Todo en Retamar

Todo en Retamar

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Escritores, Roberto Fernández Retamar, poesía, ensayo, Latinoamérica, Calibán, Centro Dulce María Loynaz
  • Devoto de grandezas es Retamar.
    Devoto de grandezas es Retamar.

Relevantes figuras de la cultura como Abel Prieto, Alex Pausides, Eduardo Heras León, Francisco López Sacha, el escritor mexicano Gilberto López y Riva, Basilia Papastamatíu, Luisa Campusano, Edel Morales, Jorge Fornet, entre otras personalidades, se dieron cita en la mañana del jueves 15 de octubre, en el Centro Cultural Dulce María Loynaz con un objetivo en común: ofrecer un homenaje a Roberto Fernández Retamar por su 85 aniversario.

Ante la necesidad de realizar una verdadera crítica sobre la literatura latinoamericana, llega la obra de Roberto Fernández Retamar, que como luz inunda y arriba a cualquier rincón de esta historia común que se construye desde el Río Bravo hasta la Patagonia, advierte además consejos únicos, sólidos y elegantes, fuera de los acostumbrados cánones literarios, los cuales endulzan al lector y lo ayudan a discernir conocimientos.

Cuando se habla de Retamar surge en la mente La Casa de las Américas, la poesía, el ensayo y la crítica; sin embargo una de las curiosidades más delatadoras de su obra consiste en su vigencia, tal parece que el horizonte del escritor es infinito, como el confín mismo de los misterios humanos. Entrega y lealtad distinguen a este singular hombre.

El hombre se mide por las decisiones que toma. Roberto tuvo la oportunidad de brillar en la academia norteamericana como profesor, renunció a esta oportunidad y regresó a la Isla, a forjar poesías desde aquí, a escribir para el mundo desde aquí y a ser el gran Retamar, desde el lugar donde lo cubano se lleva en la propia sangre. Ha sido su amor por el pequeño caimán y su obstinada fidelidad, como muchos lo han llamado, las casusas principales de su estancia.

El ensayista y crítico literario Jesús David Curbelo hizo referencia al escritor como poeta amoroso, a su forma de entender, promover y escribir poesía, pues ha refundido obras y propone así otros libros y nuevas lecturas. “Es una de las voces más altas y exquisitas”, manifestó Curbelo.

El Retamar oral es parte también de su ensayística; entre sus obras más significativas se encuentran Calibán, Nuestra América y Occidente, Ensayos de este mundo, Para una teoría de la literatura hispanoamericana, entre otras. Es un hombre de su tiempo, pero ha trascendido su época y se sitúa como paradigma de la literatura cubana.

“Es en el ensayo donde la pasión del hombre y del poeta hacen colocarlo como un clásico del género. Su lanza no se ha quebrado jamás,” expresó el investigador Julio Alfonso.

La obra Caliban 500 años más tarde, revela su horizonte ancho e infinito, pues las críticas del capitalismo en el texto tienen vigencia y constituyen la certeza de su genialidad como escritor. El ojo de este personaje cinco siglos después, resume la historia desigual del sistema, el cual se ha aprovechado de la Latinoamérica colonizada y humilde, así como su llamado —el de Roberto— a construir “la civilización de la humanidad”, pues su centro sería la periferia para que reine el equilibrio.

Sus textos manifiestan la coherencia de su pensamientoy en muchos de ellos se establecen categorías de análisis para comprender el fenómeno latinoamericano, descifra además,quiénes somos y propone caminos para nuestros contextos.

Aquel joven poeta y filomático —como se describe— es martiano natural y uno de los padres de los estudios poscoloniales, el cual hace un llamado hacia el nacionalismo abierto, y aboga porque intelectuales del surpiensen y escribandesde nuestro contexto y escenario; lo cual es, sin dudas, la clave del éxito.

Abel Pietro en su intervención contó anécdotas en común que tiene con esta gran figura y en la carta que le realizara por su 85 aniversario expresó: “uno de los privilegios de mi vida ha sido aprender de ti (…) te recuerdo alto, delgado, de narizaguileña, (…) no solo te debo la risa, te debo algo más, la relectura de todos tus versos (…). Había tanta sabiduría en tu clase, tus certezas se hacían visible de forma espontánea. Tenías fe en los jóvenes, me consta que todavía sigues teniendo”.

Devoto de grandezas es Retamar, en el presente se halla su mirada serena, esa que existe cuando el deber está cumplido, y toda su obra, con la que se comprende un poco más acerca de la vida, del hombre y del continente latino. Solo queda una frase por mencionar: gracias por tanto.