Televisión cubana y la batalla del trabajo continuo

Televisión cubana y la batalla del trabajo continuo

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Radio y Televisión
  • Foto tomada de Girón
    Foto tomada de Girón

Cuba, junto a Brasil, Argentina y México, fue de los primeros países de América Latina en introducir la televisión a partir de su inauguración oficial el 24 de octubre de 1950 con la salida al aire del Canal 4. Según algunos historiadores, en los comienzos la programación televisiva cubana difundía los partidos de béisbol y actividades desde teatros privados, siempre mezclada con una cíclica programación de spots comerciales.

Aunque no todos podían disfrutar del “más moderno invento de la época”, como lo calificó el propio Gaspar Pumarejo, el espectáculo visual constituía un suceso. Con la televisión, más de un empresario de aquel entonces vería crecer su negocio y otros aprovecharían su impacto para realizar promesas baratas y acceder al poder.

Con los años, el talento de muchos hombres, la garantía de un 1ro de enero y la rapidez del mundo tecnológico, la TVC fue creciendo y madurando a partir de errores, inconformidades del público, momentos realmente históricos y hombres que trabajaron por ella casi toda la vida.

Es lógico que un medio como este provoque la ira, el rechazo y los aplausos sinceros de miles de personas. Su “anchura” y su impacto es tal, que todos se atreven a conformar parrillas, idealizarla a su imagen y semejanza, olvidando que en Cuba la televisión también responde al principio de igualdad. Por tanto, “hacerla” para que todos la disfruten es una pelea diaria contra el monstruo de mil cabezas.

Más allá de la tecnología, diseños espectaculares, escenografías de lujo, trajes coloridos o grandes sumas de dinero que permitan construir un escenario en medio del océano, la televisión en Cuba y en todos los sitios del mundo necesita aquello que los cantantes latinos llaman “bomba”, o sea: vivirla y sufrirla, creer en ella y no tomarla como el comodín más fácil de la fama.

Según declaró Mirta Muñiz Egea, quien participó en aquel momento fundacional, “la Televisión Cubana nació con un gran espíritu de cubanía, de creatividad y de naturaleza propias. (…) Nos asistía una tradición cultural y un quehacer comunicacional muy sólido”. Mucho se ha hecho y  habrá que hacer para mantener aquellos principios. La batalla para lograr una televisión mejor y no necesariamente “linda”, es un asunto que corresponde a  los creadores. Y en ese grupo estamos todos.

Válida y provechosa es la petición que hizo Gaspar Pumarejo a “los miembros de la gran familia Unión Radio y Unión Radio Televisión”, el 23 de octubre de 1950, un día antes del suceso. Un aforismo para pensar: “Para la de mañana solo pido a ustedes, trabajo”.

Notas:

[1] Conversación con Mirta Muñiz, fundadora de la Televisión Cubana: Una historia de amor en vivo. Disponible en: http://epoca2.lajiribilla.cu/2010/n493_10/493_04.html

[2] A todos los miembros de la gran familia
“Unión Radio” y “Unión Radio Televisión”. Disponible en: http://epoca2.lajiribilla.cu/2010/n493_10/493_02.html