, la narradora, investigadora y promotora cultural Sonia Rivera-Valdés, reside desde hace unas cinco décadas en los Estados Unidos, país en el que se estableció luego de haber pasado poco más de dos lustros en Puerto Rico.

Entre nosotros, su nombre ganó notoriedad luego de que en 1997 ganara el Premio Casa de las Américas con Las historias prohibidas de Marta Veneranda, un libro en el que aborda la vida de los latinos en la nación norteña, otra de las pasiones que mueven su vida desde hace mucho tiempo.

Sus vínculos con la Mayor de las Antillas son viscerales e ininterrumpidos, por lo que no resultó raro verla en la más reciente Fiesta del Caribe, de Santiago de Cuba; o en el Encuentro sobre Latinos en los Estados Unidos, realizado a inicios de octubre en Casa de las Américas.

Para este noviembre, se anuncia la aparición de una narración suya en el número 87 de la revista Unión, que publica la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC.

Sobre este y otros temas, accedió a hablar para nuestros lectores la que, entre tantos reconocimientos, fuera seleccionada en 2000 por el Dayli News Magazine como uno de los cincuenta latinos más influyentes en la cultura de Nueva York, ciudad en la que siempre ha residido.

“En la revista Unión saldrá una reflexión. Es lo que yo considero autoficción, pues la protagonista soy yo. Se titula Calle Línea, 2014, que es la dirección de mi casa aquí en La Habana”, nos puntualiza al inicio de la entrevista.

¿Está trabajando en algún libro en estos momentos?

Yo siempre estoy trabajando. Aquí ya está terminado con la Editorial Oriente Historias de mujeres grandes y chiquitas. La editora fue Teresa Melo y estoy muy contenta con los resultados.

En realidad se trata de historias de mujeres y de niñas. De niñas, es una que se titula Ana en cuatro tiempos, que es un homenaje a Ana Mendieta, escultora nacida en La Habana que en 1985 murió en Nueva York, de una manera aún sin aclarar y que era, además, muy amiga mía.

Hasta el día de hoy ella todavía está en la vanguardia. Donde quiera que abras un libro de artes plásticas del siglo XX, y aún del XXI, ahí está Ana.

Este cuento son cuatro momentos de su vida. El resto de los que aparecen en el libro son historias.

Ahora estoy en el proceso de edición de otro libro, algunos de cuyos cuentos tienen 25 años de escritos, otros son nuevos. Muchos ya han sido publicados en antologías, pero nunca en un volumen.

Ese va a ser publicado por el Fondo Editorial de Casa de las Américas bajo el título Cuéntame una historia: seis que pueden ser novela.

Tengo también otro libro que se titula Enramada, sobre Santiago de Cuba. Siempre estoy trabajando.

Recién participó en el Encuentro sobre Latinos en los Estados Unidos, de Casa de las Américas. ¿Cómo es que logra relacionarse con este tipo evento?

Nosotros tenemos allá una organización, Latino Artists Round Table, LART, a través de la cual trabajamos en una cooperación absoluta con el Programa de Estudios sobre Latinos en los Estados Unidos de Casa de las Américas, donde tienen un buen dominio de la complicada situación de los latinos en ese país”.

¿En qué sentido es complicada?

Te voy a poner un ejemplo: El hecho de que alguien te diga Yo nací en Brooklyn, pero soy puertorriqueña. Es más, que le preguntes —como me ha pasado a mí— si ha estado en Puerto Rico y te responda Yo jamás he estado en mi bella Patria. Es muy lindo y tú no le puedes discutir a esa persona.

O el caso de una cubana de segunda generación, nacida allá, que decía Yo me hice cubana en la cocina de mi mamá en el Bronx… Para mí, que estoy acostumbrada a tratar con emigrantes de todas partes, es normal; pero no dejo de comprender que es una situación un poco rara.

¿Hasta dónde cree que en la práctica influyan encuentros como este, en los que se analiza tan complicada situación?

Lo que pasa es que se queda en la gente que viene al Encuentro. Ese es el gran problemita siempre. Pero también siempre tenemos la esperanza de que las personas que vienen se conviertan en voces para un público más amplio.

Desde su perspectiva, ¿cómo aprecia que se ha acogido en la comunidad latina, el restablecimiento de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos?

Yo nunca he vivido en Miami, pero entre la gente que yo conozco es muy interesante algo que me resulta nuevo y es que hay muchos cubanos que entienden el reto que esto representa para Cuba.

Conozco mucha gente que dice Sí, pero... Vamos a ver. No están pensando que llegó el Paraíso. A pesar de que no tienen una gran cultura política, entienden el desafío que representa para poder continuar con un proyecto social que en Cuba ha tenido problemas, pero que mantiene muchos logros”.