Tiburón Morales: un hombre del son

Tiburón Morales: un hombre del son

El cantante Eduardo Morales Orozco, cuyo nombre artístico es Tiburón Morales, nació en el poblado aledaño al Central Amancio Rodríguez, antiguo Francisco Guayabal, el 17 de octubre de 1935. Es un carismático músico cubano, líder del conjunto santiaguero Son 14, que ha logrado un amplio nivel de popularidad en la mayor isla de las Antillas y también en el exterior, fundamentalmente en Venezuela, México y Colombia.

La voz peculiar de este legendario sonero ha contribuido a que la agrupación que jerarquiza mantenga su sello, y siga siendo uno de los principales conjuntos soneros del país que desarrolla ese género musical genuinamente cubano, con un concepto distintivo del ritmo, y sin perder el sabor tradicional, que lo identifica en el universo de las corcheas y las semicorcheas.

Tiburón era pelotero del equipo Granjeros, de Camagüey. Estuvo ocho años en la Serie Nacional de Béisbol. Jugaba los jardines y primera base. Cuando alguna orquesta les tocaba a sus compañeros, le pedían: «Que cante Tiburón». Y él cantaba.

Tiburón que es como lo conocen en el medio artístico y fuera de él, la suerte lo acompaña siempre. Cuando era un «pequeño príncipe», y nadaba en el río o en la playa, abría la boca desmesuradamente. Cuando pertenecía al equipo agramontino Granjeros, embarcaba los juegos para irse a cantar; cantaba en los grupitos y en grupos, y embarcaba las actuaciones para irse a jugar pelota.

Vino con el maestro Adalberto Álvarez, Premio Nacional de Música, a Santiago de Cuba; armaron entre ellos el conjunto Son 14, con la complicidad de más de un santiaguero, y ese pueblo hoy lo quiere y lo idolatra como si el cantante hubiese nacido en Chicharrones, Los Hoyos o en el Tivoli. Sin lugar a dudas es un hombre del son.

El descubrimiento musical de Tiburón Morales ocurre una noche de marzo en el Salón del Son de Santiago de Cuba, esa heroica ciudad, donde la música tradicional pervive en su matiz más clásico. Se quedó allí luego de darle la vuelta a una ceiba misteriosa en la barriada del Tivoli.

A partir de 1970 comienza a trabajar como cantante en varios grupos de aficionados en su provincia, Las Tunas, entre ellos la Orquesta La Típica y tuvo el privilegio de cantar junto a Benny Moré (1919-1963), el Bárbaro del Ritmo, y la emblemática Orquesta Aragón en presentaciones que realizaran en la provincia.

Posteriormente se traslada a Camagüey donde integra las agrupaciones Inspiración y Maravillas de Florida. Luego, junto a Adalberto, funda el conjunto Avance Juvenil.

Regresa a Santiago de Cuba, junto al eminente músico agramontino, para cantar en una nueva agrupación. Se había despojado antes de los spikes, el bate y la pelota, y caminó hacia el montículo de la música. Se llevó consigo su imagen de hombre espontáneo, su gran sentido del humor y conservó la melena y el sombrero, que forman parte de la carta de presentación de Tiburón, y definen su personalidad.

Su áspera voz en El son de la madrugada, y en A Bayamo en coche, por solo citar dos ejemplos significativos, conquista al público, que se siente hechizado, embrujado, con su forma sui generis de interpretar esos dos hits popularizados por él.

No es posible, en modo alguno, hablar de Tiburón Morales sin asociar su nombre a la agrupación Son 14, fundada en 1978 por uno de los principales soneros insulares, y por los maestros Adalberto Álvarez y Lázaro Rosabal.

Son 14 es uno de los conjuntos musicales más importantes de América Latina que cultivan el son, género auténticamente criollo. Dicha agrupación tiene en su haber unos 12 álbumes y ha viajado a Francia, Gran Bretaña, Suiza, Suecia, Finlandia, Monte Carlo y EE.UU.

Ha recibido varios reconocimientos en los 42 años de existencia en el pentagrama sonoro caribeño y universal.

Tiburón siempre ha tenido fe y confianza en el colectivo que dirige, ya que su   primer director es un talento musical. Siempre le decía: «Haz números que tengan guía y déjame un pedacito para yo hablar de montes y tú verás adónde vamos a llegar». Y Son 14 fue al concurso Adolfo Guzmán. Acabaron con el tema Calle Enramada. Después, midieron fuerzas con los integrantes de la agrupación Irakere, que eran jóvenes como los miembros de Son 14, se hicieron sentir… ¡y de qué manera!

Cuando Adalberto decidió probar suerte en la capital cubana, Tiburón se quedó al frente de Son 14. No obstante, ha seguido trabajando con el Caballero del Son, tanto en nuestro país, como en el extranjero.

Junto a Son 14, participó en diversos eventos y festivales en el país y en el exterior, para mostrar la riqueza y colorido de la música popular bailable cubana. Ha obtenido disímiles premios de interpretación en concursos nacionales: el Adolfo Guzmán y los Festivales del Son, por ejemplo.

Ha representado a Cuba en Festivales Internacionales de Varadero, Feria de Barquisimeto (Venezuela), Festival de la Salsa (México 1990), Festival Cartagena 1995 (Colombia), entre otros no menos relevantes.

Ha compartido escenarios junto a prestigiosas figuras de la música a escala internacional: Oscar de León, Bob Marley, La Masiel, por solo citar tres de ellas. 

Tiburón es miembro de la Asociación de Música de la filial santiaguera de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), y entre las condecoraciones que le han sido otorgadas se podrían mencionar las siguientes: Mejor Trabajador del Sindicato de Trabajadores de la Cultura (SNTC), Medalla 25 años de trabajo del SNTC, Distinción 488 Aniversario de la Fundación de la Villa de Puerto Príncipe (Camagüey).

Desde las páginas del Sitio Web de la UNEAC, felicitamos a Eduardo Morales Orozco, Tiburón, por su cumpleaños 85 y le deseamos mucha vida y salud para que pueda continuar colocando, en la cima de la montaña —como la hecho hasta ahora— el nombre de la música popular bailable y la cultura cubanas.