Teresita Fernández: LA JUGLARESCA CUBANA

Teresita Fernández: LA JUGLARESCA CUBANA

Para fines de año, se va a celebrar el cumpleaños 70 de Teresita Fernández (Santa Clara, 20 diciembre 1930 / La Habana, La Habana, 11 noviembre del 2013).

Cuando cambia la vida social en Cuba, en 1959, Teresita se embulla y decide lanzarse a la aventura de la gran ciudad, viene con un título de Maestra Normalista y Doctora en Pedagogía, algo muy útil, pero en esos momentos no resuelve su problema. Tiene que hacer vida de trotamundo, en la vida bohemia que aún pervivía. Una vida llena de avatares, algo de película, que dejo para sus biógrafos.

En el siglo XVIII, con oficio análogo al de los juglares, existían unas “juglaresas”, de vida alegre, algunos le llaman meretrices y sonaban la vihuela.

Teresita era una juglaresa, aunque no de vida tan alegre, en la capital cubana tuvo que dormir en portales, en la “fune” (la Funeraria Rivero de K y Calzada). “Me punzó una espina, /el dolor eras tú. / Cuando esa espina me hirió, / eras tú. / Me encontré la rosa, / el aroma eras tú”.

“En aquellos tiempos yo tenía 29 años, es el mejor momento para el que aspira a llegar a algo. Yo simplemente tenía un pullover negro y una sayita negra (al estilo de Edith Piaf), eso era prestado porque en el viaje me robaron la maleta con todo. Con ese atuendo negro, parecía estar de luto y, por tanto, siempre podía estar con lo mismo. Después seguí con esa costumbre para mis presentaciones”.

Siempre pudo encontrar alguna mano amiga, hace una incursión en la Sala Arlequín, se acerca a algunos trovadores como Sindo Garay, Carlos Puebla, Dúo Las Hermanas Martí y otros. El primero que le canta su canción fue Ramón Veloz, conocido exponente de la música de origen campesino en Cuba, que interpretó el corte titulado Cubano “Mira tus palmas”.

Las Hermanas Martí le dieron el empujón que necesitaba, le facilitan su debut en la capital, el 20 de julio de 1965, en la sala Arlequín, presentación a la cual asistieron Sindo Garay e Ignacio Villa (Bola de Nieve).

Cuando Silvio Rodríguez buscaba un lugar en el mundo de la canción, Teresita le abría las puertas en el Club Cóctel (Calle 23 en La Rampa, esquina a N, El Vedado).

“Después de mi primera presentación en la Televisión Cubana –cuenta el trovador Silvio Rodríguez—, en el programa Música y Estrellas, dirigido por Manolo Rifat, el martes 13 de junio de 1967, al otro día de mi salida del Servicio Militar. Entonces, por las noches me iba al Cóctel, donde trabajaba Teresita Fernández, no sólo porque me gustaban sus canciones, sino porque, generosa maestra, me invitaba a cantar; luchando siempre contra mi obstinada timidez escénica”. 

Ya muy cerca de esa fecha, el 24 de julio de 1967, se organiza en la Casa de las Américas el I Encuentro de la Canción Protesta, donde participa por Cuba Carlos Puebla y Teresita carga sus pilas.

Silvio, que desde el Servicio comienza a hacer canciones de contenido social, sigue los acontecimientos a través del Noticiero Icaic. El 1 de julio de 1967 hace el debut teatral en un recital que rinde tributo a Teresita Fernández en la sala teatro del Museo Nacional de Bellas Artes, organizado por la revista El Caimán Barbudo, donde alternan jóvenes poetas de la vanguardia del momento, todos junto a la Teresita Fernández que ocupa la segunda parte del recital. Los poetas en el homenaje: Guillermo R. Rivera, Félix Contreras, Luis Rogelio Nogueras, Félix Guerra, Iván Gerardo Campanioni. Trabajos fotográficos de Peroga.

Otro acontecimiento en la vida de Teresita es la elección que hace Ignacio Villa Bola de Nieve para que ella lo sustituya, en determinados momentos, después de 1964, en el restaurante Monseigneur.

Teresita condujo los programas radiales Musa traviesa y De regreso. Asimismo, su primera incursión en televisión fue en 1960, al inaugurar el programa La casita de azúcar.

Funda la Peña de los juglares en el Parque Lenin donde compartió con prestigiosas personalidades de la cultura nacional e internacional. Este espacio, junto a Francisco Garzón Céspedes, narrador y pedagogo, constituyó un importante aporte a la Narración oral en Cuba con la narración escénica de cuentos y generó otros eventos como La Peña del Brocal, fundada en 1987, en Camagüey.

Musicalizó el Ismaelillo de José Martí, las rondas de Gabriela Mistral y tiene en su haber decenas de canciones infantiles. Más de tres generaciones de cubanos han crecido oyendo sus canciones para niños, entre las que sobresalen: “Dame la mano y danzaremos”; “El gatico vinagrito” y “Tin, tin, la lluvia cayó”. También dejó escrita una balada “Cuando el sol”, que hizo popular Luisa María Guell sobre 1966 y, después Silvio Rodríguez quiso recordarla en una de sus grabaciones.

Desde 1988, se presentó en diversos escenarios internacionales entre los que se destacan sus actuaciones en la Jornada Dariana en Nicaragua y en el II Festival Iberoamericano de Narración Oral y Escénica de Monterrey, México, en el que obtuvo el Premio Chamán.

Teresita dijo a Justo Planas: “La canción es un modo de expresar lo que hablando nadie escucha. Cuando canto no queda más remedio que oírme. Mi voz no es de soprano, ni de contralto. Mi voz es, como decía Bola de Nieve, voz de persona. De acuerdo como la tenga todo”.

¿Verdaderamente qué era Teresita Fernández? ¿Era trovadora, decidora, poeta, musicalizadora, promotora, maestra?

Para entender lo mejor posible a un artista hay que verlo en la vida íntima, en su hogar, en sus costumbres. Yo la visitaba cuando ella residía en una especie de solarcito con una casita de madera, rodeada de árboles, en la calle Clavel, en la barriada del Cerro. Allí se mantuvo, un cuarto de siglo, fumando sus tabacos de la bodega, acompañada de amistades muy íntimas y sus más de sesenta y pico mascotas: gatos, perros y demás animalitos.

En el 2006 le ofrecen un apartamento de lujo, en un piso doce, en Infanta y Clavel (cerca de su antiguo conuco), el cambio fue muy brusco para ella, no era necesario sacarla de su hábitat tan amable y natural.

Allí terminó su vida cinco años después, fuera de su acostumbrada vida. La traté muy de cerca, tenía una veta de guajira santaclareña, llena de gracia, burlona, alegre; pero, a su vez, en determinados momentos era una temible fiera.  

Esta fue Teresita Fernández, una artista muy amistosa que, dejó una estela de canciones que seguimos recordando.